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COLECCIÓN: DOSSIERS

DOSSIER # 2: CUBA DESPUÉS DE FIDEL CASTRO:  ¿DESPLOME DEL RÉGIMEN,  CONTINUIDAD, SUCESIÓN O TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA?

 

 

SIN REFORMAS, A CUBA LE PASARÁ LO QUE A LA URSS

Heinz Dieterich entrevistado por Oscar Martínez en La Prensa, de El Salvador, Dic 10, 2006

 

 

Para entender esta entrevista hay que partir de una premisa clara: Heinz Dieterich es pro cubano, y no lo esconde. Alemán pero residente en México, este doctor de Ciencias Sociales y Económicas de la República Federal de Alemania (RFA) llama “mi comandante” a Fidel Castro, no toma Coca Cola y les dice “gusanos” a los cubanos exiliados en Estados Unidos.

 

A pesar de ello, mira sin clichés al futuro: acaba de publicar “Cuba después de Fidel. ¿Podrá sobrevivir la revolución?”, firmado por él mismo, por Fidel Castro y por Felipe Pérez Roque, porque el comité central del Partido Comunista Cubano (PCC) lo autorizó a utilizar en él discursos de los dos funcionarios, previa revisión del texto a manos de esa entidad. Su reflexión, sin embargo, permanece, fruto de dudas nacidas el 17 de noviembre de 2005, cuando Fidel, en un discurso, por primera vez planteó la posibilidad de que “el proceso socialista” pudiera ser revertido.

 

Partamos de una premisa: el proceso socialista cubano corre el riesgo de derrumbarse.

 

Sí, claro. Y este es el elemento de sorpresa. En un discurso, Fidel mismo planteó que después de su muerte quizá la revolución pudiera ser reversible, y no por una cuestión externa. Dijo: “Nosotros mismos podríamos destruir la revolución”. Después él preguntó por las ideas que pueden impedir que eso ocurra, y eso es lo que me da la base moral para analizar esta situación.

 

¿No es subestimar a los Estados Unidos decir que tras la muerte de Fidel el socialismo no puede caer por una influencia externa?

 

Cierto, la revolución puede caer por una incidencia externa, pero no por la vía militar, como decía Fidel. El imperialismo es más peligroso por las vías civiles, culturales, que por la vía militar. La influencia externa puede llegar a ser decisiva, pero la influencia interna es más peligrosa para que todo termine.

 

Vale recordar que, tras 72 años de régimen, la Unión Soviética (URSS) no cayó por una influencia externa.

 

Por supuesto. Fidel, que ha estudiado extensamente el proceso de la caída de la URSS, sabe muy bien por qué cayó. Podemos decir que el sistema falló porque era un sistema piramidal, y las decisiones las tomaba una pequeña cúpula. En la URSS, la estructura piramidal jugó contra el sistema socialista, porque la gente no estaba acostumbrada a defender al sistema: el sistema no tenía una interacción con la gente.

 

De hecho, la gente que hizo la reversión del proyecto de Lenin en la URSS fue gente que nació en los mismos centros de poder que debían evitar que eso sucediera: el buró político y la KGB. Así que tienes que preguntarte: ¿es esto casual o tiene que ver con la constitución del partido? Y esto se repitió en otros países, como en Polonia. Lo que quiere decir que no había tradición revolucionaria.

 

Usted ha dicho que las alternativas de Cuba a mediano plazo pasan por sucumbir al capitalismo o asumir otra forma de economía. ¿Esto implica que se tiene que moderar el sistema después de Fidel?

 

Estaría en desacuerdo con el término moderación, porque si lo usas partes del supuesto de que hay radicalismo en Cuba. El problema de Cuba no es el extremismo. Cuba no es un país talibán. El problema es el ciclo de vida productivo. Hace 30 años tú escribías con una máquina mecánica, hace 20 con una eléctrica, y ahora con computadora, y ante un cambio tan dramático de las condiciones de vida, pretender que esto no afecte a las instituciones sería una burrada.

 

La economía y la tecnología centradas en el Estado, donde el Estado planifica hasta el último quiosco, es algo que jamás va a funcionar. Siento que en la nueva economía tenemos extraordinarias posibilidades de una conducción mucho más eficiente, a raíz de la informática, y no utilizar eso te lleva a colapsos.

 

Cuba, según el mismo Fidel, tiene altos índices de corrupción. ¿Eso no dificulta los cambios económicos?

 

Me parece que Raúl (Castro) es una persona realista y que entiende que hay deficiencias cuando el Estado controla en extremo los elementos económicos. La gente roba cuando no tiene lo suficiente o cree que no lo tiene o se distribuye mal. Entonces se genera el mercado negro.

 

En Cuba vas a tener que hacer lo que hizo Lenin: descentralizar la planeación, porque el Estado no tiene la capacidad de sustituir el sistema cibernético del mercado. Si quieres planear la economía que hoy día está en manos de los grandes capitalistas, y sustituirla por el pueblo, no te va a funcionar. ¿Cómo puedes hacer esto con gente que no entiende de economía? Hay que ser realista...

 

¿El avance de la corrupción en Cuba no demuestra acaso que flaquea la llamada “ética revolucionaria”?

