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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Un ejército de ninjas tiene en jaque al gobierno cubano

y los daños son cuantiosos

 

Mario J Pentón, El Nuevo Herald

 

Roban combustible, harina, cemento y cuanto tengan a mano. Se les conoce como “ninjas” por su habilidad para trepar en trenes en marcha y robar su contenido. En los últimos meses el nivel de organización de estas redes ilícitas ha obligado al Estado a enviar policías para salvaguardar las cargas y los daños se consideran millonarios, indica un extenso reportaje publicado este martes en la prensa oficial.

 

Granma, vocero del Partido Comunista, calificó como “alarmantes” estos “hechos delictivos”. Solo en el centro del país el último año han sido dañados más de 400 silos usados para la transportación de cemento y la mayoría de ellos varias veces.

 

Armados con picos, mandarrias, y antorchas de oxígeno para cortar metales, los “ninjas” abren boquetes a los transportes para sustraer el contenido. Aprovechan los momentos en que el tren tiene que detenerse para descargar el contenido robado, para lo cual actúan en complicidad con otros “ninjas” que los esperan en las áreas donde el ferrocarril hace la parada.

 

El contenido robado entonces se vende en las redes del amplio mercado negro de la isla, alimentado por los férreos controles del Estado sobre las tiendas y una perenne escasez de productos básicos.

 

Los lugares de mayor actividad son los comprendidos entre la zona de Majagua, en Ciego de Ávila; Jatibonico, en Sancti Spíritus y Placetas, en la provincia de Villa Clara, indica Granma.

 

Según el rotativo se han dejado de transportar más de 15,000 toneladas de cemento por los daños causados por los “ninjas”.

 

Las bandas “que actúan al amparo de la noche o en pleno día” frecuentemente rompen los sellos de los transportes de harina provenientes de Cienfuegos y roban también el combustible que llevan las locomotoras rusas y chinas de la Empresa Estatal de Ferrocarriles.

 

Gilberto Baró Gálvez, director general de la Empresa Centro-Este de los Ferrocarriles de Cuba reconoce que incluso los propios trabajadores de la compañía “persisten en cometer esas prácticas inmorales”. El dirigente llamó a vencer el robo “con valentía y acciones de control sistemáticas”.

 

En lo que va de año la Policía cubana ha detectado cinco casos de empleados que participaban en esquemas de robo de combustibles para revender en el mercado negro.

 

“A cada uno de los hechos detectados, tanto por agentes externos como por los sistemas de control de la entidad se les levanta un expediente, se realiza la denuncia, las personas implicadas se ponen en manos de la justicia y en su mayoría han terminado con sanciones privativas de libertad”, dijo Baró a Granma.

 

Entre los ejemplos del robo de los “ninjas”, Granma menciona la usurpación de 22 sacos de harina en Candelaria, a las afueras de Cienfuegos, una acción que según el diario oficial fue “frustrada por la Policía”.

 

En otro hecho delictivo los trabajadores de ferrocarriles “fueron sorprendidos después de extraer 400 litros de petróleo a una locomotora y vendérselos a unos particulares por lo cual fueron enjuiciados y cumplen prisión”.

 

Para evitar los robos en Cienfuegos se tuvo que colocar una cerca a la terminal marítima y ahora se construye una estación de control.

 

Los robos al Estado (que acapara casi toda la economía de la isla) son sucesos frecuentes en toda la isla, donde el salario promedio apenas supera los $30 al mes. Por décadas, y más específicamente tras la asunción al poder de Raúl Castro, el gobierno cubano ha intentado poner fin a estos hechos que hacen parte del modus vivendi en el país.

 

Con una economía estancada desde el fin de los subsidios soviéticos y una carestía crónica, los cubanos adquieren en el mercado subterráneo desde productos de primera necesidad hasta cemento y combustible debido a los altos precios en las tiendas estatales.