Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

  

     

 

 

                                                      por Antonio Arencibia

                                                                                                                                                            

 

 LA MOVIDA INTERNACIONAL DE RAÚL CASTRO

( PRIMERA PARTE )

 

 

Desde la Proclama de Fidel Castro el 31 de julio del 2006 hasta la oficialización en febrero del 2008 de Raúl Castro como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, la política exterior del régimen se ha caracterizado por una amplia gestión en el establecimiento y fortalecimiento de lazos diplomáticos con países de todos los continentes, independientemente de la proyección política de sus gobiernos. En ese tenor, desde el  18 de agosto del 2006, el general planteó la disposición del gobierno interino de normalizar las relaciones con Estados Unidos “sobre bases de igualdad”.

 

Sería un serio error considerar  que se trata de una nueva proyección, pues la eliminación del embargo sin cambiar un ápice la esencia antidemocrática del sistema ha sido objetivo de Fidel Castro desde hace años. Lo que estamos presenciando es el desmontaje del agresivo castrismo internacional y cierta moderación y pragmatismo en las relaciones internacionales del nuevo gobierno, que tiene en cuenta las realidades del mundo quince años después de la desaparición de la Unión Soviética.

 

Como ha ocurrido siempre, relaciones políticas y económicas van de la mano, aunque se enmascaren con discursos y la Sucesión no puede ser la excepción. Por eso durante el análisis se abordarán indistintamente cualquiera de estas esferas, para tratar de determinar cuan lejos del castrismo, quiere o puede avanzar Raúl Castro.

 

Hace 20 meses

 

Los trabajos preparatorios y la organización de la XIV Conferencia NOAL de La Habana en septiembre del 2006, permitieron múltiples contactos al equipo provisional de gobierno, a nivel de cancillerías y entre el Sucesor designado y los jefes de estado y gobierno asistentes. Los intentos de Hugo Chávez de monopolizar aquel escenario en ausencia de Castro, sus llamamientos a favor de Irán y ciertas señales de público menosprecio hacia Raúl Castro, iniciarían una etapa de silencioso desmarque entre el Teniente Coronel y el General.

 

La ausencia de Castro en los festejos oficiales de diciembre por su 80 cumpleaños, confirmó el grave estado de su salud y su difícil o imposible retorno a la dirección del país. Raúl Castro continuó sus escasas apariciones con un discurso menos radical y más pragmático, centrado mayormente en los asuntos internos del país. Simultáneamente orientó a la cancillería  desarrollar un papel relativamente moderado en lo referente a la presidencia de Cuba en el Movimiento No Alineado, repitió la disposición de sostener conversaciones con el gobierno norteamericano y marcó distancias con Teherán, excluyendo a La Habana del periplo de Mahmoud Ahmadinejad, a inicios del 2007, por Venezuela, Nicaragua y Ecuador.

 

La reaparición a medias de Fidel Castro

 

En marzo del 2007, a ocho meses de la proclama, se divulgaron rumores y declaraciones de algunos jerarcas del régimen sobre la recuperación del caudillo, que se confirmaron con el inicio de la publicación en Granma de las “Reflexiones del Comandante en Jefe”. Según aclaró Castro más tarde, esos artículos eran enviados con antelación a los “ciento doce medios de prensa extranjeros acreditados”. A partir del parcial restablecimiento se incrementó su participación en actividades de política exterior mediante llamadas telefónicas a Chávez durante la celebración de actos públicos o entrevistas en La Habana con el venezolano, Evo Morales y Daniel Ortega.

 

Coincidente con la reaparición del dictador en la escena política, se creó en Caracas el Consejo de Ministros del ALBA, y Chávez hizo público el proyecto suyo y de Castro de una futura Confederación de Estados de los países miembros. Durante esta nueva etapa  de la sucesión, Raúl Castro se vio en el compromiso de recibir en Cuba a una delegación iraní portadora de créditos por 200 millones de euros.

 

La señal más fuerte a favor de Teherán, vendría del segundo artículo de Fidel Castro, el 4 de abril, sobre el incidente entre Irán y Gran Bretaña por la captura de militares británicos en la vía fluvial Shat al Arab. Por eso hubo acercamientos con Siria, fuerte aliado de los ayatolás en el Medio Oriente, con las visitas en abril a Damasco de la Ministra de Colaboración Económica Martha Lomas y  en junio del Dr. Fidel Castro Díaz-Balart, asesor científico de la Presidencia del  Consejo de Estado.

