RAFAEL MONTORO: Principios de moral e instrucción cívica (1902)

 

SUMARIO DE LA HISTORIA POLÍTICA DE CUBA

División en Períodos.

-La Historia de Cuba pudiera dividirse, para mayor facilidad del estudio, en varios períodos, de duración harto desigual, y de interés é importancia aún menos proporcionados, pero que permiten comprender y precisar mejor las bases de su desenvolvimiento social, muy lento y penoso durante largo tiempo, inseguro y azaroso siempre.

Comprendería el primero, desde el Descubrimiento hasta la conquista y primitiva colonización de la Isla por Diego Velázquez y sus subordinados; el segundo, puede extenderse hasta la traslación de la capital á la Habana, cuyos sucesivos emplazamientos han sido recientemente discutidos y fijados por eruditos investigadores; el tercero, caracterizado por las fechorías de los piratas y corsarios en nuestras costas, debe llegar hasta la toma de la Habana por los ingleses de la expedición del conde de Albemarle, en 1762; el cuarto partiría de la devolución de aquella plaza á la Corona de España, en 1763, y se extendería hasta 1808 (tiempo de grandes reformas y de progreso en todas las esferas, de gobernantes ejemplares, de celo y civismo memorables en las clases directoras); el quinto, comprendería desde el año 1808 hasta el de 1837, y abarcaría, por consiguiente, el breve período de la identidad de las vicisitudes políticas y del régimien constitucional

con la madre patria; el sexto, se caracterizaría por la prosperidad comercial, basada en la esclavitud amenazada y deleznable, por ende, las conspiraciones políticas y el malestar social, y alcanzaría hasta 1868; el séptimo, comprendería los diez años de la primera guerra; el octavo, los de la evolución política, social y finzanciera que se inicia con la Paz del Zanjón; y el último, la guerra que empezó el 24 de Febrero de 1895 y sus consecuencias, hasta el día presente.

Mas de cuatro siglos comprende esta obra social, modesta, obscura, humilde en un principio; pero que alcanza, al cabo, en pueblo relativamente pequeño y olvidado, proporciones verdaderamente históricas, trascendiendo en diversas formas-comercio, industria, política internacional-al desenvolvimiento general de la humanidad y de la civilización.

Conquista y colonización.

-En los primeros períodos, la colonización de esta Isla se inicia bajo la forma clásica de la organización civil implantada en todos los reinos españoles de Indias. Unas mismas leyes debían regir en Castilla y en los nuevos dominios "en cuanto lo permitiese la diversidad de los reinos y naciones." Donde quiera que los conquistadores sientan la planta, proclaman la unidad de la fe y la Monarquía, y fundan las Municipalidades--Ayuntamientos-con poderes extensísimos, cuyas extralimitaciones reprime el representante del Poder Supremo, á veces con gran dificultad. Así fundó Velázquez á Baracoa (1512), á Santiago de Cuba, Bayamo, Remedios, Sancti Spíritus, Puerto Príncipe y San Cristóbal de la Habana.

El trato de los indios fué constante motivo de perturbación. Los colonos, ávidos de atesorar las riquezas que soñaban y de realizarlas en breve tiempo, abusaron cruelmente de los indígenas á quienes compelieron á vivir amontonados y dedicados á un rudo trabajo, extraño por completo á sus hábitos, y propio para abatirlos y desesperarlos.

En vano la palabra ardiente y valerosa del Padre Las Casas-insigne sacerdote cuya caridad ejemplarísima en aquel largo esfuerzo le señala lugar preeminente entre los bienhechores de la humanidad-aboga por los indios; en vano los

