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COLECCIÓN: DOSSIERS

DOSSIER # 2: CUBA DESPUÉS DE FIDEL CASTRO:  ¿DESPLOME DEL RÉGIMEN,  CONTINUIDAD, SUCESIÓN O TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA?

 

Cómo pudiera ser la Cuba de Raúl

 

Paolo Spadoni



A medida que se acerca a su fin el largo dominio de Fidel Castro en Cuba, aumenta la especulación acerca del futuro de la isla bajo el presidente en funciones y sucesor designado Raúl Castro.

 

Una opinión generalizada entre estudiosos norteamericanos es que el hermano menor de Fidel, quien ha expresado gran interés en el modelo chino de liberalización, implementará significativas reformas económicas de libre mercado, mientras mantiene el poder político en manos del Partido Comunista.  Pero queda por ver si la supuesta admiración de Raúl por el camino chino de reformas capitalistas se traducirá en rápidos y abarcadores cambios al sistema económico cubano o en una aceptación más gradual y limitada de los mecanismos de mercado en el marco socialista existente.

 

Como los mencionados estudiosos señalan que el crecimiento económico brindará apoyo político al nuevo liderazgo cubano, un análisis de la actual situación económica en Cuba puede brindar pistas importantes para pronosticar el futuro de la isla.

 

Esto es lo que pudiera ser la Cuba de Raúl y por qué:

 

El extraordinario desempeño macroeconómico de Cuba en los últimos dos años, impulsado principalmente por una productiva asociación con Venezuela y, en menor medida, por créditos blandos por parte de China, reducirán la necesidad de importantes reformas liberales y ofrecerá incentivos para mantener el rumbo actual.  Independientemente de utilizar un nuevo método de cálculo que infla sustancialmente el valor de su economía, Cuba reportó un crecimiento del PBI de 11,8 por ciento en 2005 y 12,5 por ciento en 2006.

 

Solo para tener una idea del papel vital de Venezuela en la economía cubana, las exportaciones de servicios profesionales, principalmente servicios médicos bajo acuerdos especiales con Caracas, generaron $2,9 millones de dólares, aproximadamente el 40 por ciento de los ingresos totales de Cuba en divisas libremente convertibles durante 2005, lo que reemplazó al turismo internacional como la fuente más importante de divisas extranjeras para la isla.  Y aunque los ingresos por el turismo se han estancado y las remesas desde el exterior sufrieron una baja en 2006, las autoridades de La Habana estiman que la exportación de servicios profesionales llegará a $5 mil millones este año, lo que significará casi la mitad de los ingresos.

 

Teniendo en cuenta la creciente dependencia de Cuba en Venezuela, y el hecho de que el Presidente Hugo Chávez acaba de ganar su reelección para otro período de seis años, es probable que Raúl mantenga estrechos lazos con Caracas y evite grandes cambios de política que pudieran poner en peligro tal beneficiosa relación.

 

Debe señalarse que el grueso de los crecientes ingresos de divisas de Cuba es dinero que se dedica a la compra de petróleo, alimentos y otros bienes de consume provenientes de Venezuela y China, en lugar de ser capital fresco que pueda ser reinvertido en la economía interna.  Las importaciones cubanas de bienes aumentaron de $5,5 mil millones en 2004 a unos $9,5 mil millones en 2006.  Sin embargo, se han destinado mayores recursos a mejorar la infraestructura y la maquinaria, incluyendo mil millones en una red de energía eléctrica y cientos de millones en la construcción y reparación de más de 100 000 casas, acueductos y transporte.  Junto con los altos precios de los alimentos, las deficiencias crónicas en la vivienda y el transporte público son las mayores quejas de los cubanos.

No obstante, hay unas pocas áreas en las que Raúl puede diferir grandemente de Fidel.  Menos propenso que su hermano a involucrarse en batallas ideológicas, más atento a las preocupaciones prácticas y mejor administración económica, y más dispuesto a delegar responsabilidades, Raúl Castro presumiblemente intentará estimular el desarrollo por medio de la expansión de la base productiva de la isla, el incremento de la eficiencia y la creación de más empleos con mayores salarios.  Esto se haría sin renunciar a los usuales llamados a mayor disciplina y control.

 

Las medidas de descentralización y nuevas inversiones en el sector agrícola cubano deben recibir alta prioridad en cualquier proceso de reforma.  Después de todo, fue Raúl quien presionó a favor de la reapertura de los mercados libres campesinos en 1994, lo que permitió a los agricultores cubanos vender los sobrantes de sus cosechas a precios de mercado después de que el estado no pudo pagar subsidios agrícolas.  La producción agrícola cubana se ha reducido significativamente en años recientes, a pesar de que se dedicó más tierra a diferentes cultivos después de la reestructuración de la industria azucarera en 2002.

 

Como Raúl también ha adoptado algunas medidas menores de mercado en el ámbito militar cubano, se espera que él favorezca los incentivos materiales por sobre los morales, incremente la autonomía administrativa en las firmas estatales (especialmente las pequeñas y medianas empresas) y quizás relaje algunas restricciones a las actividades tanto de joint venture con socios extranjeros como con empresarios privados.  Esto, en esencia, revertiría el actual proceso de re-centralización de la economía cubana iniciada por Fidel Castro a mediados de 2003.

 

En resumen, cualquiera que espere que Raúl Castro promueva rápidamente una transformación importante de la economía cubana por cauces capitalistas y que abandone el existente modelo socialista quedará decepcionado. El nuevo líder cubano probablemente introduzca algunas reformas de mercado limitadas y graduales buscando traducir la actual bonanza macroeconómica en verdadero desarrollo, mejorar el nivel de vida y garantizar al apoyo popular a su gobierno.

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Paolo Spadoni es profesor asistente visitante en la Facultad de Ciencias Políticas de Rollins College en Winter Park. Escribió este comentario para el Orlando Sentinel.