 

Sin embargo, en septiembre del 2007, va a haber un choque ideológico con Irán durante la visita de Aleida Guevara en una conferencia organizada por estudiantes partidarios de Ahmadinejad. La protesta de la hija del Che puso fin al evento después que los anfitriones iraníes afirmaron que su padre tenía creencias religiosas  y que ni éste, ni Fidel Castro, habían sido nunca socialistas o comunistas.

 

Aunque las Reflexiones de Castro se han referido a problemas globales como el encarecimiento de los productos agrícolas, los problemas climatológicos, o la escasez de agua en la agricultura, al poner ejemplos concretos caía en el terreno de la política exterior, y a veces contradecía  la actividad del equipo de sucesión en esa esfera. Por ejemplo, empezó a cuestionar,- no siempre con tacto-, la posición de Brasil favorable a los biocombustibles, destacando que esa política de convertir los alimentos en combustible, solo beneficiaba  a los países ricos  y constituía un “genocidio”.

 

En varios artículos, Castro se apoyó en críticas de izquierdistas latinoamericanos, sobre la situación de esclavitud de muchos trabajadores cañeros de Brasil, de sus pésimas condiciones de vida. En el fondo el dictador buscaba minar la posición de Lula de acercamiento y cooperación con Washington y estaba tomando partido a favor de Hugo Chávez que aspira a la supremacía política en la región. Castro además, seguía condenando a todo país que aspirase a un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y en cambio favorecía abiertamente la integración al ALBA chavista.

 

Por supuesto que el blanco principal de la mayoría de las “reflexiones” del Comandante ha sido el presidente norteamericano George W. Bush. Como se trata de la más notable figura del “imperio”, ha escudriñado todas las declaraciones y actividades del jefe de la Casa Blanca, ya sea la reunión del G-8,  la visita al Papa Benedicto XVI o el viaje a Bulgaria y Albania, presentando siempre su defensa de los intereses de Estados Unidos bajo la óptica siniestra de “tiranía mundial”, genocidio y la barbarie.

 

Y, claro, se multiplicaron las críticas del ahora Editorialista en Jefe contra la intervención en Irak y Afganistán y, – por primera vez en la prensa oficial- , en el sexto aniversario del 9/11, se hizo eco de  teorías conspirativas que pululan en medios antinorteamericanos y hablan de una autoagresión con oscuros propósitos. Dijo sobre lo ocurrido en New York y el Pentágono aquel trágico día, que “posiblemente nunca se conozca lo que verdaderamente ocurrió” y  que “fuimos engañados al igual que los habitantes del resto del planeta”.

 

Discrepancias entre los Castro

 

Poco más de un mes antes de la conmemoración del 26 de Julio, Castro lanzó un Manifiesto con el título de ‘No tendrán jamás a Cuba”, de serias implicaciones para los planes económicos del gobierno provisional encabezado por su hermano. En éste lamentaba el daño a la conciencia social que provocó “el acceso a las divisas convertibles” autorizadas durante el Período Especial, así como “las desigualdades y debilidades ideológicas” que esto creó.

 

A continuación se planteó enfrentar  a una posible invasión norteamericana.,  para lo cual se seguiría “adquiriendo el material necesario y las bocas de fuego pertinentes, aunque no creciera el famoso Producto Interno Bruto”. Y concluyó con una fórmula para elevar el nivel de vida en un año: “si se incrementan los conocimientos, la autoestima y la dignidad de un pueblo. Basta con que el despilfarro se reduzca y la economía crece”.

 

Aunque según el propio Raúl Castro, el discurso que pronunció en Camaguey el 26 de julio, fue aprobado coma por coma por su hermano, habría que poner en duda tal afirmación. Los párrafos en que el general se compromete a realizar “cambios estructurales” en el país, no se corresponden con el sentido del Manifiesto de su hermano  del 17 de junio.

 

Días después del aniversario del asalto al Moncada y a un año de la constitución del gobierno provisional, Fidel Castro escribió una reflexión titulada “La llama eterna”, -que calificó de segunda Proclama-, donde desautorizaba la parte del discurso de Raúl, en el que reiteraba la disposición a negociar con el gobierno de los Estados Unidos, si así lo decide la nueva administración que surja en las elecciones presidenciales del 2008.

 

El Comandante discrepó de esa declaración al escribir que ni aún después que cese la Administración Bush, “el imperio (…) negociará con Cuba”.

 

En septiembre, en su artículo Los superrevolucionarios, Fidel Castro rechazaba como “veneno” cualquier crítica, aún desde la izquierda, a su visión del comunismo cubano. En sus palabras reconoce que el régimen no puede prescindir de algunas empresas mixtas, porque controlan mercados imprescindibles.  Pero se pronunció contra el incremento de las inversiones extranjeras advirtiendo que “no se puede inundar con dinero el país sin vender soberanía”, contradiciendo así los modelos chino y vietnamita de socialismo de mercado.

 

Indiscutiblemente, Raúl Castro utilizó el debate controlado sobre los problemas fundamentales de la población, como un instrumento de presión en la pugna con Fidel para llevar a cabo modificaciones en el sistema, largamente pospuestas. Como confesó el general al concluir ese proceso, la dirección política conocía los problemas antes de que se planteasen en las reuniones. Se trataba entonces de hacer ver al Comandante que era el reclamo impostergable de cinco millones de participantes recogido en un millón 200 mil planteamientos, y que para abordarlo se requerían algo más que cambios cosméticos.

 

La derrota de Chávez y la visita de Lula

 

La visita del mandatario venezolano en octubre del 2007 fue el momento estelar del chavismo en Cuba y también su momento crítico. Puntos a su favor fueron la entrevista con Fidel Castro, el video-reportaje grabado por el equipo de prensa que le acompañaba y la magnitud del recibimiento oficial en Santa Clara, -a nivel de visita de Estado-, en el que fuera acompañado por Ramiro Valdés y Carlos Lage y no por el General de Ejército.

 

Pero los cubanos pudieron calibrar el comportamiento de Hugo Chávez durante las actividades programadas, que actuaba como dueño de la Isla. Por eso Raúl Castro dio una fría respuesta a los descabellados planteamientos del Teniente Coronel de integración política entre ambos países, que tienen el rechazo absoluto de ambos pueblos y especialmente del generalato  cubano.

 

Desde septiembre y a lo largo de octubre Castro venía utilizando sus artículos en la prensa oficial para iniciar una ofensiva contra el ex presidente del gobierno español José Maria Aznar, sobre la intervención de la OTAN en Yugoslavia en 1999. Es notable que no responsabilizaba al entonces presidente Clinton, sino hacía recaer en Aznar el haber incitado a éste para que bombardease la radio y televisión serbias en aquel conflicto.

 

Haciendo uso de información no publicada previamente, incluyendo documentos confidenciales, Castro divulgó sus notas de entonces en apoyo a Milosevic y la petición  que éste le hizo de que movilizase a los No Alineados en apoyo del gobierno serbio.

 

Parecería demasiada coincidencia o más bien simple coordinación entre las acusaciones de Castro y las andanadas, que sin venir al caso, Chávez lanzó contra Aznar poco después de su visita a Cuba, durante la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile. Como se sabe, esto provocó un serio incidente internacional por la indignada respuesta del rey Juan Carlos y el rechazo, en tono más diplomático, de Rodríguez Zapatero.

 

El incidente del Rey y el Teniente Coronel dio la vuelta al mundo, y Fidel Castro, arrimando la brasa a su sardina venezolana, dedicó cuatro Reflexiones a tergiversar lo ocurrido planteándolo como una victoria de América Latina frente a Europa. Además, y con el fin confeso de influir en el referéndum venezolano del 2 de diciembre, pintó un retrato heroico de Hugo Chávez, y acusó al discurso de la oposición de estar elaborado por la embajada de Estados Unidos en Caracas.

 

Casi de inmediato, el mandatario de Venezuela se entrevistó en La Habana con el dictador cubano, y seis días antes del referéndum, Castro, -en el artículo “Un pueblo bajo el fuego”-, escribió sobre un posible intento de asesinato contra Chávez y de planes para fomentar la guerra civil en ese país,  independientemente de su triunfo en las urnas en diciembre.