Reyes dictan repetidas cédulas y órdenes para que "no se les inquiete ni se les fuerce, sino dulcemette se les convierta y morigere;" la violencia fué tal, que se rebelaron al cabo, y alzados permanecieron en los montes largo tiempo. Cuando la Corona, con un celo que ninguna otra Monarquía demostró en aquel tiempo y que honrará siempre á España, decretó en forma rigurosa que se les dejase libres de toda sujeción, y con gran vigor hizo cumplir esta providencia, á pesar de todas las protestas, apenas quedaban siboneyes. De todas suertes, al contacto de una civilización tan superior y tan diversa, se habrían extinguido los indios, como á nuestra vista han ido desapareciendo, durante el pasado siglo, en la América del Norte y en Oceanía, razas semejantes, sin que se hayan empleado contra ellas rigores ni violencias impropios de nuestra época. Pero es indudable que la anarquía y el espantoso desconcierto de los primeros años de la conquista y ocupación de las Antillas, que en vano se quisieron refrenar, hasta mucho más tarde, aceleraron la extinción de aquellas tribus inofensivas y hospitalarias.

Para sustituir los brazos, cada día más indispensables á la nueva colonia y, en parte, por instigaciones de Las Casas -que intentó remediar un mal con otro que había de ser mucho mayor-introdujéronse negros esclavos de Africa. La trata y la esclavitud fueron, desde entonces, el cimiento de la riqueza de Cuba.

sta vivió, por siglos, en su modesta condición primitiva, de la ganadería y de los frutos menores. Las carnes saladas y los cueros, constituían su principal comercio.

Trasladada la capital de la Isla al puerto de la Habana ó Carenas, situado en la escala de los galeones y de la flota, que así se llamaban las expediciones periódicas que comunicaban á la Península con Méjico y Costa Firme y sostenían el privilegiado comercio de la época, la Habana prosperó rápidamente como estación de avituallamiento y de repuesto.

Corsarios y piratas.

-La prohibición-general á la sazón en todas las naciones-de comerciar con el extranjero, produjo un gran incremento del contrabando que sirvió de incentivo

á los numerosos corsarios y piratas, que con audacia sin igual asolaron los mares hasta muy entrado el siglo XVIII. Realizaron frecuentes incursiones en las costas de esta Isla, saqueando, una y otra vez, pueblos y ciudades sin exceptuar la capital, y recogiendo en ocasiones espléndido botín. Las fortificaciones de la Habana, que se terminaron al mediar dicho siglo, los pusieron á raya; pero fué preciso el concurso de circunstancias favorables para que desaparecieran, por completo, merced al esfuerzo común de las potencias.

Fomento y civilización.

-La verdadera historia intelectual, moral, política y económica de Cuba empieza en 1763, cuando recuperada la Habana por España, consagráronse los Gobiernos á fomentar la civilización de la Isla, y sus más ilustrados y pudientes hijos rivalizaron por el bien general.

La Universidad existía desde principios de aquel siglo; pero aún no habían podido cosecharse los frutos de su establecimiento, debido-como recuerda Guiteras-"á la esclarecida religión domínica, que tan liberal se mostró siempre con el progreso de la ilustración americana."

El Arsenal, establecido en esta capital, había adquirido grande importancia, porque la excelencia de las maderas de esta Isla aseguraba notoria superioridad á las naves construídas en la Habana. La traslación del Apostadero de la escuadra de Barlovento desde Veracruz á este puerto, aumentó grandemente su importancia y seguridad.

Muy pronto sucesivas disposiciones, aliviaron primero y destruyeron después el sistema de privilegios comerciales, mal llamados del "Pacto colonial" y abrieron los puertos de Cuba, por graduales ampliaciones, al tráfico universal que había de proporcionarle, en breve término, una prosperidad extraordinaria. Pero ninguno de estos poderosos elementos de progreso habría llegado á producirlo tan grande, sin el despertar y la fuerte sacudida que siguieron á la toma de la Habana; sin los gobernantes de aquella gran época, y los beneméritos ciudadanos que distinguiéndose brillantemente en todos los ramos, transformaron en un monento el obscuro y atrasado presidio militar, en la culta y rica colonia, que poco

tiempo después describía con admiración el barón de Humboldt.

