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COLECCIÓN: DOSSIERS

DOSSIER # 2: CUBA DESPUÉS DE FIDEL CASTRO:  ¿DESPLOME DEL RÉGIMEN,  CONTINUIDAD, SUCESIÓN O TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA?

 

«Hasta donde yo sé, Fidel Castro no tiene cáncer», dice el cirujano español que lo trató

N. RAMÍREZ DE CASTRO, de ABC. MADRID, 27-12-2006

 

El presidente de Cuba, Fidel Castro, «no padece cáncer ni ninguna enfermedad maligna» y se recupera «lentamente» de la grave intervención que se le practicó el pasado 31 de julio. Las primeras noticias sobre la salud de Castro llegan en boca de un cirujano español, experto en tumores digestivos, que viajó el pasado jueves a La Habana en un avión fletado por el Gobierno cubano para evaluar el estado del dirigente cubano. Desde que Castro fue intervenido el pasado mes de julio para atajar una grave hemorragia intestinal, su salud se había convertido en uno de los secretos mejor guardados de la isla.

José Luis García Sabrido, responsable de Cirugía del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, puso fin ayer a cinco meses de rumores y desmentidos sobre el verdadero mal que le mantiene alejado de las labores de estado y de gobierno y que originó la hemorragia intestintal. El silencio oficial se contrarrestaba con continuos rumores sobre que su enfermedad era un cáncer terminal. Incluso los servicios secretos de Estados Unidos calcularon que le quedaban varios meses de vida y que moriría en 2007, basándose en el depauperado aspecto que mostraba en las imágenes difundidas por la televisión cubana.

Ayer, la opinión de quien le examinó quiso acabar con todas las especulaciones. «Hasta donde yo sé, Fidel Castro no tiene cáncer», aseguró a ABC el cirujano español. «Se trata de un proceso benigno, derivado de una serie de problemas de la gravísima cirugía a la que se sometió en julio», aclaró. No quiso desvelar ni el origen de la hemorragia ni el tratamiento que intenta recuperar a Castro, «por tratarse de información confidencial entre médico y paciente que nunca se desvela, sea quien sea el enfermo».

Actividad intelectual intacta

García Sabrido, que habló tras recibir el beneplácito de la Embajada de Cuba, insistió en que la actividad intelectual del presidente está «intacta, es excelente y conserva su sentido del humor». Diferente es su estado físico: «Castro tiene una naturaleza excepcional, probablemente otra persona de su edad con el mismo problema no lo habría superado, pero no podemos olvidar que es un paciente de 80 años. Su recuperación es lenta y progresiva». Un equipo de fisioterapeutas cubanos le somete desde hace meses a un programa de rehabilitación para intentar devolverle su forma física. «Si no hay ninguna complicación, podrá retomar su actividad», aventuró.

Castro tampoco necesitará «de forma inminente, ni a corto plazo, una nueva cirugía, aunque la situación puede cambiar». Será el equipo de médicos cubanos que le atienden quienes tomen la decisión. «Ahora todos estamos de acuerdo en que no es necesario y él está allí en muy buenas manos».

García Sabrido voló el pasado jueves a La Habana, a petición de los médicos que tratan a Castro, y apenas permaneció 24 horas en la isla. Su visita se limitó a un examen médico pormenorizado del presidente. Un examen durante el cual el dirigente cubano compartió anécdotas personales e históricas con el cirujano. Era la primera vez que veía a Castro como médico -asegura-, aunque no la primera que acudía a Cuba. García Sabrido, además de ser un reputado cirujano, mantiene una excelente relación académica con médicos cubanos.

«Cuba es mi segunda patria»

Son frecuentes sus visitas a la isla caribeña por asuntos académicos y de investigación, pero también por placer. Es un «enamorado de la isla», a la que considera su «segunda patria», y mantiene muy buenas relaciones con la familia de Fidel Castro, lazos de amistad que no quiso ni valorar ni especificar.

García Sabrido quiso quitar carga política a su viaje. «Mi visita fue una decisión personal. No he sido un médico enviado por la Comunidad de Madrid; sólo comuniqué mi viaje por tener que ausentarme 48 horas, como cualquier funcionario público». E intentó restarle importancia: «Tengo una enorme relación con la comunidad médica cubana y no es la primera vez que me piden mi opinión profesional sobre otros enfermos. Estas consultas no son excepcionales».

Ayuda humanitaria sin factura

Aunque el viaje del cirujano madrileño fue una decisión «personal», la Comunidad de Madrid envía desde junio medicamentos y material sanitario para tratar a Castro. Envíos que se han sumado a otros que con anterioridad ha realizado el Gobierno madrileño para atender a otros pacientes cubanos, como los niños sometidos a un trasplante hepático. La Consejería de Sanidad no quiso ayer precisar el volumen ni el coste del material enviado. Sí se confirmó que la factura no se enviará al Gobierno cubano y que el coste del tratamiento se cargará al presupuesto de la sanidad pública regional, «como se hace con cualquier otro envío de ayuda humanitaria».

Desde la Consejería también se ha evitado concretar el tipo de tratamiento enviado para no vulnerar la confidencialidad médico-paciente, ni la política informativa que sigue el Gobierno de la Habana. El consejero Manuel Lamela justificó esta ayuda al régimen cubano argumentando que el auxilio en materia sanitaria «es una obligación internacional». Los gastos del desplazamiento del jefe de Cirugía del Marañón sí corrieron a cargo de la Embajada cubana.