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COLECCIÓN: DOSSIERS

DOSSIER # 2: CUBA DESPUÉS DE FIDEL CASTRO:  ¿DESPLOME DEL RÉGIMEN,  CONTINUIDAD, SUCESIÓN O TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA?

 

Los dictadores modernos y sus sucesiones dinásticas

 

Por Luis Cino Cubanet/Noticuba Internacional, La Habana, 23 de enero del 2007


Los dictadores modernos, sin la preocupación de los monarcas absolutos por primogenituras, regentes ambiciosos, hemofilias o matrimonios plebeyos, pueden respirar aliviados. El mundo ya se adaptó a tolerar sus sucesiones dinásticas. Total, son tantas las
aberraciones que soporta, que un sucesor de más que acepte no se hace notar demasiado.

 

Lo que el mundo no puede garantizar es la capacidad de los sucesores para mantener el legado de la dinastía sin perjuicios para terceros. Los segundos tienen los daños asegurados y sus derechos suelen no preocupar al mundo.

 

Heredar un país y un estado no basta para curar traumas y complejos largamente incubados. Tal vez el sucesor tuvo que esperar mucho tiempo a la sombra del dictador y envejeció y perdió el ímpetu en la espera. O llegó al trono con el temor de no tener la talla de su predecesor. Ahí empiezan los peligros.


El dictador norcoreano, Kim Jong Il, el heredero de Kim Il Sung, no se resigna con su figura rechoncha y su de 1,60 metros. Trató de compensarla con el alto tupé de su peinado, sus zapatos de plataforma, los aplausos y las reverencias de sus súbditos y los
halagos de boca para afuera de una actriz surcoreana secuestrada a punta de pistola por sus esbirros.


A Kim Jong Il no le bastó y apostó en grande para dotar a Corea del Norte, además de la ideología Juche, de armas nucleares. En el empeño, ha matado de hambre literalmente a su pueblo.
No importa. Kim Jong Il disfrutó más de sus grandes hobbies, el cine de Hollywood y los musicales de Broadway, luego que chantajeó a Bill Clinton y los Estados Unidos le regalaron una planta nuclear a cambio de que Pyongyang dejara de reprocesar plutonio.


Lo que sí no pudo soportar Kim Jong Il fue el desprecio de George W. Bush. El paranoico y megalómano dictador norcoreano quería reunirse y discutir cara a cara con el presidente norteamericano. Para conseguirlo, realizó la prueba nuclear de medio kilotón en un túnel bajo el Monte Mantap y puso al mundo en crisis. Tal vez así cumpla su ambición de entrevistarse con un presidente estadounidense.



Otro heredero, Bashir al Assad, sucesor de su padre, el dictador  sirio Hafez al Assad, es más tranquilo. No tiene complejos con su estatura como Kim. Alto y apuesto como un galán de película de El Cairo, es lo suficientemente prudente como para moderar las apetencias hegemónicas sirias en Líbano y taponear los poros de la frontera iraquí. Todo con tal de evitar caer en la lista de oscuros rincones de la guerra americana contra el terrorismo.


El mundo de hoy es muy complejo y conflictivo. A Tachito Somoza suceder en 1967 a su hermano Luis, y mantener el régimen de su padre, el viejo Tacho (Anastasio Somoza), iniciado en 1937, no le hubiera costado mucho de no ser por la insurrección sandinista.


Tampoco fue difícil para Baby Doc Duvalier en Haití. Tuvo más suerte que los hijos con nombres operáticos de Rafael Leónidas Trujillo. Al hijo de Francois Duvalier la obesidad no le impidió disfrutar su vida de playboy millonario.


Infinitamente más difícil será para Raúl Castro sustituir el liderazgo sui géneris de casi medio siglo de su hermano Fidel a menos de 90 millas de los Estados Unidos.


Durante el desfile militar del 2 de diciembre, Raúl Castro invitó a Estados Unidos a resolver en la mesa de negociaciones el prolongado diferendo entre los dos países. Fue su segunda señal en menos de 5 meses. Sin embargo, rehusó entrevistarse con los 10 congresistas norteamericanos que viajaron a La Habana para reunirse con él. Tal vez no estaba preparado para el encuentro. Quizás aspiraba a discutir personalmente con el presidente Bush.


Dicen que el Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba y ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (poco inclinado al protagonismo) es un hombre muy organizado, pragmático, institucional y que no padece de complejos de estatura.
Menos aún de ambiciones nucleares. Por el bien de todos, ojalá sea así.