 

Los resultados de los comicios obligaron a Fidel Castro a hacer de tripas corazón y felicitar a Chávez por la “dignidad y ética” de su discurso de aceptación de la derrota, que calificó de “valiente y sabia decisión”. A partir de este momento se impondría cada vez más la posición de Raúl  Castro frente a la de Fidel,  de que había que hilar muy fino en las relaciones con el Teniente Coronel, lo que se pondrá de manifiesto con el frenazo cubano a Hugo Chávez tras la incursión colombiana contra la guerrilla en territorio ecuatoriano.

 

Entre los dignatarios presentes en la Cumbre de Santiago de Chile se encontraba el presidente brasileño Luis Inazio Lula da Silva, que planeaba viajar a Cuba aquel mismo noviembre, pero tuvo que retrasar su visita para  poder dar respuesta a nuevas solicitudes que le hiciera Carlos Lage en el curso del evento.  

 

El viaje oficial de Lula a Cuba se dio finalmente en enero del 2008 y condujo a la firma de importantes acuerdos de cooperación económica e inversiones entre la Isla y Brasil.  Informaciones extraoficiales recogidas por Folha de Sao Paulo de fuentes gubernamentales brasileñas decían que para Raúl Castro, Brasil sería un socio más conveniente que Venezuela.

 

La comitiva del mandatario carioca incluyó a los ministros del Exterior; de Desarrollo, Comercio e Industrias; de Educación; de Salud; y el presidente de Petrobrás. Fueron firmados 10 acuerdos y contratos de cooperación científica en áreas de la salud, producción de medicamentos y biotecnología, así como para la evaluación y control de recursos de aguas minerales y subterráneas en Cuba y la transferencia de tecnología agrícola brasileña para la producción de soya.

 

Se otorgaron por Brasil créditos para la compra de alimentos, la modernización de una planta de níquel, el desarrollo de la piscicultura y se acordó estudiar nuevos financiamiento en los sectores de hotelería, farmacia, biotecnología, infraestructura vial, industria azucarera y transporte.

 

También se aprobó el intercambio de  información digital relativa a la industria sidero-mecánica. Pero los principales acuerdos firmados fueron entre CUPET y Petrobrás para la exploración y producción de petróleo en la zona económica exclusiva de Cuba en el Golfo de México.

 

En su conjunto, se trató de un paquete de inversiones y créditos calculados en  más de mil millones de dólares que dejó muy satisfecha a la parte cubana. No es de extrañar que al concluir la visita de Lula, Raúl Castro declarase: "Amamos a Brasil también, igual que a todos nuestros pueblos hermanos de América Latina y el Caribe. Además, Brasil es nuestro hermano mayor".

 

Cuba, Brasil, China y el MERCOSUR

 

En el marco de su visita, el presidente Lula da Silva, expresó su interés en que Cuba se sumase al MERCOSUR, lo que es factible en un futuro, teniendo en cuenta que la Isla ya tiene algunos acuerdos de cooperación y comercio con Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina. En ese sentido hay que tener en cuenta la importancia de las relaciones cubano-chinas para la sucesión.

 

Por eso hay que recordar un estudio de la CEPAL que al comparar las exportaciones de América Latina y el MERCOSUR a China de 1990-2004 concluye que los miembros del MERCOSUR han sido claves en la expansión del comercio con el gigante asiático. Así, en 2004, las exportaciones a China de los miembros del grupo superaban los 8.000 millones de dólares y al año siguiente Brasil solo, exportaba 6.830 millones de dólares. Además en el 2004 Argentina exportaba a China 3,100 millones y Chile 3.200 millones de dólares.

 

Según un estudio del Real Instituto Elcano de España,  la República Popular China se ha convertido en el segundo socio comercial más importante de Perú, el tercero de Chile y Brasil y el cuarto de Argentina y Uruguay.

