Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

¿Por qué el embargo a Cuba no se levantará de la noche a la mañana?

 

Reggie Thompson, Stratfor

 

Si Cuba pronto se verá envuelta en una revolución económica dependerá más de la política en Washington que de La Habana. Después de todo, la única cosa que se interpone en el camino del comercio libre entre la mayor economía del mundo y la isla distante a sólo 145 kilómetros (90 millas) al sur es un embargo que se sustenta en la ley de Estados Unidos. Pero después de que los votantes estadounidenses elijan en noviembre un nuevo presidente, y tal vez cambie la composición del Senado y la Cámara de Representantes, el Congreso de Estados Unidos podría comenzar a discutir el fin del embargo.

 

El levantamiento de las sanciones de larga existencia contra Cuba será más fácil proclamarlo que hacerlo, sin embargo, especialmente teniendo en cuenta la controversia persistente sobre las relaciones de deshielo de La Habana con Washington. Incluso si el próximo presidente de Estados Unidos estuviera dispuesto a comenzar a restaurar los lazos comerciales entre los dos países, hay pocos indicios de que un gobierno cubano posterior al embargo se vería muy diferente de aquel que permanece en el poder hoy día. Un problema que sin dudas crea dolores de cabeza para quien sea el que gane las elecciones estadounidenses.

 

Conformándose con un lento progreso

 

Sin embargo, el levantamiento del embargo comercial de 1960 será un tema de debate durante la próxima presidencia de Estados Unidos. El presidente cubano Raúl Castro está programado para transferir el poder a su sucesor (lo más probable al político civil Miguel Díaz-Canel) en el 2018. De esta manera, Cuba cumplirá una de las condiciones fijadas por Estados Unidos para el levantamiento del embargo: tener un gobierno sin los Castro.

 

Pero incluso con la salida de Castro, la estructura del gobierno cubano es poco probable que cambie lo suficiente para cumplir con la Ley de Solidaridad Democrática (Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act, de 1996), una de las piezas más importantes de la legislación estadounidense para mantener el embargo. La ley, también conocida como la Ley Helms-Burton, estipula que el reconocimiento de Estados unidos a un gobierno cubano exigiría la disolución de varias instituciones de inteligencia y seguridad cubanos, el establecimiento de un poder judicial independiente y elecciones competitivas. Sin embargo, es poco probable que cualquier administración cubana  -incluso una en una situación financiera tan grave como la que heredaría el gobierno de Díaz-Canel- estaría de acuerdo en una reforma masiva a cambio de final del embargo. La renuencia de Cuba en gran medida se explica por el hecho de que muchos de los funcionarios de su gobierno actual subieron al poder con Fidel Castro y continuarán prestando servicio después de que su hermano sea sustituido en el 2018. El gobierno de los hermanos Castro, erigido durante un dominio de cinco décadas, es civil  solo de nombre y está fuertemente apoyado por el respaldo político y económico de las fuerzas armadas cubanas.

 

En lugar de cumplir plenamente con la Ley Helms-Burton, La Habana probablemente tratará de negociar con Washington, comprometiéndose a hacer algunos ajustes a su estructura política a cambio de un alivio de las sanciones parciales. Pero ese alivio se podrá materializarse solo si el Congreso acordara derogar la mayoría -si no todos- de los estatutos de la ley. Hasta que no se levante el grueso del embargo, cualquier ganancia que Cuba verá a partir del calentamiento de sus relaciones con Estados Unidos se limitará principalmente a la industria turística, donde las debilitadas restricciones de viaje permitirán mayores ingresos. (El sector turístico de Cuba recaudó unos $2 mil millones en ingresos en 2015).

 

El tiempo lo es todo

 

Dicho esto, Cuba no será capaz de sortear el embargo por mucho más tiempo. Las arcas del gobierno  se están agotando rápidamente, como consecuencia de la disminución constante de los envíos subvencionados de petróleo crudo y combustibles refinados de Venezuela. Este año, esos envíos a Cuba han caído desde un promedio de 100,000 barriles diarios en 2012 hasta menos de 55,000 barriles diarios, y La Habana ha tenido que compensar la diferencia con fondos de su propio bolsillo y con medidas de austeridad destinadas a reducir el consumo de energía doméstica. Hasta el momento, los bajos precios del petróleo han amortiguado un poco el golpe. Pero a medida que los precios del petróleo vuelvan a escalar, la presión aumentará en La Habana para buscar alivio económico mediante la eliminación del embargo, a menos que el aumento de los ingresos del turismo sean suficientes para cerrar su brecha presupuestaria.

 

Los políticos en Cuba y Estados Unidos quieren ver el levantamiento del embargo durante la próxima presidencia norteamericana. Pero que sus llamados produzcan un debate de fondo -por no hablar de la votación en ambas cámaras del Congreso, necesarias para derogar la legislación que sostiene el embargo en pie- dependerá del nivel de resistencia entre los legisladores estadounidenses. Varios políticos de Estados Unidos, incluidos los miembros de los comités de relaciones exteriores del Senado y de la Cámara, tienen influencia sustancial sobre el progreso del debate en el Congreso y, por extensión, sobre el futuro de la economía de Cuba.

 

Reggie Thompson lideró el grupo de expertos que produjo este análisis sobre el embargo a Cuba, aparecido en el sitio digital de Stratfor, reconocida firma de inteligencia geopolítica que ofrece previsiones estratégicas a personas y organizaciones de todo el mundo.

 

Traducción: CaféFuerte