Dialoga Raúl con participantes en el Pleno del Comité Nacional de la UJC

 

 

Durante la reunión, el Ministro de las FAR consideró que la defensa del país no solo es un derecho sino un deber en las mujeres.

 

Se encontraban presentes en el Pleno los miembros del Buró Político del Partido José Ramón Machado Ventura, Esteban Lazo Hernández y Carlos Lage Dávila; así como los miembros del Secretariado del Comité Central Abelardo Álvarez Gil, María del Carmen Concepción González, Mercedes López Acea, Lina Pedraza Rodríguez, Víctor Gaute López, Roberto López Hernández y Fernando Remírez de Estenoz. También participaron los ministros de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque; de Educación, Luis Ignacio Gómez; y de Educación Superior, Juan Vela Valdés.

 

Por: Julieta García Ríos, Juventud Rebelde, Febrero 25, 2007

 

 

Fueron casi dos horas de intercambio memorable en las que desbordaron la madurez, el desenfado y el cariño, siempre bajo el aliento de Fidel. Raúl dialogó con los asistentes al reciente V Pleno del Comité Nacional de la UJC sobre temas que fueron desde la defensa, los desafíos del dirigente revolucionario y las amenazas sobre el medio ambiente, hasta el decrecimiento poblacional

 

Llegó con la puntualidad que caracteriza a los militares.

 

Casi al unísono el auditorio lo saluda, le aplaude, le sonríe. Y él expresa medio en broma: «¡Hay quórum aquí casi para cualquier cosa!» Y se advierte que quizá el segundo secretario del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro Ruz, piensa en la disponibilidad combativa de los integrantes del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas que asisten a su V Pleno en la Escuela Nacional de Cuadros de la organización.

 

«Tenemos una representación de todos» —comenta, y mira a su alrededor a varios miembros del Buró Político, del secretariado del Comité Central, ministros y generales allí presentes. Al instante agrega:

 

«Bien, falta el principal». Y el auditorio aplaude la referencia a Fidel.

 

No sé en qué momento desabrochó su reloj de plástico negro y lo puso sobre la mesa para advertir la hora, tal vez porque prefiere los análisis profundos, aunque breves.

 

A partir de ese momento ocurrió un diálogo jovial, durante casi dos horas, en el que se pasó de las reflexiones más hondas sobre el trabajo juvenil en apoyo a la defensa del país, las amenazas al medio ambiente, el decrecimiento poblacional en Cuba y sus peligros, a las anécdotas personales que pueden servir de ejemplo a los dilemas de hoy.

 

Raúl estaba al tanto de los temas analizados en este V Pleno de la Juventud. Le tocaban de cerca estas jornadas donde se abordó la responsabilidad de las nuevas generaciones con la defensa.

 

La conversación se inició por la necesidad de cambios esenciales en la política de cuadros de la UJC, tras el acuerdo tomado por este V Pleno de que para ser dirigente profesional de la organización el joven debe tener una experiencia laboral de cinco años en la docencia, los servicios o la producción.

 

NO DIRIGENTES DE PROBETA

 

«¿De qué serás jefe ahora?», preguntaban sus amigos a Yulián García, ex integrante del secretariado nacional de la FEU. En teoría él debía pasar a ser dirigente político de la Juventud sin antes ejercer su profesión.

 

El joven contó su experiencia a los reunidos en el Pleno. Muchos de sus seres más cercanos se asombraban, y otros veían bien que ahora fuera a un centro laboral a prestar sus servicios, y luego de transcurridos cinco años se ganara con sus méritos el derecho de volver a asumir una responsabilidad política.

 

Al joven le parece positivo el vínculo con los obreros, descubrir sus preocupaciones, saber qué opinan...

 

«No podemos olvidar que constantemente somos evaluados por el pueblo y a veces por actitudes asumidas por algunos —que no son consecuentes con los principios de la Revolución— se crea un concepto erróneo de los dirigentes. Entonces se piensa que con la responsabilidad se adquieren privilegios, y que dirigir es un modo de vida», argumentó Yulián.

 

Ernesto Guevara, quien es presidente de la FEU en Santiago de Cuba, estudió Derecho y sueña con ser Fiscal en San Luis, su municipio de residencia.

 

Considera que el dirigente estudiantil se ve ante una disyuntiva: continuar su carrera política una vez graduado dejando de ejercer la profesión que escogió, o renunciar a cumplir con este deber.

