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COLECCIÓN: DOSSIERS

DOSSIER # : 2  CUBA DESPUÉS DE FIDEL CASTRO: ¿DESPLOME DEL RÉGIMEN,  CONTINUIDAD, SUCESIÓN O TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA?

 

 

 

¿FIN DEL CASTRISMO INTERNACIONAL?

 

                                                                                                                                                                                por Antonio Arencibia

 

El expansionismo clásico castrista tuvo su época de oro como punta de lanza soviética en África y Centro América en los años 70 y llegó a su fin cuando se desmanteló el comunismo en Europa Oriental y Rusia. A partir de entonces Fidel Castro tuvo que reevaluar sus viejas ambiciones de ser una fuerza influyente en la política internacional y se aferró a la supervivencia de su régimen. Con el inicio del “Período Especial” en la década del 90, se hicieron concesiones formales en la economía cubana que abarcaron la dolarización del país, la búsqueda de capitales inversionistas extranjeros, el desmantelamiento parcial de la red protectora de servicios y productos subsidiados a la población. Esto trajo como consecuencia la agudización de las desigualdades sociales entre los ciudadanos sin acceso a divisas extranjeras y los que recibían envíos monetarios del extranjero o captaban dólares por medios legales o ilícitos.

 

Hacia el neo-expansionismo

 

Encabezada por el entonces lúcido Fidel Castro, que se empecinaba en mantener las premisas del  fracasado “socialismo real”, se llevó a cabo una ofensiva ideológica interna y en la arena internacional para recalcar la importancia de los aspectos sociales del desarrollo frente a los aspectos económicos. Las banderas, ya muy descoloridas, del sistema de educación, de salud y el movimiento deportivo cubano se empezaron a  concebir como productos exportables.  Mientras Castro inauguraba hoteles para el turismo extranjero y plantas para producir vacunas con destino a la exportación, viajaba en aquellos años de evento en evento. En 1993, en Bahía, Brasil, en la III Cumbre Iberoamericana y posteriormente en el Foro de Sao Paulo repetía los viejos “logros” como un mantra para invocar el desacreditado socialismo. Viajó así en aquellos años a Madrid, Uruguay, Argentina, Cartagena de Indias, a Nueva York en ocasión del 50 Aniversario de la ONU, Vietnam, Turquía, Santiago de Chile, Italia y Venezuela agitando el miedo a las políticas de globalización que se desplegaban por todo el mundo después del fin de la Guerra Fría.

El año 1998 empezó para Castro con un ensayo de modestia forzada en la Isla, al opacarse su figura, -omnipresente hasta entonces,- durante la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba. A continuación vino un periplo por países del área como Jamaica, Barbados y Granada, que cierra en República Dominicana en el Foro de Países del Caribe. El año culmina con un viaje al África del Sur con motivo de la XII Cumbre de los No Alineados.

El dictador cubano solo podrá encontrar salida a su aislamiento en febrero de 1999, cuando viaja a Venezuela el día de la  investidura presidencial de Hugo Chávez. Entonces se va a abrir la válvula de un necesario tanque de oxígeno para Cuba en forma de petróleo venezolano subsidiado. En el marco de la IX Cumbre Iberoamericana, Castro lleva a cabo la inauguración de la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas ante los mandatarios visitantes, y presenta los planes cubanos de atención medica continental con apoyo económico chavista. Está surgiendo un expansionismo castrista de nuevo tipo, que deja a un lado la lucha guerrillera de épocas anteriores y se plantea la toma del poder utilizando los mecanismos democráticos. Lo que se frustró de inmediato en Chile en los años 70 se va a perfeccionar en Venezuela, donde Hugo Chávez controla absolutamente el Parlamento y está autorizado a gobernar por decreto. Como se hizo anteriormente en Chile y Nicaragua,  la presencia de miles de profesionales cubanos en las áreas de la salud y la educación venezolanas permitió también dar  cobertura a  especialistas militares y  de inteligencia enviados a ese país.

