La dictadura castrista no quiere escuchar ni responder

 

Pablo Alfonso, Cuba por Dentro

 

El flamante Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, inauguró el lunes en Ginebra, Suiza, su cuarto período de sesiones, que se extenderá hasta el próximo dia 27.

 

Heredero de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, el Consejo ha sido fuertemente criticado tanto por la nueva estructura organizativa que adoptó, como por mantener en su seno, con carácter  de miembros plenos, a países cuyos gobiernos son flagrantes violadores de los derechos humanos. Toda una contradicción que le resta credibilidad a un organismo que necesita mucho de ella.

 

Cuba es un caso típico. La dictadura castrista ostenta una silla en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, al tiempo que se burla con arrogancia, de cualquier decisión que emane de ese organismo. Y qué sucede? Nada

 

En los próximos dias la diplomática Christine Chanet, presentará ante el Consejo su informe sobre Cuba.

 

Es un mandato que recibió de la extinta Comisión de Derechos Humanos y que reiteró en marzo del 2006 el nuevo Consejo.

 

He podido leer ese informe y comparto en exclusiva con ustedes algunas de sus afirmaciones.

 

Chanet comienza explicando que la Representante personal de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, encargada de examinar la situación de los derechos humanos en Cuba, intentó ponerse en contacto varias veces con las autoridades cubanas para entablar con ellas un diálogo que facilitase el cumplimiento de su cometido.

 

“La Representante personal de la Alta Comisionada no ha recibido respuesta alguna de las autoridades cubanas. Es más, éstas han reiterado su negativa a reconocer su mandato, en particular el Ministro de Relaciones Exteriores durante su intervención ante el Consejo de Derechos Humanos el 26 de septiembre de 2006.”

 

Coincidiendo con denuncias anteriores realizadas por prestigiosas organizaciones internacionales y grupos de derechos humanos dentro de Cuba, el informe de Chanet, reconoce y subraya igualmente que la represión desatada contra la oposición en la primavera del 2003 se ha mantenido en la isla, de una forma solapada, pero constante. En ese sentido expresa de manera categórica:

 

“En 2005 y 2006 se registraron nuevas detenciones y condenas de personas que habían expresado abiertamente opiniones políticas disidentes. Esas personas sufren constantes actos de acoso, intimidación y censura cuando no son detenidas”.

Ante esa situación, numerosos relatores especiales de Naciones Unidas, se pusieron en comunicación con la dictadura castrista reclamando información, pero sólo recibieron el silencio como respuesta. Así lo reconoce el informe cuando asegura:

 

“En 2006, el Relator Especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión, la Representante Especial del Secretario General sobre la situación de los defensores de los derechos humanos, el Relator Especial sobre la independencia de los magistrados y abogados, el Relator Especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más

 

alto nivel posible de salud física y mental y el Grupo de Trabajo sobre la detención arbitraria hicieron nueve llamamientos urgentes a las autoridades cubanas; el Gobierno de Cuba no respondió a los llamamientos o puso en entredicho los hechos denunciados.”

 

El informe de la Representante especial de la Alta Comisionada de Derechos Humanos, aborda igualmente el tema del embargo estadounidense al régimen castrista y concluye, que el mismo repercute de manera en las condiciones internas de la isla, y obstaculiza, en lugar de favorecer, la situación de los derechos humanos en Cuba.

 

En ese sentido, el informe se refirió, en particular, a las medidas adoptadas en el verano del 2004 por la Casa Blanca, que limitan el peso del equipaje acompañado; las visitas de los familiares, que se autorizan ahora cada tres años; la reducción de los intercambios en el ámbito de la educación y las restricciones relativas a los intercambios deportivos.

 

‘La tensión entre Cuba y los Estados Unidos de América crea un clima poco propicio para el desarrollo de las libertades de expresión y de reunión. Las leyes estadounidenses y los fondos destinados a la "edificación" de la democracia en Cuba hacen que se considere a los opositores políticos de la isla simpatizantes del extranjero y brindan a las autoridades cubanas la oportunidad de intensificar la represión contra ellos”, apuntó el informe.

 

Antes de concluir con una serie de recomendaciones concretas, dirigidas a lograr un clima de respeto a los derechos humanos y libertades políticas en la isla,  la Representante personal de la Alta Comisionada expresó “su alarma por las alegaciones de malos tratos durante la detención presentadas por las familias de los presos.”

 

“La alimentación y la higiene son deficientes y los cuidados médicos inexistentes o inadecuados. A algunos detenidos se los mantiene en régimen de aislamiento total, mientras que otros deben vivir en una peligrosa promiscuidad con presos de derecho común. Las humillaciones e incluso los golpes infligidos a los detenidos por sus guardianes han sido denunciados en varias ocasiones. Los familiares de los detenidos se enfrentan con múltiples dificultades para comunicarse con ellos.’’

 

Lo más probable, digo yo, es que ante este informe la dictadura castrista permanezca con los oídos sordos

 

   Cubanálisis - El Think-Tank

COLECCIÓN: DOSSIERS

DOSSIER # 2: CUBA DESPUÉS DE FIDEL CASTRO:  ¿DESPLOME DEL RÉGIMEN,  CONTINUIDAD, SUCESIÓN O TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA?