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COLECCIÓN: DOSSIERS

DOSSIER # 2: CUBA DESPUÉS DE FIDEL CASTRO:  ¿DESPLOME DEL RÉGIMEN,  CONTINUIDAD, SUCESIÓN O TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA?

 

EL PELIGROSO ABRAZO CHAVISTA

 

Antonio Arencibia. Publicado en La Nueva Cuba, Febrero 4, 2007

 

Se ha discutido bastante, sin llegar a un acuerdo, el tipo de relación que hay entre Cuba y Venezuela. Si se parte de los planes y objetivos de Fidel Castro y de Hugo Chávez, - y no nos dejamos engañar por términos como "solidaridad", "historia común" y "socialismo del siglo XXI"- , siempre se ha tratado del establecimiento de una especie de interdependencia entre dos regímenes personalistas afines, que sirva de base a una alianza continental contraria a los intereses de Estados Unidos.

 

Para calificar así tales vínculos hay que considerar no solamente el abastecimiento de petróleo venezolano, incesante e indispensable,- por ahora,- para el funcionamiento de la economía de Cuba. También es imprescindible para el apuntalamiento del gobierno de Chávez el asesoramiento político cubano, y el envío de miles de técnicos en las áreas de la salud, la educación y los servicios de inteligencia.


A partir de la ausencia de Fidel Castro de la dirección efectiva del gobierno de la Isla por varios meses, los observadores empezaron a percatarse de algunos sutiles cambios bajo la interinatura del sucesor designado, Raúl Castro. Se inició un discurso menos radical y más pragmático, centrado mayormente en los asuntos internos del país y menos en su proyección internacional. Como ejemplos de tal variación se señalaron sus dos ofertas de negociaciones al gobierno norteamericano, el papel relativamente moderado de Cuba como Presidente del Movimiento No Alineado y la ausencia de contactos públicos con el régimen de Irán evidenciados por la exclusión de La Habana del reciente periplo de Mahmoud Ahmadinejad por Venezuela, Nicaragua y Ecuador.

 

Un acontecimiento reciente, cuyo impacto en la sucesión hay que tener en cuenta, fue la presencia en Venezuela de una delegación cubana de alto nivel encabezada por Carlos Lage, y de la que formó parte destacada Ramiro Valdés, que concluyó con la firma el pasado 24 de enero de dieciseis proyectos de integración económica entre los dos países. El monto total de lo acordado en el marco de la Alternativa Bolivariana para la América, (ALBA), es de más de mil millones de dólares. Uno de los proyectos que tiene repercusión a largo plazo, es la sustitución de China por Venezuela en una empresa mixta en territorio cubano para producir ferroníquel, en la provincia de Holguín, que abastecerá a una planta venezolana de fabricación de acero inoxidable. La nación asiatica probablemente sea el destinatario final de tal producción.

 

Otros proyectos abarcan la modernización y construcción de puertos en Cuba y Venezuela; la instalación de un cable submarino de fibra óptica entre la Guaira y Santiago de Cuba para las telecomunicaciones; creditos venezolanos para el sector ferroviario cubano, construcciones de hoteles, producción conjunta de arroz e incentivos turísticos a empleados públicos de Venezuela que escojan a Cuba como destino.

 

Pero los acuerdos más importantes son, evidentemente, los firmados en el área petrolera, según los cuales el Ministerio de Energía y Petróleo venezolano explorará junto al MINBAS cubano, cuatro bloques de la Zona Económica Exclusiva de Cuba en el Golfo de México, un bloque en Aguas Someras y otro bloque en la zona terrestre de la Isla.

 

Además ambos ministerios se han comprometido a la cuantificación de hidrocarburos en el Bloque Boyacá Norte de la faja petrolífera venezolana del Orinoco. La significación de lo acordado es que se trata de dos yacimientos con reservas recuperables de enorme importancia estratégica en el continente, y que las subsiguientes acciones de Chávez envuelven a Cuba en un nuevo choque con los intereses de Estados Unidos.

 

A partir de la aprobación de la Ley Habilitante por la Asamblea Nacional de Venezuela, que le otorgó al presidente poderes extraordinarios para gobernar por decreto durante 18 meses, el mandatario venezolano anunció que a partir del 1 de mayo su gobierno tomará el control de los campos petroleros operados en la Faja del Orinoco por trasnacionales de Estados Unidos, Francia, Noruega y Reino Unido en asociación con la estatal PDVSA. Es decir que las compañías Exxon-Mobil, Chevron, Conoco-Phillips, la francesa Total, la británica British Petroleum y la noruega Statoil verán reducida su participación a un 40 % a lo sumo en cuanto el gobierno venezolano tenga no menos del 60% del control de los campos Cerro Negro, Petrozuata, Sincor y Hamaca, valorados en 33.000 millones de dólares. Según la agencia de prensa iraní, Hugo Chávez afirmó: "Yo estoy seguro de que van a aceptar porque seguiremos siendo socios, pero si no están de acuerdo, tienen toda la libertad para irse". (IRNA. 2 de febrero de 2007)

 

Hay que hacer notar que ni los intereses brasileños ni los españoles se han visto afectados hasta el momento. Por eso no importa que Chávez diga que va a compensar a los intereses afectados. La nacionalización de intereses norteamericanos nos hace recordar que uno de los primeros factores que ayudó a desencadenar el embargo norteamericano a Cuba fue la importación, hace 46 años, de petróleo soviético para ser refinado en las instalaciones norteamericanas en la Isla, las que fueron "intervenidas" al negarse a efectuar tal proceso. Lo decretado ahora por el mandatario de Venezuela cambia el clima de normalidad en la esfera de la energía que, -no obstante sus ataques verbales-, se mantenía con Estados Unidos. En estos momentos los norteamericanos ven como se reduce su participación en la prospección y extracción de bituminosas del Orinoco y tienen razón de preocuparse por la utilización como arma política del abastecimiento de petróleo venezolano. ¿Cuál será el próximo paso de Hugo Chávez cuando confirma a la prensa que quiere comprar en Rusia 12 misiles antiaéreos Tor-M1, que según su asesor militar, servirán para la defensa de las obras estratégicas y , en particular, de instalaciones petroleras e hidroeléctricas? (RIA/Novosti, 2 de febrero de 2007).

 

El problema que se presenta para la sucesión es que está poniendo demasiados huevos en la canasta venezolana y viceversa, lo que según todos los expertos en el mercado de valores es muy riesgoso. Por lo tanto, le guste a Raúl Castro o no, se ha incrementado la interdependencia con Chavez sin otra alternativa, en momentos en que éste se lanza a una radicalización de su proyecto. La pregunta para un futuro a medio plazo, con Fidel Castro definitivamente fuera de la escena política cubana, es: ¿como el país podrá zafarse del peligroso abrazo chavista?