EL NUEVO HERALD - ESTADOS UNIDOS

 

Canciller norcoreano visita Cuba

mientras EEUU impone más sanciones al país asiático

 

NORA GÁMEZ TORRES

 

Mientras el presidente Donald Trump anunciaba este lunes que Corea del Norte entraría en la lista negra del terrorismo, el canciller norcoreano realizaba una sorpresiva visita a Cuba.

 

Aunque el viaje del ministro de Relaciones Exteriores de Corea del Norte, Ri Yong Ho, se había anunciado el sábado, el diplomático llegó a La Habana este lunes por la tarde. Según la cancillería cubana, el ministro sostendrá conversaciones oficiales con el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, y “desarrollará otras actividades”.

 

Las relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte están en uno de los momentos más tensos de toda su historia. El presidente Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un han intercambiado amenazas sobre una posible conflagración nuclear, que ha puesto en un vilo a todo el planeta. Y las relaciones entre Cuba y su vecino del norte se han enfriado notablemente tras nuevas restricciones impuestas a empresas militares cubanas y la crisis provocada por el episodio, aún no resuelto, de los supuestos ataques a diplomáticos estadounidenses en La Habana.

 

El momento de la sorpresiva visita del diplomático norcoreano, que no ha sido reflejada en los principales medios oficiales de la isla, ha sorprendido a los analistas.

 

“'Honestamente, no sé qué pensar de eso, excepto que los cubanos siempre han buscado fomentar buenas relaciones con otros regímenes que enfrentan la hostilidad de Estados Unidos”, dijo William LeoGrande, profesor de Gobierno y especialista en América Latina en la American University.

 

“Desde la perspectiva de Cuba, la óptica del momento de la visita no es óptima”, comentó Richard Feinberg, profesor y ex encargado de la política latinoamericana durante el gobierno de Bill Clinton.

 

Antes de la reunión con su gabinete en la mañana del lunes, Trump anunció la designación de Corea del Norte como estado que patrocina el terrorismo, que entrará en vigor este martes. “Debería haber sucedido hace años”, dijo el presidente Trump, quien llamó al gobierno de Kim Jong-un como “un régimen asesino”.

 

Corea del Norte “debe poner fin a su desarrollo ilegal de misiles nucleares y balísticos” y cesar su apoyo al terrorismo internacional, insistió Trump.

 

La Casa Blanca no contestó inmediatamente a preguntas sobre la visita del canciller norcoreano a la isla. El Departamento de Estado se limitó a declarar lo siguiente: “Continuamos haciendo un llamamiento a todos los países para que tomen las medidas apropiadas para aplicar la presión máxima sobre la República Popular Democrática de Corea”, el nombre oficial de Corea del Norte.

 

Para Andy Gómez, director interino del Centro de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami, recibir al canciller norcoreano tiene una carga simbólica importante y puede leerse como un intento de provocar a Trump.

 

“Simbólicamente, le están diciendo a Estados Unidos que si continúan apretando, seguirán estrechando las relaciones con otros países” hostiles como Rusia, Corea del Norte o Irán. Esa situación, constituiría un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos, agregó.

 

Cuba podría estar jugando con fuego, sugirió el analista, porque el país fue eliminado de la lista de estados que patrocinan el terrorismo en el 2015 y el gobierno de Trump podría cambiar esa decisión.

 

Otros expertos creen que la reunión del canciller norcoreano y el cubano en La Habana no tiene que ver con los conflictos que ambos países tienen con Estados Unidos.

 

“En este momento no hay señales de que Cuba quiera mejorar las relaciones con la República Popular Democrática de Corea y, de hecho, hay señales de que está avanzando hacia relaciones diplomáticas con la República de Corea [Corea del Sur]”, dijo a el Nuevo Herald Fulton Armstrong, ex analista de la CIA e investigador adjunto de la American University.

 

Cuba no tiene relaciones diplomáticas con Corea del Sur pero comercia con ese país. En junio del año pasado, el ministro de Asuntos Exteriores de Corea del Sur, Yun Byung-se, visitó Cuba y dijo que su país estaba dispuesto a establecer relaciones diplomáticas con el gobierno de la isla.

 

Según Armstrong, “las visitas periódicas [de diplomáticos norcoreanos a Cuba] han estado sucediendo durante décadas”, son “principalmente protocolares” y han producido “pocos resultados concretos”.

 

Sin embargo, las relaciones entre ambos países son tan estrechas como para que el gobierno cubano se arriesgara a enfrentar sanciones internacionales en el 2013, cuando envió armas ocultas en un cargamento de azúcar a ese país en un barco que fue detenido en Panamá.

 

En el 2015, el vicepresidente y posible sucesor de Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel fue recibido por Kim Jung-un en Corea del Norte. Díaz-Canel calificó de “eternas” las relaciones entre los dos países.

 

Corea del Sur no es el único país que ha estado cortejando al gobierno cubano para acercarse indirectamente al cerrado régimen norcoreano. En el 2015, Japón condonó cerca de mil millones de dólares de la deuda atrasada de La Habana, con la intención de buscar la ayuda del gobierno cubano sobre Corea del Norte, comentaron fuentes diplomáticas japonesas a el Nuevo Herald.

 

Recientemente, Cuba fue mediadora en las negociaciones de paz entre el gobierno colombiano y los guerrilleros de las FARC, con el consentimiento de Estados Unidos y el gabinete del presidente colombiano Juan Manuel Santos, con la esperanza de que “ejerciera una influencia moderadora” en ese grupo armado, acotó Feinberg.

 

Pero en el caso de Corea del Norte no ha sucedido lo mismo.

 

Mark Feierstein, quien asesoró al ex presidente Barack Obama en su política hacia América Latina, dijo a el Nuevo Herald que el gobierno de Obama no contempló a Cuba como intermediario con Corea del Norte.

 

Aunque Trump ha fustigado duramente a Corea del Norte en la red social Twitter y ha sugerido que contempla una opción militar para ponerle fin al conflicto, el secretario de Estado Rex Tillerson ha dicho que el Departamento de Estado ha abierto varios canales de comunicación con ese país.

 

“Si ellos estuvieran buscando múltiples canales de negociación, probablemente deberían incluir a La Habana, pero eso requeriría un nivel de diálogo [entre el gobierno estadounidense y el cubano] que no existe ahora”, añadió Feinberg.

 

Noviembre 20, 2017

Cubanálisis - El Think-Tank

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