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COLECCIÓN: DOSSIERS

DOSSIER # 2: CUBA DESPUÉS DE FIDEL CASTRO:  ¿DESPLOME DEL RÉGIMEN,  CONTINUIDAD, SUCESIÓN O TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA?

 

 

LA CUBA DE RAÚL EN EL CONTEXTO LATINOAMERICANO. UN ANÁLISIS

 

Jorge Hernández Fonseca, cubalibredigital, Diciembre 10, 2006

 

Termina el año 2006, pródigo en acontecimientos importantes en la política latinoamericana en general, y en la política interna cubana en particular. El cambio de gobierno en Cuba, obligado por la muerte político-administrativa del dictador cubano (se espera ahora su muerte física) pone sobre la mesa la orfandad ideológica que padece la izquierda de inicios del siglo XXI.

 

Para la Cuba de Raúl y sus generales, se hacen conjeturas asociadas a posibles avances en el área económica –hacia el denominado modelo chino-- pero en el área política no se observan siquiera atisbos de los cambios que el pueblo de Cuba merece, después del fracaso evidente de una revolución elitista y discriminatoria, que sumió en la miseria al pueblo cubano de la isla.

 

Todos hacemos conjeturas en la seguridad de que los cambios que vendrán, con o sin Raúl. Pero la orfandad ideológica actual del socialismo, que lanzó a Cuba a la ruina material y moral, evidencia la carencia de una guía mínima fuera de comprender finalmente que el capitalismo es el único camino económico posible, para no morir de hambre a inicios de siglo XXI.

 

El “socialismo del siglo XXI” enarbolado por Chávez en la tribuna --y por una pléyade de ideólogos vividores en su incapacidad manifiesta, moviéndose en los medios académicos-- nadie sabe todavía que cosa es, fuera de imaginar que se trata de convertir a los políticos en una especie de Robin Hood, que le roba a los ricos para darle a los pobres, sólo por “justicia”.

 

La indecisión actual de Cuba con su futuro no se aparta mucho de los que sucede al sur del Río Bravo. Un número grande de elecciones presidenciales dieron la victoria a políticos de izquierda en unos casos, y confirmaron políticos conocidos de la izquierda latinoamericana otros. Los resultados no fueron exentos de sonadas victorias de la derecha en importantes países del área, lo que como excepción, confirma la regla del “viraje a la izquierda” de Latinoamérica.

 

Pero, ¿de qué “viraje a la izquierda” estamos hablando? ¿Será la izquierda de Lula da Silva en Brasil, verdadero social-demócrata en la práctica político-social; o la de Ricardo Lagos-Michelle Bachelet en Chile? O ¿será la izquierda de Hugo Chávez, que hace elecciones y no se cansa de declarar que no impondrá el “modelo cubano”, a pesar de ser mecenas del dictador cubano?

 

En realidad, la izquierda mundial, latinoamericana y cubana, están huérfanas. Carecen, como tenían antes, de una ideología política, social y económica, debido al fracaso del socialismo real, implantado a sangre y fuego contra numerosos pueblos, remanente de los cuales sobran cubanos y coreanos, como pueblos injusticiados que todavía sufren la “opresión estalinista”.

 

La incertidumbre dentro de Cuba no es sólo entre los ciudadanos simples que esperan por el anuncio de la muerte del dictador, imaginando que habrá cambios inmediatos. La incertidumbre también es en la cúpula gobernante, que carece de la brújula salvadora de la época soviética. Lo mismo sucede con Hugo Chávez y Evo Morales y sucederá en breve con Rafael Correa y Daniel Ortega. Lula da Silva, Tabaré Vázquez, Néstor Kirchner y Michelle Bachelet, con sus particularidades, vienen de regreso del ‘camino de la verdad’: “capitalismo con rostro humano”.

 

No es que en Brasil, Uruguay, o Chile se vivan gobiernos ideales desde el punto de vista político-gubernamental. Sucede sin embargo que en todos esos países están claras las reglas del juego democrático, aunque en casos específicos como Argentina, Uruguay y Chile el revanchismo de izquierdas contra los militares escenifique excesos dignos del leninismo.

 

Se trata --fuera de los excesos-- que el mecanismo de gobierno es un tema netamente político, no ideológico, ni económico. Político porque el asunto es como distribuir riquezas mediante leyes aprobadas por parlamentos plurales, riqueza generada de la única manera conocida para producir eficientemente bienes y servicios: el viejo y vilipendiado capitalismo en la economía.

 

No es ideológico porque los cambios sociales, supuestamente “revolucionarios” que cacarearon los ideólogos marxistas-leninistas, no pueden darse por la voluntad de un ‘líder en tribuna’. Sólo la acumulación lenta y paulatina de micro cambios sociales y económicos hacia formas y maneras más eficientes de intercambio y convivencia social, determinarán esos cambios.

 

No es económico porque no hay “modelo económico” más eficiente que el capitalismo de libre mercado, cuando el objetivo es generar riquezas. Esa es la clave del éxito capitalista, que exige, antes de pensar en como distribuir las riqueza existentes a través de leyes, en como generar un monto sustentable y continuo de bienes de manera perdurable y eficiente.

 

¿Cuál es el nuevo modelo de Raúl? No existe. No es lo mismo haber sido sustentado por la antigua Unión Soviética, que además del dinero diario para el sustento, suministraba una ideología estructurada y supuestamente probada en la práctica social de Rusia y sus satélites, que ser sustentado por la Venezuela de Chávez, que siquiera sabe lo que quiere y que contesta públicamente cada vez que puede el “modelo cubano”, diciendo que “Venezuela es autónoma”.

 

Lo anterior señala un camino inexorable para el futuro de Cuba: La libertad y la democracia. No importa la fuerza del ejército raulista, o el apoyo financiero de Chávez. Cuba es un desastre que el dictador pudo --a tiempo, como hicieron los chinos-- haber dado un golpe de timón abrazando el capitalismo en su momento. Ya no hay tiempo para la salvación de la catástrofe cubana.

 

Si Chávez no sabe lo que quiere, fuera de seguir mandando e inventar el socialismo del siglo XXI encima de montañas de petrodólares. Si Daniel Ortega sufre contrición ante su desastroso gobierno anterior. Si Correas ha comenzado a decir ‘digo’, donde antes había dicho ‘Diego’ y si los actuales mandatarios de la izquierda responsable latinoamericana gobiernan usando normas democráticas en política y capitalistas en economía, ¿qué queda para la Cuba de Raúl?

 

Lo anterior no quiere decir que Raúl y sus generales entregarán el poder de manera simple. Significa sin embargo que están derrotados política, económica e ideológicamente y que carecen del respaldo y sustentación que significa el saber de la existencia de un camino para encaminar su desastre. Pero resistirán y cuentan para ello con lo peor de la sociedad cubana.

 

Oportunistas hay en la política de la isla que quieren ‘arrimar la braza a su sardina’, alentando un futuro de la isla salvando los supuestos “logros de la revolución”. Como si en el mundo democrático del siglo XXI no hubiera sistemas de educación y salud gratuitos hasta en los países más retrasados, sin necesidad de sufrir por ello de una dictadura de izquierda o derecha.

 

La dictadura cubana está derrotada, el dictador está moribundo y senil, el raulato carece de una alternativa viable de solucionar el problema cubano, fuera de imponer su dictadura, más de lo mismo entre lo ya conocido y repudiado. La tarea faltante es la toma del poder por demócratas sensatos que quieran servir un país en ruinas, sin aspirar a  tirar provecho de la miseria cubana.