 

«Todo universitario aspira a graduarse, ir a su primer centro laboral, ejercer su profesión, cobrar su primer salario y superarse profesionalmente, y es bien sabido que la práctica es más rica que la teoría».

 

Este acuerdo, opinó, posibilita que una vez que lleguen a la dirección de la Juventud tengan una mayor preparación, a partir de su propia experiencia laboral.

 

«No olvidemos, que el dirigente debe combinar la responsabilidad del cargo con la formación intelectual», aseguró Ernesto.

 

Raúl entonces quiso escuchar a alguien que no compartiera ese criterio. La solicitud la haría en más de una ocasión, a lo largo del análisis con los dirigentes juveniles, en búsqueda del mayor consenso para tomar las mejores decisiones.

 

Yuniaski Crespo, primera secretaria municipal de la Juventud en Las Tunas, no está en desacuerdo, pero desea contar su experiencia.

 

Hace siete años se graduó de licenciada en Pedagogía en la especialidad de Marxismo-Leninismo e Historia. Aún sueña con verse frente a un aula. Pero, al graduarse debió cumplir con el llamado que le hacía la organización y su responsabilidad política fue creciendo.

 

«Cuando me presentaron el documento sobre la política de cuadros por vez primera me impactó», confiesa.

 

Yuniaski se graduó en el 2000, y en esa época era común que los dirigentes del secretariado nacional de la FEU transitaran por otras responsabilidades políticas. La joven puso el ejemplo de siete de los compañeros del Comité Municipal de la Juventud que ella dirige, los cuales trabajan allí desde el año 2002 y hoy no tienen experiencia laboral. «Ellos no son la mayoría», precisó.

 

Le preocupa qué pasará con ella y el resto de los dirigentes..., cómo será ir a un aula u otro espacio profesional o laboral después de transcurrido tanto tiempo desde su graduación, cuando aceptó dedicarse al trabajo político.

 

¿Se acordará de las ciencias pedagógicas? ¿Cómo se sentirá al abandonar el cargo y comenzar a vivir el mundo que siempre soñó al salir de la Universidad?

 

Otra decisión adoptada por el Pleno, luego de debatirlo previamente con los principales dirigentes de la UJC de las provincias y los municipios, fue extender la edad límite para ejercer la función de cuadro político dentro de la organización.

 

Raúl coincidió con la posición defendida por el Pleno de que esa edad límite es relativa, en correspondencia con el incremento de las expectativas de vida en Cuba, que ya alcanza los 78 años, con el pronóstico de que dentro de pocos años llegue a los 80.

 

El acuerdo de que el paso al trabajo político juvenil ocurrirá tras haber transitado por la savia de la vida en las aulas, las fábricas, los laboratorios..., tiene su fundamento en lo expresado por Fidel en el Informe Central al III Congreso del Partido, celebrado en el año 1986, y que Raúl destacó en la reunión al decir que el Comandante en Jefe lo había dicho todo en dos párrafos. Por su importancia, aquellas reflexiones aparecen textualmente reflejadas en un recuadro en estas páginas.

 

TIEMPO DE RECUENTO

 

Las opiniones en torno a la decisión de vincularse a colectivos laborales de los servicios, la docencia y la producción antes de ser cuadro político profesional le recordó al Segundo Secretario del Partido a un antiguo dirigente de la FEU, que al graduarse de Ingeniería fue ubicado en una fábrica. Entonces le envió una carta manifestando su desacuerdo con la decisión.

 

«En aquel momento también yo me indigné y no le contesté; debí hacerlo, y dije: “este se creyó dirigente desde chiquito”.

 

«Aquí tengo a Felipe como base material de estudio, con el permiso de él por supuesto.

 

Felipe estudió Ingeniería Eléctrica; y cuando le he preguntado qué recuerda de sus estudios, responde que nada, porque nunca los ejerció. Por suerte, Felipe es una esponja y aprendió mucho al lado de Fidel. Yo lo llevaba a mis reuniones militares importantes porque las captaba perfectamente y lo enviaba a informarle a Fidel. Y su trabajo actual lo hace muy bien. Por supuesto que yo no lo enviaría a trabajar a una termoeléctrica porque la puede fundir.