Paralelamente, en el orden interno, el caudillo va a utilizar todos sus recursos mediáticos y de presión social y laboral para una movilización  de la población a favor del regreso a Cuba del niño “balsero” Elián González. La victoria del padre de Elián en los tribunales norteamericanos, con abogados contratados por un gobierno que se envolvió hipócritamente en el manto de la reunificación familiar, contó con la aquiescencia de la Administración Clinton para regresar al niño a la Isla. Como consecuencia, los ideólogos castristas convirtieron este tipo de campaña de agitación y propaganda en una especie de modelo cubano de Revolución Cultural bautizada en lo adelante como Batalla de Ideas. Como parte de esta campaña se va a recrudecer el enfrentamiento irreconciliable con el exilio cubano en Estados Unidos, cuya ayuda familiar pecuniaria –aumentada en los tiempos de crisis- había constituido, al mismo tiempo que salvavidas, revelación de la ineficacia del comunismo tropical.

En el 2000, cuando La Habana fue sede de la Cumbre del Grupo de los 77, un Fidel Castro ahora más seguro volvía a los viejos temas demagógicos como la cancelación de la deuda externa de los países del Sur y la clausura del Fondo Monetario Internacional. La razón de su mayor seguridad se evidenciaría meses mas tarde, cuando firmaba con Hugo Chávez,  en Caracas, el Convenio Integral de Cooperación entre Cuba y Venezuela.

La intromisión fallida cubano-venezolana en la campaña presidencial mexicana a favor de López Obrador, da continuidad al neo-expansionismo radical en América Latina con el apoyo económico e ideológico a los líderes populistas de la región. El triunfo de Evo Morales, candidato presidencial del Movimiento Al Socialismo, en las elecciones de diciembre del 2005, en Bolivia, va a constituir otro avance continental de las posiciones castro-chavistas.

 

La Proclama y el ocaso del castrismo

 

A diferencia de la caída de Fidel Castro en Santa Clara el 20 de Octubre del 2004, tras la cual mantuvo control total de los asuntos del estado cubano, la cirugía intestinal a que fuera sometido el 27 de Julio del 2006 ha traído como consecuencia su alejamiento, prácticamente definitivo, del ejercicio de poder. La Proclama del 31 de Julio que hacía saber al mundo la sustitución de Castro en todas sus funciones hizo que se tuvieran que dar pasos acelerados ante la inminencia de la Cumbre de La Habana. Así fue que Hugo Chávez quedó  encomendado como portavoz de Fidel Castro ante dirigentes de países claves del Movimiento No Alineado. Sus visitas a Siria e Irán siguieron la pauta trazada por Castro en ese sentido y se hizo evidente que el mandatario venezolano se estaba lanzando como el líder antiimperialista sustituto de Latinoamérica.

El tener que garantizar desde el punto de vista material, de seguridad y organización el desarrollo de la reunión de los países del Tercer Mundo en La Habana, puso a prueba la capacidad del sucesor designado, Raúl Castro y de la cúpula dirigente. Teniendo en cuenta la falta del líder, hay que reconocer que los funcionarios de Relaciones Exteriores, de la Seguridad y los de aseguramiento cumplieron con su parte en que se realizara el evento. Como telón de fondo la lucha por el control de la epidemia de dengue, invisible en los medios de comunicación cubanos, se sumó a la ausencia de Castro para restarle calidad al encuentro.

En circunstancias tan especiales como la celebración de la Cumbre del NOAL en La Habana, la figura lamentable de Castro como anciano convaleciente ocupó las candilejas mundiales al verse obligado a saludar a algunos de los dirigentes invitados al evento. Además de la presencia repetida de Chávez junto a su lecho de enfermo Fidel Castro recibió a Evo Morales, al presidente Palacios de Ecuador y al diputado argentino y periodista, Miguel Bonasso, a quien hay que reconocer que escribió dos crónicas bien lúgubres y aleccionadoras sobre su anfitrión. A la visita obligada de su aliado iraní Mahmoud Ahmadinejad, se sumaron breves visitas protocolares de Kofi Anam y de los  Primeros  Ministros de Malasia y de la India.

Como ya se ha señalado el proyecto de Castro de lanzar su Batalla de Ideas a nivel de Tercer Mundo durante la Cumbre de los NOAL se sacó por la Cancillería cubana de la agenda de discusión. La propuesta de cooperación para el envío de técnicos de alfabetización, salud y formación de personal médico y  ahorro de energía eléctrica, no tuvo acogida suficiente más allá de unos pocos países de este continente. Es decir, los planes de Fidel Castro para una etapa de expansión de sus ideas, con el apoyo de Chávez, se echan a un lado aún antes de que desaparezca del mundo de los vivos.

