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COLECCIÓN: DOSSIERS

DOSSIER # 2: CUBA DESPUÉS DE FIDEL CASTRO:  ¿DESPLOME DEL RÉGIMEN,  CONTINUIDAD, SUCESIÓN O TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA?

 

Comiendo catibía con una cucharita de plata

Nicolás Pérez, El Nuevo Herald, Febrero 14, 2007

Amí no me sorprendería en absoluto, que un papiro encontrado en una antigua tumba egipcia comentara sobre un enlace de rancio abolengo al sur de la pirámide de Keops, en el templo de Aketatón, a tres horas de camello del oasis El Dátil Verde. Boda de Cleopatra Filopator Nea Thea, con su hermano Ptolomeo XIII de tan sólo 12 años, al que describiría el papiro como un caballeroso joven. Mientras recrearía a Cleopatra como una encantadora y virginal novia cubierta con una corona de orégano y hierba buena, y una túnica entrelazada con oro fenicio y adornado con perlas de Ormuz, obra del famoso modisto de la ciudad de Minda Máximo Caninio. Habría una ligera descripción del menú del banquete compuesto por faisanes de Madagascar, corazones de cerdo de Siria y huevos de tortugas del mar Negro. Y la ceremonia estaría amenizada por 100 arpas romanas regalo de Cayo Julio César a los contrayentes.

No sería un absurdo que una estampa así se encontrase mañana o pasado en alguna tumba saqueada por arqueólogos piratas a orillas del Nilo, ya que las revistas del corazón, por lo mucho que gustan a multitud de personas, deben de ser cosas muy antiguas.

Recuerdo las crónicas sociales de Cuba. El rotograbado del Diario de La Marina, y en mi pueblo la revista Cárdenas Social de Francisco González Bacallao, donde se describía a una quinceañera como blonda, de tez color de armiño, de rostro delicado y expresión dulce, y a otra con la sonrisa que caracteriza a nuestra reinecita, hija única y por lo tanto la joyita más preciada de sus padres. En fin, hermosa cursilería que no hay por qué criticar, por su alta dosis de ingenuidad y buena fe.

Aunque había también cosas que para qué les cuento, como aquella vieja del vestido rojo de tafetán, sin un kilo partido por la mitad, gorda y fea, amiga de mi familia, que el viaje más largo que había hecho en su vida era al semáforo de Calzada y Real de mi pueblo, y sin embargo, se conocía de memoria todos los apellidos de la sociedad habanera, y te hablaba de ellos a todas horas del día como si fuesen sus vecinos de enfrente, haciendo el ridículo cuando te decía, dándote la muy confianzuda un codazo en las costillas: ''¿Te enteraste de que Fulanita Falla se casa con Menganito Menocal, ella está un poco flaquita, la pobre, pero qué parejita más linda hacen, ¿verdad?'' Y tú, que no conocías ni a Fulanita ni a Menganito, respondías que sí con la cabeza, y con cara de perfecto imbécil.

Con estos truenos es imposible que dejemos dormir a la revista Hola, donde su presidenta Mercedes Junco y su director Eduardo Sánchez Junco nos tienen al tanto de las peripecias de la familia de los Windsor de Inglaterra: puro plomo, de si Isabel Preysler fue anfitriona de Geoge Clooney, si la infanta Leonor cumplió un añito, Elena Tablada que por supuesto es la novia de David Bisbal, y el príncipe Joaquín y la princesa Mary de Dinamarca esperan su segundo hijo. Informaciones que con ellas y un dólar puedes comprarte un billete de la lotería de la Florida en cualquier estanquillo. Las letras de esta revista nada del otro mundo, pero aguanten un momentico, sus fotografías con tantas casas bellas, y tanta beautiful people, y dos crucigramas buenísimos, me obligan a comprarla en los aeropuertos, pues prefiero esta revista de la sociedad española en un viaje por avión, antes que por ejemplo La suma teológica de Santo Tomás de Aquino. ¿Y quieren que les sea honesto?... Una cosa que me permite ojearla con una alta dosis de complacencia es que Hola habla de personas con verdadera sangre azul, clase alta y dinero viejo.

En contraposición, es el colmo de la payasada, cuando en Miami en ciertos programas comienzan a hablar de la dinastía de los Castro como si se tratase de la de los Habsburgo de Alemania o la de los Capetos de Francia. Me pregunto, ¿en qué remoto rincón del alma mora esa enfermiza curiosidad de ciertas víctimas por conocer la vida privada e íntima de su verdugo? ¿A mí qué me importa que el cocinero de Fidel se llame Erasmo o que la compañera Dalia es más mujer que madre, o que Adalys, que sufrió una bacteria en un riñón, es la nieta favorita del dictador? ¿Qué interés puede tener para alguien con dos dedos de frente la saga de Dashiell Torralba, la prometida de Antonio Castro, y si en la casa del dueño de la isla se come con vino y se sirve a la rusa, si hay dos guacamayos en una jaula en el patio, regalos de Hugo Chávez, y si Rebeca es la esposa de Alexis, y el quinto hijo de la pareja real del dictador y Dalia se llama Angelito? ¿No hay cosas más importantes que informarles al pueblo de Cuba y a este exilio que no sea comer este tipo de catibía con cucharita de plata sterling?

Por otra parte, es cierto que el mejor programa de televisión político de Miami, y el que más daño le hace al castrismo, es A Mano Limpia, de Oscar Haza, y también entiendo que es necesario balancear rating, seriedad temática y profundidad de análisis, pero ya a Punto Cero y al agente Otto de tanto darles cuero se les fue la punta y el filo y ni pinchan, ni cortan.