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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Raúl Castro cumple 10 años al mando de Cuba

 

El presidente cubano relevó a su hermano Fidel y emprendió importantes reformas que todavía están en desarrollo

 

Benjamín Morales Meléndez / Especial El Nuevo Día, Puerto Rico

 

LA HABANA, Cuba - El presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz, cumple hoy 10 años al mando del país, el cual asumió tras una seria recaída de salud de su hermano Fidel, al cual ha sustituido implantando un estilo de gobierno basado en el pragmatismo y las reformas moderadas al sistema socialista de la isla.

 

Raúl Castro Ruz llegó al poder el 31 de julio de 2006 cuando su hermano emitió un sorprendente comunicado en el cual anunciaba que dejaba la jefatura del gobierno que dirigió por 48 años afectado por graves problemas de salud.

 

"Como nuestro país se encuentra amenazado por el gobierno de Estados Unidos, delego con carácter provisional mis funciones como primer secretario del Comité Central del Partido Comunista en el segundo secretario, compañero Raúl Castro Ruz”, sostuvo el comunicado leído en aquel momento y el cual causó gran conmoción en la sociedad cubana, así como en la arena política internacional.

 

Fueron muchos los que vaticinaron que aquel sería el principio del fin del gobierno cubano, pero Raúl Castro Ruz no sólo ha superado los vaticinios, sino que convirtió el “carácter provisional” de su mandato en uno permanente y ha desatado una serie de reformas que hubiesen sido impensables bajo su hermano mayor, dirigente histórico de la revolución y figura icónica para la población cubana.

 

En 10 años, Raúl Castro Ruz consiguió importantes avances que han impactado la vida de los cubanos.

 

Reformó la política migratoria para facilitar que los ciudadanos de su país viajen al extranjero, lo que ha puesto la pelota en el lado de muchos países que reclamaban esa facilidad, quienes, irónicamente, desde entonces han endurecido los requisitos para que los cubanos viajen a sus jurisdicciones.

 

Esa política permite a los cubanos estar fuera de su país hasta por dos años sin perder sus privilegios de propiedades o pertenencias facilitadas por el estado o adquiridas por la vía privada, si es que se fueron legalmente.

 

 Además, permite someterse a un proceso de repatriación de quienes migraron ilegalmente o salieron de Cuba antes del triunfo de la revolución en 1959.  Se estima que tras la aprobación de esa política por parte de Raúl Castro Ruz, en 2015 viajaron fuera de Cuba unas 580,117 personas.

 

El presidente cubano también instauró el trabajo por cuenta propia en la isla, lo cual ha permitido la proliferación de restaurantes, medios de transporte, hostales y toda una serie de pequeños negocios vinculados a servicios básicos (plomería, repostería, mecánica, etc.) que han cambiado el panorama de oportunidades para la población. Alrededor de medio millón de cubanos trabaja hoy por cuenta propia.

 

También permitió los procesos de compra-venta de viviendas y autos, antes vetados en la isla, aunque la adquisición de esos bienes sigue prohibida a los extranjeros en su carácter personal.

 

El dirigente logró también importantes avances en materia de inversión foránea y consiguió renegociar la deuda extranjera del país con la mayoría de los acreedores bajo el precepto de que “Cuba pagará lo que debe”.

 

En la arena política, impuso topes de edad y de términos para ocupar cargos en el Partido Comunista de Cuba (PCC) y en el gobierno del país. Él mismo ha anunciado que dejará el poder en el 2018 y que todo el proceso de reforma del liderazgo político debe ser completado para antes del próximo congreso de la colectividad en el 2020.

 

Sus reformas han llegado incluso a la arena tecnológica, pues la población puede adquirir libremente teléfonos móviles y el servicio de internet –limitado sustancialmente en la isla por el bloqueo económico de Estados Unidos, que le impide a Cuba conectarse a los cables internacionales de banda ancha- cuenta con un millar de puntos de conexión wifi alrededor del país.

 

Pero el mayor logro de Raúl Castro Ruz en esta década de gestión, ha sido el deshielo con Estados Unidos. El 17 de diciembre de 2014 anunció junto a su homólogo de Estados Unidos, Barack Obama, que ambos países buscarían la paz y retomar las relaciones diplomáticas tras más de 50 años de ruptura.

 

Ese acercamiento tuvo su máxima expresión con la visita del presidente Obama a Cuba en marzo pasado, así como con las aperturas de las embajadas de ambos países en el verano del 2015.

 

No todo ha sido color de rosa, claro está, en los 10 años de mandato del dirigente cubano.

 

Para empezar, ha tenido que lidiar con la figura de hermano, quien tiene un carisma excepcional y cuenta con un cariño particular entre la población, que todavía sigue lo que dice y está pendiente de sus puntos de vista.

 

Fidel Castro Ruz se mantiene activo y comenta a través de sus “reflexiones” sobre la vida política y social del país, por lo que sus opiniones, que no siempre están alineadas con las acciones de su hermano, todavía influyen en la población.

 

En ese sentido, Fidel continúa como el líder moral de la revolución cubana y Raúl ha optado por dejarle ese espacio libre, asumiendo él un rol más pragmático y atado a su formación militar, lo que le ha permitido avanzar sus reformas, a pesar de ciertos focos de oposición interna en el gobierno, que prefieren mantener las cosas como en el pasado.

 

Otro de los desafíos importantes para Raúl Castro Ruz en estos 10 años de mandato ha sido la economía. Estabilizar el crecimiento económico no ha sido tarea fácil y este año arrancó con un serio problema de liquidez que lo ha obligado a establecer un intenso recorte de gastos para poder cumplir con las proyecciones presupuestarias.

 

Igualmente, el presidente cubano lidia con el problema de la “pirámide invertida”, un fenómeno que ha traído consigo el cuentapropismo y que provoca que un plomero particular gane más dinero que, por ejemplo, un médico. Esa inequidad inquieta mucho Raúl Castro Ruz, quien constantemente hace referencia a la necesidad de enfrentarlo para evitar “la concentración de la riqueza”.

 

El bloqueo o embargo económico se mantiene también como otro de los obstáculos para el octogenario dirigente, pues muchos de los acuerdos de inversión extranjera, sobre todo con empresas de Estados Unidos, no han logrado concretarse porque chocan con las restricciones estadounidenses.

 

La fuga de talento, desde médicos hasta beisbolistas, es otro tema sensitivo. En Cuba existe un desangramiento de talento, sobre todo, de jóvenes, que tiene sumamente preocupado al gobierno ante la realidad de que el país está envejeciendo.

 

A estos temas se suman aspectos típicos de países subdesarrollados, como el desarrollo de infraestructura, sostenimiento de los servicios de salud y educación, transporte, acceso a redes de comunicación y servicios básicos, entre otros.

 

Además, siempre queda pendiente el espinoso tema de los derechos humanos, sobre todo el de la libertad de expresión, un carimbo con el cual Cuba ha tenido que lidiar por años y tendrá que seguir enfrentando.

 

Lo cierto es que, a dos años de que abandone el poder, Raúl Castro Ruz, con su estilo de bajo perfil, poco ruido y de negociar por debajo de la mesa, ha conseguido reformas que han cambiado el rumbo de Cuba, sea para bien o sea para mal, les guste o no les guste a sus detractores o sus seguidores.