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COLECCIÓN: DOSSIERS

DOSSIER # 2: CUBA DESPUÉS DE FIDEL CASTRO:  ¿DESPLOME DEL RÉGIMEN,  CONTINUIDAD, SUCESIÓN O TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA?

 

 

¿Qué será de Cuba sin Fidel Castro?

 

Economistas cubanos estudian cómo mejorar una de las últimas economías socialistas del mundo, en un debate promovido por Raúl Castro, actual presidente interino y hermano del dictador.

 

Tras reemplazar hace seis meses a su hermano Fidel, aquejado por una enfermedad no revelada, Raúl Castro encargó una serie de estudios sobre agricultura y propiedad.

 

El debate se centra en cómo aumentar la eficiencia de la economía controlada en un 90 por ciento por el Estado y sacar mejor partido del creciente ingreso de divisas del comercio exterior.

 

"Hay consensos sobre el destino de los cambios: el desarrollo de país, mejor nivel de vida material y espiritual (...) Lo que no está claro, lo que no es consensual, son los caminos," dijo el profesor de economía Evelio Vilariño, experto en China, durante una conferencia internacional sobre globalización.

 

Raúl Castro ha expresado frustración con la burocracia y exigido respuestas a la decreciente producción de alimentos. Además, urgió a la prensa oficial a asumir una actitud más crítica y autorizó un estudio sobre las relaciones de la propiedad socialista.

 

El economista cubano Amado Nova, un experto en agricultura, dijo que las reformas introducidas en el sector a comienzos de los '90, cuando las granjas estatales fueron transformadas en cooperativas de trabajadores y fueron legalizados los mercados privados, se quedaron a medio camino.

 

"Hay que estudiar todo de sistema. Hace falta participación, descentralización. Hace falta más autonomía en su decisiones y que los agricultores tengan acceso a comprar insumos en tiendas," dijo Nova, que participa en un informe sobre el sector agrícola.

 

Reportes similares están siendo preparados en otros áreas de la economía.

 

Muchos expertos perciben a Raúl Castro, de 75 años, como un hombre más pragmático que su hermano y creen que podría aplicar el modelo de China a la economía cubana.

 

Pero cuando se trata de mirar a otros ejemplos, Luis Marcelo Yera, del Instituto Nacional de Investigaciones Económicas que participa en la comisión sobre la propiedad socialista, prefiere un proverbio japonés.

 

"Podemos adaptar la mejor experiencia, pero no adoptarla. ¿Entiende la diferencia?," dijo.

Yera dijo que la comisión "busca esclarecer el contenido del concepto de propiedad social en el socialismo, que no es claro porque la práctica ha demostrado que tiene muchos problemas en el funcionamiento." 

 

En el actual modelo cubano, los ingresos por comercio exterior casi se duplicaron en los últimos dos años, gracias, principalmente, a la exportación de servicios médicos y de otros tipos a Venezuela, sumado a los precios récord del níquel, uno de los productos básicos cubanos.

 

El crecimiento económico es hoy tres veces superior al registrado durante los primeros cuatro años de esta década y Cuba va dejando atrás la crisis desatada por la desintegración de su ex aliado la Unión Soviética.

 

Sin embargo, el Estado ha tenido problemas para invertir los ingresos externos a través de sus más de 3.000 empresas.

 

La economía sufre además de desorganización crónica, mala contabilidad, baja calidad, escasa disciplina y corrupción.

 

Osvaldo Martínez, el jefe de la comisión económica del Parlamento cubano, dijo a la agencia Reuters que el debate sobre la política económica habría tenido lugar aunque Fidel Castro no estuviera alejado del poder.

 

"No hablo de modelo chino, hablo de modelo cubano, la ruta que sique Cuba con su posibilidades, sus realidades, sus recursos," dijo Martínez durante una pausa en una conferencia internacional sobre globalización en la que fueron también entrevistados los otros economistas.

 

Algunos economistas cubanos creen que únicamente la adopción de un modelo estilo chino, donde las autoridades comunistas han mantenido el control político pero abrieron la economía, o, como mínimo, la descentralización y el desarrollo de cooperativas privadas en sectores no estratégicos, podría mejorar la producción interna.

 

Otros insisten en que cualquier tipo de apertura daría a Estados Unidos, el enemigo histórico de Cuba, una oportunidad de derrocar al sistema socialista.

 

Según Nova, ese no es el caso de la agricultura.

 

"A media que tenemos más producción de alimentos, tenemos más seguridad alimentaria y somos menos vulnerables," dijo. 

 

(Reuters)