Cubanálisis - El Think-Tank

COLECCIÓN: DOSSIERS

DOSSIER # 2: CUBA DESPUÉS DE FIDEL CASTRO:  ¿DESPLOME DEL RÉGIMEN,  CONTINUIDAD, SUCESIÓN O TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA?

 

La incertidumbre, una constante tras

la desaparición de líderes longevos

 

Terra Actualidad, España, Noviembre 2006
 

La incertidumbre política ha seguido a la enfermedad del presidente Fidel Castro, que dirige Cuba desde el triunfo de la Revolución en 1959, una situación usual que se ha dado las últimas décadas en países donde sus líderes han permanecido en el poder durante largos periodos de tiempo.


El pasado 1 de agosto, el gobierno de Cuba anunció que Castro, después de más de 47 años al frente de su país, delegaba con carácter provisional la jefatura del Estado en su hermano Raúl, a causa de un problema intestinal no identificado.


Desde entonces, las especulaciones sobre el futuro político de Cuba se suceden tanto dentro y fuera de la isla, en medio del hermetismo oficial y la incertidumbre de los cubanos.

Una situación similar tuvo lugar el pasado año en Arabia Saudí, cuando el 1 de agosto se anunció oficialmente la muerte del rey Fahd, quien en 1995 sufrió un derrame cerebral y en enero de 1996 cedió los poderes a su hermanastro Abadlá Ibn Abdelaziz, a la postre su sucesor en el trono, asegurando la continuidad de la monarquía wahabí.


El 'rais' palestino Yaser Arafat murió el 11 de noviembre de 2004 y su enfermedad estuvo salpicada por periódicas y contradictorias informaciones.


Las incógnitas sobre la continuidad del gobierno palestino se despejaron con la elección de Mahmud Abás como líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y como presidente de la Autoridad Nacional Palestina en enero siguiente.


En octubre de 1975, el general Francisco Franco cayó gravemente enfermo y hasta su muerte, el 20 de noviembre de ese año, la situación política en España estuvo abierta a todo tipo de conjeturas.


El entonces príncipe Juan Carlos había asumido de forma interina la jefatura del Estado pero, tras cuarenta años de dictadura, el futuro de España estaba abierto a todo tipo de opciones.

El 22 de noviembre de 1975, el Parlamento español designó a Juan Carlos de Borbón rey de España y dio comienzo a una transición política pacífica que consolidó la democracia.


No ocurrió lo mismo en la antigua Yugoslavia. El mariscal Josip Broz 'Tito' falleció el 4 de mayo de 1980, a los 87 años, tras permanecer 35 años en el poder y tras varios meses de grave enfermedad, hecho que sumió al país en una gran incertidumbre política.

'Tito' simbolizó la unidad de la federación y a su muerte la integridad territorial yugoslava se extinguió. La presidencia colectiva que se eligió para mantener el gobierno no fue capaz de mantener esa cohesión.


Durante la década de 1990, la 'crisis yugoslava' dio paso al nacimiento varios estados, algunos de ellos surgidos de guerras.


La incertidumbre en la sucesión del gobierno y en cierto sentido, del rumbo del país fue también la tónica de la era soviética.


El estado físico del que fuera líder de la URSS en las décadas de 1970 y 1980, Leónidas Breznev, dio pie a todo tipo de conjeturas.


Su deteriorado estado de salud era un secreto y su muerte se rumoreó en varias ocasiones. A partir de 1975, las apariciones de Breznev en público se fueron espaciando y cuando su presencia se hacía necesaria se le veía muy fatigado.


Falleció en noviembre de 1982 de un paro cardiaco y su muerte fue silenciada durante 24 horas por las autoridades soviéticas.


Antonio de Oliveira Salazar dirigió los destinos de Portugal durante cerca de cuarenta años, entre 1932 y 1968.


Una trombosis le obligó a retirarse y hasta su muerte, en 1970, quedó incapacitado y Portugal gobernado de forma provisional por Marcelo Caetano, epígono de la dictadura salazarista, quien el 25 de abril de 1974 sería desalojado del poder por la llamada 'Revolución de los Claveles'.


En abril de 1971 falleció el presidente de Haití, Francois Duvalier, después de tres meses de enfermedad y numerosas incógnitas sobre el destino del país caribeño.


A su muerte llevaba en el poder casi catorce años. La aprobación de una enmienda constitucional por la que 'la nación optaba por la continuidad' permitió el nombramiento de su hijo, Jean-Claude Duvalier, como su sucesor. Estuvo en el gobierno hasta que el golpe de estado encabezado por el militar Henry Namphy, que le desalojó del poder y le mandó al exilio en 1986.


Una sucesión sin traumas vivió la república socialista de Corea del Norte.


Kim Il Sung, el dirigente absoluto desde la partición de la península coreana en 1948, convenció al pueblo de la idoneidad de su hijo para sucederle, Kim Jong Il.


A la muerte del líder único, en julio de 1994, a los 82 años, le sucedió su hijo como 'dirigente supremo designado' y, concluido el periodo de duelo, en octubre de 1997 fue nombrado secretario general del partido comunista coreano.


En China, la sucesión de Mao Zedong se produjo tras una lucha por el poder entre las diferentes tendencias del Partido Comunista.


Mao, el 'gran timonel' chino, permaneció al frente del gigante asiático desde 1949 hasta 1976.

Mao sufrió serios problemas de salud en los últimos años de su vida y las diferentes facciones en el seno del Partido pugnaron por lograr el poder.


Tras su muerte, las ideas reformistas de Deng Xiaoping se impusieron a las ortodoxas del sucesor designado por Mao, Hua Guofeng.