Capitanes Generales como D. Luis de las Casas y el Marqués de Someruelos; varones eminentes cono el P. Caballero, Arango y Parreño, O'Farrill, el Conde de Casa Montalvo, Bassave, Peñalver, Jáuregui, el Dr. Romay, Valle Hernández, Santos Suárez, Aróstegui, honrarían á cualquier país, en cualquier tiempo. Estos mismos personajes y el obispo Espada, el intendente Ramírez, D. Nicolás Ruíz, el P. Varela. Domingo Delmonte, D. Tomás Gener, Gaspar Betancourt Cisneros (el Lugareño), José Antonio Saco, José de la Luz Caballero, Escobedo, Arango y Castillo, Bermudez y otros muchos,ilustran el período siguiente, en los órdenes todos de la vida insular.

En sus lecciones y ejemplos, en la honda y trascendental labor que ha inmortalizado á estos inolvidables repúblicos, se encierran las fructíferas semillas, los gérmenes fecundos de todo el desenvolvimiento intelectual, moral y político de Cuba, en los sucesivos períodos de su historia, al través de sus azarosas vicisitudes. A esos inolvidables tiempos corresponde también la fundación y el apogeo de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, á cuya acción enérgica y poderosa se deben los mayores adelantos de la instrucción pública, de la cultura general, de la actividad económica, y por decirlo de una vez, del espíritu público.

Apenas iniciada la regeneración de este pueblo, y emprendida de veras la obra de su civilización, graves sucesos pusieron en peligro la paz y prosperidad de la Isla. El espíritu de la Revolución francesa agitaba al mundo, y por todas partes estallaban á su poderoso influjo, las conmociones populares y las guerras.

Muy cerca de Cuba, la sublevación de los negros esclavos de Haití, que había de asolar y destruir por el incendio y las matanzas aquella magnífica colonia francesa, trajo á nuestro suelo una inmigración laboriosa y culta de propietarios fugitivos, seguidos de sus familiares y de sus servidores fieles. Bien pronto Santo Domingo fué devastado también por las hordas de Haití, sus más ricos y cultos moradores emigraron también y Cuba fué uno de los países más favorecidos por ese nuevo éxodo que la dotó de importantísimos elementos de ilustración, capital y trabajo.

Prosperidad mercantil.

-Había sonado para esta Isla la hora del engrandecimiento comercial.

La abolición de la esclavitud y las guerras civiles ó exteriores arruinaban á los demás países productores de azúcar, y Cuba en pocos años, favorecida por estas circunstancias y por su admirable situación geográfica, se elevaba al más alto grado de prosperidad mercantil y de riqueza.

Pero este magnífico desenvolvimiento estaba erigido sobre frágiles cimientos. La esclavitud no ha sido nunca; en los tiempos modernos á lo menos, asiento de estable y duradera prosperidad para los pueblos. Más tarde ó más temprano, el sistema económico, basado en esa institución, se derrumba con estrépito en tremendas convulsiones políticas ó sociales, y sólo puede apreciarse, al cabo, su efímera grandeza, por la grandeza de sus ruinas.

Conspiraciones políticas.

-El régimen político y administrativo de esta Isla fué haciéndose cada vez más riguroso y militar, como hemos explicado en otro lugar,1 á medida que el florecimiento económico se subordinaba al incremento de la esclavitud. La intervención del país en su Gobierno y Administración, que hasta mediados del siglo xIx había sido eficaz y activa, cesó entonces por completo. El espíritu público, excitado por las ideas liberales y democráticas universalmente profesadas-aunque casi nunca bien practicadas en América-protestaba contra ese sistema de Gobierno; y las tendencias separatistas, que durante mucho tiempo fueron antipáticas al pueblo cubano, acabaron por difundirse y alcanzar gran popularidad, no sólo porque las favorecían el descontento y la aversión cada vez mayores al sistema imperante, sino porque el ejemplo de las colonias todas de ambas Américas que, á excepción del Canadá, se habían emancipado violentamente de sus metrópolis, no podía menos de ejercer influjo creciente sobre la ardorosa imaginación de nuestro pueblo.

1 Lección XII. Evolución Política de Cuba. Pág. 135.

El desarrollo de estas tendencias y las explosiones revolucionarias que eran su natural resultado, provocaban á su vez rigurosas represiones; alternativas de revolución y reacción que, con las vicisitudes del desenvolvimiento económico, sujeto también á numerosas contingencias, habían de llenar la tormentosa historia de Cuba durante todo el siglo.