 

Hay varios factores...: primero, el bloqueo, que reduce el nivel de vida. Segundo, la educación no genera héroes... Puedes tener una parte heroica de la población, un 10 por ciento en tiempos normales, mientras que en tiempos heroicos la mayoría lo es. Y con la educación quizá logras otro 10 por ciento, pero con ese porcentaje no puedes detener la corrupción por conciencia.

 

En Cuba, cuando alguien vende algo en la puerta de su casa, miembros del partido también lo compran. No somos ángeles, somos seres humanos.

 

Decía Fidel: “Sin valores éticos, no hay valores revolucionarios”. Si unimos la corrupción con su argumento de que no se logra imprimir valores heroicos con la educación, el panorama se vuelve más negro.

 

Fidel tiene razón, pero yo difiero de la idea del hombre nuevo. Crear al hombre nuevo en un mundo capitalista no puede funcionar. ¡Cuba, que ha estado cerrada al mundo capitalista por 46 años, no logró generar a ese nuevo hombre! Y si en las condiciones de Cuba no se logró, me parece que se demuestra empíricamente que más allá de una minoría de la población, no le puedes cambiar el software al resto.

 

Lo que necesitas es cambiar las instituciones. La participación de la economía tiene que tener marco, micro y medio: presupuesto nacional, municipio, empresa. Pero tú puedes empezar a discutir las alternativas del presupuesto nacional y hacer un plebiscito cada año, porque la democracia participativa hoy sí es posible, por la informática. A esto me refiero con lo de que es un debate de la “informática del Estado”. Y esto es un ejemplo. En el momento en que la gente decida parte del presupuesto nacional, va a empezar a interesarse por la economía.

 

Según usted, Cuba ha alcanzado los mismos logros que la República Democrática Alemana (RDA) y la URSS, pero en esos casos los logros no evitaron su implosión cuando les faltó su principal fuerza de cohesión: un líder del partido.

 

Cuba puede terminar en el capitalismo, en eso estoy de acuerdo con Fidel. Veo un peligro real de que la revolución termine en un sistema socialdemócrata o peor, y por eso digo que, si no se hacen las reformas económicas, a Cuba le va a pasar lo que a la URSS. Eso se sabe científicamente, se podría decir. Pero Cuba puede aprender del pasado.

 

¿De verdad cree que la muerte de Fidel se pueda solventar con esa débil ventaja: la capacidad de Cuba de aprender de la URSS?

 

Pienso que sí. Esos precedentes hacen a la dirección cubana tener mucho más claro lo que no hay que hacer. Sí, es una ventaja histórica, aunque esto no automáticamente garantiza que se encuentre una vanguardia dentro del partido que tome las inferencias positivas. Ellos pueden saber lo que no hay que hacer, pero eso no equivale a saber lo que sí hay que hacer.

 

Cuba tiene, sin embargo, un gran potencial para emprender el camino al socialismo del siglo XXI, porque tiene una población muy bien educada y porque el Estado tiene un poder extraordinario, miles de veces más que en Venezuela. Ahora, una cosa es ver el camino y otra es convencer a los demás de que lo caminen...

 

Sigamos con la RDA como ejemplo. Bastó el dinero de la República Federal Alemana (RFA) para acabar con su vecino. ¿No podría EUA seguir esa enseñanza?

 

Sin duda. Hay peligro en que se le diga a la gente de Cuba que va a vivir como la gente de Miami una vez boten el sistema anterior. Esto fue efectivamente lo que hizo colapsar a la RDA: el avance decisivo del capitalismo cuando se ofreció convertir un marco de la RDA por un marco de la RFA. En ese momento, los 40 mil marcos alemanes que tenías en tu banco se convirtieron en una mina de oro. Y para Cuba, ese paradigma sería Estados Unidos.

Hay una frase de Gabriel García Márquez en su libro: “Fidel es a la vez jefe del Gobierno y de la oposición”. En ese sentido, ¿no se quedará Cuba sin un bloque dispuesto a cuestionarse?

 

La afirmación del Gabo significa que la interacción entre diferentes fuerzas que necesitas para que un organismo sea vivo está, en Cuba, personalizada en Fidel. Y si él tiene razón y ese centro de movimiento es Fidel, obviamente su muerte va a generar otro tipo de dinámica.

 

Pero la pregunta para mí sería: ¿Qué fuerza tiene cada una de las corrientes dentro del PCC? ¿Cuál de sus tres corrientes determinará el rumbo de Cuba? ¿La conservadora, la vanguardista o la centrista?

 

¿Por qué podría la generación que no vivió la revolución querer seguir con este sistema en Cuba?

 

Ese es un peligro. Stalin dijo: “La primera generación conocíamos ‘El capital’, de Marx. La segunda se tuvo que sacrificar en la Segunda Guerra Mundial. La tercera generación solo conoce el marxismo por folletos”.

 

Hay una “desustancialización teórica” en cada generación, y esto te lleva, junto con el impacto de la globalización, a que la nueva generación cubana tenga un nuevo pensamiento distinto al de la teoría revolucionaria. Y es un problema que no se puede resolver apelando a la buena voluntad de los jóvenes.

 

Cuba necesita un nuevo proyecto histórico que entusiasme a la juventud de hoy como el anterior entusiasmó a los jóvenes de la revolución. Y ni el viejo discurso del ser heroico ni el de crear un hombre nuevo podrán hacerlo. Cuba se va a estrellar contra la realidad si no es capaz de crear un proyecto nuevo. Perderá a la mayoría de la juventud.