Cubanálisis - El Think-Tank

COLECCIÓN: DOSSIERS

DOSSIER # 2: CUBA DESPUÉS DE FIDEL CASTRO:  ¿DESPLOME DEL RÉGIMEN,  CONTINUIDAD, SUCESIÓN O TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA?

NOTA DE CUBANÁLISIS - EL THINK-TANK: En la edición del lunes 8 presentamos la versión resumida del presente trabajo, tal como fue publicada en El Nuevo Herald. Vea a continuación la versión completa

 

La Asamblea Nacional decide ...

Gerardo E. Martínez-Solanas

 

La Asamblea Nacional del Poder Popular cerró su período de sesiones este viernes 22 de diciembre. Su sesión de apertura fue el lunes 18. Así de breves son los esfuerzos legislativos en Cuba.

 

La prensa internacional y quienes esperan el indicio de algún cambio alimentaban expectativas inconfesadas, por dos razones que serían decisivas en otras circunstancias más razonables y democráticas. Primero, porque el gobernante vitalicio ha desaparecido tras 48 años como monarca “insustituible” y máximo líder de una “irrevocable” revolución permanente, es decir, una revolución eternizada porque su dinámica nunca cristaliza en soluciones ni políticas coherentes. Segundo, porque la Asamblea Nacional “Es el órgano supremo del poder del Estado. Representa y ejerce la voluntad soberana de todo el pueblo a través de los diputados”, como lo proclama terminantemente la Constitución cubana. Además, esa misma Constitución asigna al “parlamento” cubano la potestad de destituir al Consejo de Estado y de elegir otro renovado.

 

Sin embargo, la mayor parte de las sesiones de estos días fueron mantenidas prácticamente en secreto. La prensa extranjera no tuvo acceso a ellas y medios de información cubanos sólo dieron breves partes, trasmitiendo al exterior segmentos que no coincidieron con los trasmitidos en el interior.

 

El observador interesado, al buscar información, puede acudir a la página de la Asamblea en la WEB con la esperanza de ampliar su perspectiva. Se encuentra allí con una falta notable de información. Puede hallar los reglamentos, las leyes, la Constitución y la lista interminable de Asambleístas (diputados), pero no encuentra las actas, los proyectos de resolución o de ley, cómo han sido aprobados ni por cuántos votos, la agenda de las reuniones, en fin, muy poco que sea pertinente, salvo un intrascendente recuadro que en una de sus páginas resume este episodio legislativo.

 

En este recuadro leemos el sábado 23 lo que “confirmó hoy Prensa Latina”. Señala que tras la sesión de inauguración se reuniría al día siguiente la Comisión de Actividad Productiva con los dirigentes del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y asistirían unos “Grupos Parlamentarios” a la proyección “de un video sobre el bloqueo norteamericano”. El miércoles sesionarían 10 comisiones permanentes con la presencia de ministros y altos funcionarios del ejecutivo para decidir sobre “asuntos relativos a la actividad productiva, educación, cultura, ciencia, tecnología y medio ambiente y atención a la juventud, los niños y a la igualdad de los derechos de la mujer” y en vísperas de la sesión de clausura tratarían sobre “temas constitucionales y jurídicos, atención a los servicios, funcionamiento de los órganos locales del Poder Popular, relaciones internacionales del Parlamento, asuntos económicos, defensa nacional y salud y deporte”. Todo esto manejado por grupos pequeños a puertas cerradas.

 

Finalmente, la puesta en escena de la Asamblea plenaria el día 22, “en el capitalino Palacio de las Convenciones”: Permitieron al mundo exterior ver algunos fragmentos, entre ellos los que alardeaban del crecimiento económico de un 12,6% en 2006, culminando tres años de enorme expansión y prosperidad. Este segmento no se trasmitió al interior, quizás temerosos de la carcajada sarcástica del cubano que vive en la miseria acosado por todo tipo de carencias. Vimos todos, eso sí, a medio centenar de “diputados” que aplaudían y que votaban apresuradamente a mano alzada por unanimidad.


Vimos también una silla vacía, aparentemente la del “convidado de piedra” de ese drama famoso de antaño que escenifica ahora la dirigencia cubana. Frente a ella, el periódico Granma, algunos documentos, una botella de agua y … un micrófono. Es la silla del líder “insustituible”, en la que Raúl Castro, en un discurso anterior a esta sesión, puntualizó que sólo podrá sentarse el Partido Comunista en pleno. Evidentemente una opción alucinante. Este “heredero”, a su izquierda, vestido de General, fue el único “diputado” que hizo uso de la palabra, aparte de los miembros de la Presidencia. Por supuesto, no hubo debates.


El Presidente de la Asamblea, Ricardo Alarcón, profirió ocasionales vivas a Fidel, a Raúl, a la revolución, en fin, nada más trascendente que el continuismo y la sumisión a los poderes que deciden a puertas cerradas. Desaprovechó así ese momento tan oportuno de proponer un cambio e introducir iniciativas progresistas y renovadoras. Era de esperarse. El y sus diputados son testaferros del régimen totalitario, elegidos a ese fantasma legislativo mediante una lista única promovida por las organizaciones de masas dirigidas por personeros del Partido Comunista. Habría sido ingenuo esperar otra cosa de quienes no están acostumbrados a tomar decisiones propias.