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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Tras el señuelo de Cuba como “mercado virgen”... ¿qué se esconde?

 

Desde la posibilidad de ir preso y perder la inversión hasta la realidad del magro poder adquisitivo de los cubanos, numerosos inconvenientes acechan a la marea de potenciales inversores que visita la isla, advierte un experto británico.

 

Martínoticias

 

Un artículo en la publicación Business Review de la prestigiosa Escuela de Economía de Londres compara lo imprevisible de hacer negocios en Cuba con la sorpresa que se llevó el gobernador de Nueva York Andrew Cuomo al descubrir en La Habana, bajo el capó de un Chevy Bel Air de 1956, un motor Toyota de cuatro cilindros.

 

Señala que la anécdota podría servir de metáfora a una economía cubana que atrae a las empresas estadounidenses con el señuelo de un mercado sin explotar, pero que esconde obstáculos capaces de frustrar a cualquier empresario, salvo quizás los más resistentes.

 

El autor es Ken Fireman, editor ejecutivo de Business Researcher, una publicación de la editorial académica y profesional SAGE, donde apareció en abril pasado una evaluación sobre el ambiente de negocios en la isla.

 

Fireman apunta que el deshielo con Estados Unidos tiene a los empresarios del país del norte soñando en grande con Cuba. Por una parte el gobierno cubano está abriendo la economía estatal al capital foráneo a fin de atraer hasta $ 8.200 millones en Inversión Extranjera Directa, y por otra el presidente Obama ha ido tallando excepciones cada vez más amplias en el embargo de 54 años, con significativas aperturas en campos como las telecomunicaciones y los viajes.

 

Eso ha resultado en que las ferias de negocios en La Habana atraigan a decenas de compañías estadounidenses de primera línea, desde PepsiCo, a Caterpillar, a Boeing.

 

“Pero luego”, señala el articulista, “vienen las duras realidades de tratar de hacer negocios en una economía estrechamente controlada por un Estado de un solo partido; con una infraestructura anticuada y dilapidada; y una población cuyo poder adquisitivo está limitado por un salario medio mensual equivalente a $20”.

 

Agrega que a esto se añade “un sistema legal carente de transparencia y fuertemente inclinado a favor del Estado; los procesos judiciales se llevan a cabo en secreto”.

 

Como ejemplo el autor describe el caso del ejecutivo de negocios británico Stephen Purvis, gerente de la empresa británica Coral Capital, que había invertido en turismo y otros negocios en Cuba. Purvis fue acusado de espionaje en 2011. Después de 16 meses en la cárcel en espera de juicio, fue declarado culpable de transacciones ilegales en divisas y luego puesto en libertad. Perdió $15 millones en activos.

 

"El Banco Central había autorizado todas nuestras operaciones durante 12 años", dijo Purvis.

 

"Entonces, de repente, decían que no estaban autorizadas, y que no teníamos permiso específico. Era una aplicación muy arbitraria de la ley ", relata el ejecutivo.

 

En el otro extremo hay compañías como la canadiense Sherritt International, que opera una mina de níquel, y es uno de los mayores inversores extranjeros en Cuba, donde ha operado desde hace más de 20 años.

 

“Es un lugar muy estable para hacer negocios", opina el ejecutivo principal David Pathe.(Otros dos canadienses, Sarkis Yacoubian y Cy Tokmakjian, gerentes de las empresas Tristar Caribbean y Tokmakjian Group respectivamente, corrieron una suerte similar a la de Purvis) .

 

Fireman admite que de todos modos los americanos están llegando, pero para que se cumplan sus expectativas se necesitará conciliar los objetivos de ambos gobiernos, ya que mientras que Washington desea estimular el sector privado, los dirigentes cubanos quieren acuerdos que impulsen a las empresas estatales, las que representan el 75 por ciento de la planta económica de la isla.