Por otra parte, la especial situación de la cúpula gobernante cubana, con y sin Fidel Castro al mismo tiempo, les obliga a priorizar la situación del país y no les va a permitir proyectarse en la escena internacional mas que a nivel de figuras de segundo orden.

Los comentarios de José Sánchez sobre la reunión en Teherán del Asesor de Inteligencia del Presidente de Irán, con los embajadores de Cuba y Venezuela, (La Nueva Cuba, 11 de Octubre, 2006), ponen de manifiesto que la dirigencia extremista iraní no confía ya ni en Fidel Castro, ni en el papel de Cuba como Presidente de los No Alineados. Es obvio que tras la entrevista en La Habana de Ahmadinejad con Castro, el deteriorado estado de salud de éste, le dio pie al líder de Irán para plantearse de inmediato un relevo generacional en la subversión internacional. Su favorito en un nuevo eje radical es  Hugo Chávez.

Pero Chávez está teniendo demasiados problemas precisamente por su abierto alineamiento con los ayatollahs, el deleznable discurso en la ONU, la pérdida de sus aspiraciones a un puesto en el Consejo de Seguridad, su intromisión en la campaña presidencial del Ecuador y  por las amenazas de encarcelamiento al candidato opositor en las próximas elecciones en Venezuela.

El futuro le depara  al ex golpista mayores dificultades en el terreno político nacional, pues pretende nada menos que convertir su Movimiento V República en un “Partido Único”, y modificar  la llamada Constitución Bolivariana para justificar nuevas reelecciones como presidente. La multitud de partidos venezolanos que apoyan el chavismo se verían limitados en sus aspiraciones electorales si se sometieran a la férula del Teniente Coronel en una organización política única. Por otra parte los altos jefes militares  llevan tiempo discutiendo una fórmula peligrosa para su liderazgo,  el llamado  “chavismo sin Chávez”.

Para que tenga efectividad el papel a nivel continental de Hugo Chávez como relevo generacional de Fidel Castro, primero tiene que vencer los obstáculos nacionales señalados.

Entre los intelectuales argentinos de la izquierda más extremista, que apoyan los “procesos revolucionarios” en Cuba y Venezuela, han estado apareciendo críticas a lo que califican de “Bonapartismo proletario” de Castro y de Chávez. También se esboza en algunos círculos de izquierda la necesidad de la sustitución ideológica  del castrismo y el chavismo, por el “guevarismo”. Siguiendo esta línea, Néstor Kohan, en su ponencia para el Encuentro internacional “Proyecciones de la Lucha Revolucionaria en América Latina” en Santiago de Chile en octubre de 2006, convocada por el Frente Patriótico “Manuel Rodríguez” expresó:

 

 “…en nuestra historia latinoamericana el guevarismo constituye la expresión del pensamiento más radical de Marx y Lenin y de todo el acervo revolucionario mundial, descifrado a partir de nuestra propia realidad y nuestros propios pueblos […]

Reinstalar al Che entre nuestra militancia implica recuperar la mística revolucionaria de lucha extrainstitucional que nutrió a la generación latinoamericana de los ’60 y los ’70.”

 

Siguiendo este planteamiento, el castrismo, ya en su ocaso,  no brinda ninguna esperanza para movilizar a la izquierda del continente. El chavismo, desprovisto de la leyenda y el carisma, está demostrando ser peor sustituto. Sólo les queda la “mística” del Ché para alcanzar la utopía comunista. Pero la concepción  guevarista de crear un hombre nuevo y la  fórmula de impulsarlo al sacrificio mediante  estímulos morales se parece demasiado a un fundamentalismo ateo como para que tenga arraigo. Lo cierto es, que no quedan opciones razonablemente efectivas para esa izquierda en tiempos de la globalización. Sus reivindicaciones inalcanzables suponen retrotraer el mundo un par de siglos. De continuar con ellas la próxima parada de su tren será en la anarquía o el nihilismo.