Tendencias políticas opuestas: sus consecuencias.

-Dos tendencias se dividen, desde entonces, las preferencias de los cubanos: la reformista y la revolucionaria. La tendencia reformista coincidía con los elementos oficiales en el mantenimiento de la soberanía de España y en la defensa de la legalidad; pero se distanciaba de ellos, más y más, por su devoción á las reformas liberales y democráticas que se sistematizaron, en breve, bajo la fórmula de la autonomía colonial, cuyas primeras exposiciones fueron redactadas por el ilustre P. Caballero y por el Secretario del Real Consulado, Valle Hernández, á principios del siglo; que inspiró más tarde el proyecto de Ley constitutiva del P. Varela en las Cortes de 1822, y algún tiempo después, los luminosos escritos de Saco, y la petición de las Leyes especiales, ofrecidas por la Constitución de 1836, escrita en 1838 para el Ayuntamiento de la Habana por Domingo del Monte. Del seno de esta escuela brotó una disidencia que se apellidaba identidad con la Península, ó por lo menos, asimilación al régimen de sus Provincias.

En el campo de la política revolucionaria no tardan tampoco en aparecer las dos tendencias diversas que habían de concertarse unas veces, de contraponerse otras y de conservarse siempre latentes: la que se fundaba en la aspiración á la independencia absoluta de la Isla, y la que propendía á su anexión ó incorporación á los Estados Unidos.

Estas cuatro tendencias,-la tradicionalista colonial, la reformista (subdividida en identista ó asimilista y en autonomista), la revolucionaria independiente, y la anexionista, -fueron las ideas fuerzas que sucesivamente, unas veces, coetáneamente, otras, determinaron el curso de nuestros azarosos destinos. En las contiendas de los Partidos, en la Universidad, en los Colegios, en los Círculos de Recreo, en los hogares, en la poesía popular, en la erudita, en la prensa, en todas partes se opondrán entre sí, por larga serie de años, hasta que se plantée, en el terreno de la fuerza, el conflicto de las tendencias fundamentales, para ser aplacado-1868-78 -y volver á plantearse, definitivo é irreductible-1895-98 --después de tentativas revolucionarias abortadas y de represiones más ó menos violentas: ¡qué jamás se ha llegado ni parece probable se llegue en la historia, sino por las armas, al desenlace de los supremos conflictos de los pueblos, cuando no se acierta, en tiempo oportuno, á evitarlos! Después de esas dos grandes y terribles guerras, se realizó en 1.o de Enero de 1899 la separación de la Colonia,-á pesar de la concesión del régimen autonómico en 1898-mediante la intervención armada de los Estados Unidos. Y al cabo de tres años de Intervención, en que se hacen sentir las influencias del espíritu anglo-sajón en nuestra sociedad, cesa la ocupación militar y se constituye el Estado Cubano en su forma actual, resultado de los contrapuestos factores que determinaron el curso de los sucesos.

Reconocido ya el Estado Nacional por todas las potencias, y constituido plenamente, su gloria, su fuerza y su prosperidad deben ser ya el ideal, la aspiración suprema de todos los ciudadanos. De la constancia y virtudes cívicas de éstos, depende el porvenir.1

1 Nota bibliográfica.--El carácter de esta obra no permite entrar en la detallada exposición de sucesos demasiado próximos para no estar aún sujetos á apasionadas discusiones. En las obras históricas de Pezuela, Guiteras, Santacilia, Pirala, Collazo, Vidal Morales y Sanguily, entre otras dadas ya á la estampa sobre las guerras de 1868-78 y 1895-98, y en la del Dr. Estévez, "Desde el Zanjón hasta Baire," salvos los puntos de vista políticos de cada autor, se hallará rico arsenal de datos y noticias.

El "Manual ó Guía para los exámenes de maestros y maestras." (Habana. La Moderna Poesia, 1er grado, 1901 y 2.o grado, 1902,) encierra antecedentes y datos que pueden dar idea de los principales sucesos y personajes de los distintos períodos á que se alude en el texto.