 

Por su parte la Jamestown Foundation señalaba su Reporte sobre China de Agosto del 2006 que en el 2004 casi el 50 % de todas las inversiones chinas fueron destinadas a la región Latinoamericana. Lo que hay detrás de esta proyección de China se resume adecuadamente en un editorial del influyente rotativo parisino "Le Monde" del 30 de diciembre de 2006 referido al continente africano:

 

Pekín se comporta en África como depredador de materias primas, vendedor de productos made in China y sostén de regímenes dictatoriales y corrompidos. China se halla en camino de desplegar sobre el continente africano un neocolonialismo que nada tiene que envidiar al de los europeos o los norteamericanos

 

Por eso durante la visita del presidente chino Hu Jintao a Brasil, Argentina, Chile y Cuba  en el 2004, éste anunció proyectos de inversión por un total de 100.000 millones de dólares en la región antes del 2015. La importancia que le dio la prensa partidista china a ese viaje, (complementado a fines del 2005 por su visita a México), es que fue el primero a América Latina de un representante de la nueva generación de altos dirigentes chinos.

 

El 23 de noviembre del 2004 las delegaciones de China y Cuba, presididas entonces por Hu y Fidel Castro respectivamente, firmaron 14 convenios y memorandos enmarcados en el compromiso de estimular la cooperación económica y comercial especialmente en las áreas del petróleo, níquel, las telecomunicaciones, el turismo, la modernización de los  ferrocarriles, puertos, equipamiento para la construcción de viales, construcción de buques y en otros sectores

 

Desde el punto de vista estrictamente económico, uno de los acuerdos principales en aquel momento, fue el aplazamiento a Cuba, sin intereses por 10 años, de la amortización de los créditos concedidos por China entre 1990 y 1994.  Otro fue el establecimiento de una empresa mixta y el financiamiento para la construcción de una Planta de Ferroníquel en Moa, Holguín, con una capacidad de producción de alrededor de 22,500 toneladas de níquel contenido.

 

En este sentido llamó la atención que durante la reunión de la Comisión Mixta cubano-venezolana, de enero del 2007, se sustituyó a China por Venezuela en esa empresa mixta de ferroníquel, destinada en lo adelante a abastecer a una planta venezolana de fabricación de acero inoxidable.

 

 También en el 2004 se firmó un contrato para el suministro cubano de sinter de níquel del 2005 al 2009 por un total de 20 mil toneladas. Igualmente se acordó estudiar el establecimiento de una segunda empresa mixta para otro proyecto  de producción en los yacimientos de níquel de San Felipe, en Camaguey.

 

De igual manera se aprobaron créditos chinos para financiar la compra de un segundo millón de televisores por Cuba y continuar  el proyecto cubano de telecomunicaciones. Otra vez se conoció de desajustes entre los principales socios comerciales de La Habana, pues durante la visita de Chávez a la Isla en octubre del 2007 se hizo público que aún China no había aprobado el crédito de 70 millones de dólares para el cable submarino que forma parte importante del proyecto de telecomunicaciones del régimen.

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La política crediticia china hacia Cuba no ha variado con la sucesión. Dos años después de la visita del presidente Hu a La Habana, China otorgó al gobierno interino de Raúl Castro créditos a mediano plazo por $ 400 millones, para adquirir ómnibus, locomotoras y otros medios de transporte de fabricación china.

 

Esta suma se añade a la deuda anterior de $1, 370 millones a medio y largo plazo, (según un informe del ICCAS),  para un adeudo total de $1, 770 millones que convierte a Beijing en el quinto acreedor de Cuba, precedido por Venezuela, España, Japón y Argentina. De materializarse cambios que acerquen al comunismo cubano al modelo chino, continuarían las inversiones y los créditos chinos.

 

Si se estanca la sucesión con el viejo modelo estalinista, China manejaría sus libros contables con rigor y reduciría el flujo financiero a La Habana hasta que empezaran a pagar los adeudos.

 

Mientras tanto, para aplacar al cobrador de ojos rasgados, valen desde las felicitaciones de Castro a Hu Jintao por un año nuevo que no celebran los chinos; el prólogo laudatorio al gobierno de China en sus memorias publicadas en mandarín, o la declaración del gobierno de Raúl considerando la protesta internacional por las masacres en Tibet un "intento de inmiscuirse en los asuntos internos de China y de atentar contra su soberanía e integridad territorial".

 

(continuará)