 

«Igual le pasó a Lage; estudió Medicina, Pediatría, y, como Felipe, trabaja muy bien, pero no me dejo poner una inyección por él —tampoco me dejaba inyectar por el Che—, porque cuando Lage fue a cumplir misión internacionalista en Etiopía me confesó que antes tuvo que meterse en un hospital durante un año para refrescar los conocimientos».

 

Si uno estudia cinco años, dijo, o el tiempo que dure la especialidad y no ejerce la profesión, ¿qué hemos aprendido? «Pasé por los Pioneros, la FEEM, la FEU, ¿qué sabemos? ¿Decir buenos discursos? Nuestro deber es abrirle paso a las nuevas generaciones, como les dije recientemente en el Congreso de la FEU, pero no a dirigentes de probeta o madurados con carburo —como en tiempos de hambre hacía el campesino para adelantar la maduración del boniato—, sino formados con su propio esfuerzo».

 

Para que los jóvenes entendiesen que todo ascenso debe ser paulatino, habló de su experiencia personal.

 

«Como guerrillero tuve una formación gradual. Fui al Moncada como soldado, y me hice jefe en el combate. Luego vino el presidio que fue una enseñanza. Después el exilio y los siete días del Granma que fueron una academia. En el desembarco fui jefe de pelotón con Almeida y Smith, un valiente matancero que murió unos días después. A los 15 meses de campaña en la Sierra Maestra me nombran jefe de una columna y al igual que a Almeida, me ordenan abrir un nuevo frente guerrillero. Los precipitados acontecimientos hicieron que en nueve meses esa columna se multiplicase por seis de la que formaron parte 18 compañías... Tuve una formación gradual, y cuando estábamos aprendiendo un poquito se acabó la guerra.

 

«En el ejército regular fue otra la formación. Cuando triunfó la Revolución me dejaron un mes al frente de la provincia de Oriente, y en febrero me designaron segundo jefe de las Fuerzas Armadas, las que se formaron simultáneamente con la lucha contra bandidos —desde 1960 hasta el 65—. Fueron años duros. En el 60 fue la gran movilización donde se agruparon cerca de 60 000 obreros solo de la capital, a los que se les dio una preparación rápida y los mandamos para el Escambray. Vino el 61, año de la alfabetización. Decenas de miles de jóvenes alfabetizaron; luego el ataque a Girón y no se detuvo la campaña. El año 62 fue el de la Crisis de los Cohetes, y todo eso había que hacerlo simultáneamente, formándose una fuerza regular y las Milicias Nacionales Revolucionarias sobre la base de un ejército guerrillero, que no exageramos si decimos que entre el 60 y el 70 por ciento, los de procedencia campesina, eran analfabetos. Algunos protestaron cuando les dijimos que había que estudiar. A pesar de todas esas valiosas experiencias no fue lo mismo mi formación en el ejército regular, que en la lucha guerrillera.

 

«En octubre de 1959 de segundo jefe de las Fuerzas Armadas me nombran ministro, y en esos años de intensa lucha contra bandidos Fidel me dijo: “Si se salva Oriente salvamos la Revolución. Vete para allá, yo me hago cargo del Ministerio con el jefe del Estado Mayor General”. Y pasé más de un año formando el Ejército Oriental. Venía periódicamente a La Habana, me mantenía informado de lo que ocurría y participaba en las más importantes decisiones. Aunque he estado en muchas reuniones de estudio, pasé la Academia de las FAR de tres años en uno y medio, pero no es lo mismo mi formación en esta etapa que la que tuve de guerrillero en una forma más gradual. Noto esa diferencia; por lo tanto hay que seguir estudiando constantemente».

 

Volviendo al documento de la política de cuadros de la UJC Raúl aconsejó ser flexibles, tener en cuenta la situación personal de cada cuadro, sus edades, incluso su experiencia como dirigente. Concluyó que ese había sido un gran trabajo. «Ahora falta lo principal, la implementación».

 

«La Juventud se ha adueñado de la defensa del país», afirmó Raúl al pasar revista a los acuerdos y temas analizados en la jornada final del V Pleno de la UJC en relación con la salvaguarda de la Patria.

 

«Creo que le corresponde a las nuevas generaciones tomar en sus manos la cuestión de la defensa».

 

DECRECERÁ LA POBLACIÓN PERO NO LA DEFENSA

 

 

 

 

 

 

El tema del decrecimiento poblacional, como consecuencia de las bajas tasas de natalidad, es una preocupación que Raúl compartió con los dirigentes juveniles.

