Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

“¿Qué cantidad es mucho para una persona?”

 

El Gobierno toma medidas contra los compradores de grandes cantidades, que niegan ser acaparadores

 

Zunilda Mata, La Habana, en 14YMEDIO

 

"Dos infartos, 70 años y tres crisis", así explica su vida Margot Bustamante, una jubilada de la barriada habanera de Lawton que desde hace varios meses se despierta con una obsesión: acumular la mayor cantidad de víveres posibles para "los momentos más duros que quedan por delante", una psicosis que comparte con miles de cubanos temerosos de que la carestía de alimentos siga aumentando.

 

En la habitación donde antes dormía un nieto que emigró, Bustamante ha acumulado algunas latas de sardinas, papel sanitario, leche en polvo, jabones y velas. "La primera crisis que viví en mi vida fue la de 1970, tras la llamada zafra de los 10 millones", comenta a 14ymedio. "Lo llamaron 'el año de la chiva suelta' porque no había ni donde amarrarla", bromea. "Así aprendí a prepararme para el desabastecimiento".

 

En los años 90, la experiencia la llevó a guardar "latas de leche condensada, pomos de conservas que venían del campo socialista y hasta comino en polvo que también se perdió de las tiendas", asegura. "Pero todo aquello duró menos de un año, porque en ese momento yo tenía dos hijos adolescentes que comían cantidad".

 

Ahora, cuando en los mercados nacionales vuelven a escasear muchos alimentos, Bustamante recorre las tiendas buscando productos que puedan guardarse por largo tiempo. "No es fácil porque ya han racionado las ventas y a veces tengo que hacer hasta dos veces la cola para poder comprar algo más de jabón o de pasta dental".

 

Personas como Margot Bustamante se han convertido en uno de los chivos expiatorios en esta nueva crisis. La titular del Ministerio de Comercio Interior, Betsy Díaz Velázquez, considera que en muchos casos "se han creado demandas artificiales de los productos, a partir de la inseguridad de las personas, como ha sucedido con el aceite cuyo déficit ya se superó".

 

La ministra asegura que tras la carestía del producto, ahora "la demanda es más alta que la tradicional, lo cual lleva a que se produzca desabastecimiento". Para poner fin a esa situación, las autoridades ya han comenzado a tomar medidas en tiendas y mercados.

 

Díaz sostuvo en la Mesa Redonda que muchas personas apoyan las medidas de control y que la política del país no es incorporar productos a la canasta y sí a los mercados de oferta y demanda. "Por lo tanto, esta es una situación coyuntural", explicó.

 

"La policía está controlando las colas para entrar a la carnicería y evitando que una misma persona marque varias veces", cuenta a este diario un empleado de la céntrica Plaza de Carlos III en La Habana. "Ha aumentado mucho en los últimos días la demanda de productos enlatados porque la gente tiene miedo de que vuelva el Período Especial".

 

"Los encurtidos, los productos envasados en cristal y hasta algunas latas, como las de chorizos españoles, que apenas se vendían porque están muy caras ahora, tienen más salida porque son mercancía que se puede guardar por bastante tiempo sin que se eche a perder", agrega el trabajador de la tienda, gestionada por el Estado.

 

"El martes la policía se llevó a dos hombres que habían comprado entre los dos más de 50 paquetes de perros calientes", cuenta el empleado. "Se los llevaron para la estación de policía, les pusieron una multa y les confiscaron la mercancía", detalla. "En una reunión que tuvimos aquí nos dijeron que ahora los trabajadores tenemos que velar más porque eso no suceda".

 

"Hay mucha gente que viene con niños y quieren que le den la cantidad que le corresponde por el adulto y también por el niño, pero eso no lo estamos permitiendo", explica. "Solo estamos despachando productos cárnicos a los adultos para evitar que alguien traiga un círculo infantil aquí y se lleve mucho de una misma mercancía".

 

El acaparador, delito tipificado por el código penal y castigado con multas o penas de psion de entre tres meses y un año, es quien adquiere "mercancías u otros objetos con el propósito de revenderlos para obtener lucro o ganancia". También el que retiene o transporta "mercancías o productos en cantidades evidente e injustificadamente superiores a las requeridas para sus necesidades normales".

 

Para el abogado Miguel Iturria, la existencia de ese delito es "un absurdo" porque es "discutible que el ordenamiento jurídico penal entre a cuestionar el número de bienes o mercancías que puede tener una persona, así como qué se entiende por necesidades normales de alguien". Regular algo así "cuestiona la posibilidad de autodeterminación" porque "ejercer la facultad de disposición que es uno de los requisitos del derecho de propiedad".

 

La prensa oficial los acusa de revender los productos al doble y hasta el triple del precio, aunque la línea que separa a un comerciante del mercado informal de un consumidor que quiere almacenar para tiempos difíciles es muy delgada y a veces la Policía no puede detectar de qué se trata. "Me pusieron una multa de 200 pesos (CUP) porque llevaba diez paquetes de detergente encima", lamenta Ronald, un residente en Alquízar que el pasado fin de semana llegó a La Habana para hacer compras.

 

"En mi pueblo ya no se consigue detergente, así que vine a comprar para llevar a mi madre y a mis hermanas pero en el tren me revisó la policía y me quitó la mercancía", lamenta. "Les expliqué que era para consumo familiar y que yo no iba a revender nada pero no me creyeron", cuenta. "¿Qué cantidad es mucho para una persona? ¿Cómo saben ellos que diez paquetes de detergente es acaparamiento?"

 

Francisco Silva Herrera, director general de Ventas de mercancías del Ministerio de Comercio, indicó que los productos de aseo personal no se llevarán a las bodegas y su venta continuará en los mercados liberados, aunque sí se adoptarán medidas de regulación.

 

"Lo que hago es no comprar mucha cantidad de una sola mercancía en el mismo lugar", detalla Luisa, una trabajadora del Ministerio de Educación que recibe remesas de una hermana en Miami y que también se ha sumado a la obsesión nacional por guardar alimentos y productos de aseo.

 

"No lo pueden parar, porque aunque aumenten los controles y las multas la gente quiere sentir que tiene una reserva para lo que viene", considera. Hasta ahora, Luisa ha tenido suerte. "Tengo bastantes frijoles guardados, también compré dos sacos de arroz y desde que sacaron otra vez aceite he estado comprando una botella cada día, porque puede volver a perderse en cualquier momento".

 

"Tengo como 30 latas de sardina, atún y spam", explica. Su vida ahora se define en números y cifras de los productos que está guardando. "No quiero que me coja de sorpresa como el Período Especial", puntualiza.