 

El Segundo Secretario del Partido interrogó al auditorio, sobre todo a quienes estuvieron en el VIII Congreso de la UJC: ¿Qué les dije a ustedes? Se refiere a una de las muchachas que levanta la mano... y sin esperar su respuesta le recuerda la frase dicha por él: «Tienen que parir, si no van a tener que pasar el Servicio Militar», bromeó aquel día, para ilustrar la magnitud de la situación que se estaba creando.

 

Explicó que la tasa global de fecundidad es la cantidad total promedio de hijos por mujer, y que para lograr un incremento en la población ese índice debe ser superior a 2,2 hijos por madre.

 

Sin embargo, recordó que ese indicador está por debajo de esa cifra desde el año 1978.

 

Igual sucede con la tasa bruta de reproducción, que es la cantidad promedio de hijas por mujer para garantizar la reproducción estable, sin incremento, esta tasa debería ser de 1,0 a 1,01, es decir que cada mujer tenga una hija como promedio. Para lograr un crecimiento de la población, este indicador debe ser superior a 1,2 y en Cuba bajó a 1,0 a partir del mismo año 1978.

 

«Este es un problema que no vamos a resolver ahora, solo lo señalo. Es algo que debemos enfocar por diferentes vías. Existe un grupo de trabajo que estudia integralmente este fenómeno y creo que debemos ir hablando públicamente del tema.

 

«Esta situación es consecuencia de los avances sociales de la Revolución, del creciente nivel cultural alcanzado por nuestra población; baste señalar que el 65 por ciento de la fuerza técnica del país es femenina.

 

«En conclusión, somos un país en desarrollo con una tasa de natalidad de un país desarrollado», afirmó.

 

Y entonces volvió a jaranear: «En ese programa habrá que poner como una de las asignaturas principales que los hombres tienen la obligación de compartir con la mujer el cuidado de los niños, la limpieza de la casa, el fregado de los platos... etcétera, etcétera.

 

A instancias de Raúl, Carlos Lage, secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, explicó que ya a las mujeres se les paga, sin laborar, el salario íntegro de seis semanas antes del parto y hasta 12 semanas después. Luego se le retribuye el 60 por ciento hasta el año. Incluso se aprobó que pueda ser también el padre quien asuma el cuidado del hijo cuando termine la etapa de lactancia, si la madre se incorpora al trabajo.

 

 

MUJER DE VERDE OLIVO

 

 

 

El Ministro de las FAR consideró que la defensa del país no es solo un derecho, sino además un deber de las mujeres. «Naturalmente estas no son cosas que deban imponerse desde arriba».

 

En ese momento el primer secretario de la UJC, Julio Martínez, le comentó que en el Pleno estaban presentes 25 muchachas dirigentes juveniles que se incorporaron voluntariamente al Servicio Militar.

 

«Mira qué bonitas se ven vestidas de verde olivo, algunas tienen hijos y están dando un gran ejemplo», elogió Raúl.

 

Otro tema sensible compartido con los delegados e invitados del V Pleno del Comité Nacional de la UJC fueron las graves consecuencias que se ciernen sobre el medio ambiente.

 

El Segundo Secretario del Partido reconoció la fuerza de la denuncia realizada por el ex vicepresidente norteamericano Al Gore, en su documental La verdad incómoda, cuya versión inicial y la actualizada fueron reproducidas en la Mesa Redonda Informativa de la Televisión Cubana.

 

Informó que se constituyó un grupo conformado por varias instituciones para estudiar el impacto de los cambios climáticos sobre nuestro país para los próximos cien años. Esos estudios permitirán proponer las medidas a adoptar en el futuro, lo cual incluirá, entre otros aspectos, precisiones sobre construcciones de diferentes tipos en pueblos, ciudades e industrias en la cercanía de los litorales bajos.

 

Antes de concluir el Pleno el también primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros insistió en que los presentes podían expresar cualquier opinión a favor o en contra de los temas tratados, y refirió que se sentía contagiado con el espíritu de los jóvenes.

 

«Han hecho un gran trabajo, con un método magnífico... Estamos seguros de que si continúan haciéndolo así en esta esfera, como lo han hecho en las demás, van a tener un éxito seguro. Una vez más nos han dado motivos para sentirnos orgullosos de nuestros jóvenes», finalizó.

 

 

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