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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Multimillonarios y pobres en La Habana

 

El turismo VIP aterriza en un país donde el sueldo promedio es de US$ 30 dólares.

 

Clarín.com 

 

La situación económica en Cuba para la población local no parece ir de la mano del boom del turismo vip y lujoso. Mientra el diario ABC de España informaba esta semana de "un éxodo masivo por la crisis", imágenes de productos de alta gama en vidrieras de La Habana marcaban un fuerte contraste, en un país donde el salario promedio mensual asciende a poco más de 1.200 pesos (argentinos), unos 30 dólares.

 

Según ABC, el poblado de Caimanera, uno de los diez municipios que componen la provincia de Guantánamo, se ha vuelto un punto crítico desde finales del pasado mes de febrero, cuando circuló el rumor de que embarcaciones norteamericanas, desde la Base Naval de Guantánamo, estarían listas para apoyar un éxodo masivo de cubanos.

 

Pero en La Habana el clima parece ser otro. Una cámara de fotos que vale más de 25.000 dólares resplandece en una vidriera. Vale 850 veces más que el salario promedio en Cuba, una isla que recibe con los brazos abiertos al turismo de lujo.

 

"Elija: ¿se compra una cámara de fotos o un departamento?", se burló el músico cubano Ariel Díaz al publicar una imagen del objeto en cuestión en Facebook con la etiqueta del precio, lo que desató airadas reacciones en las redes sociales.

 

La tienda está en un centro comercial, que a su vez está cerca del primer hotel cinco estrellas de La Habana: el Gran Manzana, del grupo suizo Kempinski. El establecimiento abrió sus puertas en junio de 2017 en un suntuoso edificio histórico que había sido, a principios del siglo XX, el primer centro comercial de la ciudad.

 

Versace, Lacoste, Armani, Montblanc: las marcas de la galería parecen desentonar en un país que tiene un gobierno comunista desde 1959, y donde sus habitantes ganan sólo 30 dólares por mes en promedio.

 

El Gran Manzana "es el primer hotel verdaderamente lujoso en La Habana", dice a AFP su director gerente, Xavier Destribats.

 

"Este es el primer hotel donde hay un spa de 1000 metros cuadrados, y todas las habitaciones tienen un mínimo de 40 metros cuadrados", explica. Las tarifas van desde los 370 dólares por una habitación individual en temporada baja, hasta 5000 dólares por la suite presidencial.

 

"Había una clientela que no venía a La Habana o a Cuba porque no había un estándar de un hotel de lujo de cinco estrellas, como en ciudades como París o Londres", agrega Destribats, parado al borde de la piscina del hotel.

 

La gran terraza del "Manzana" ofrece una vista a 360 grados de la colorida e histórica Habana Vieja, donde muchos cubanos viven en edificios en ruinas, desmoronados e invadidos por la vegetación.

 

Huéspedes cosmopolitas

 

"No me siento como si estuviera en Cuba. Me siento más como si estuviera en los Estados Unidos, Miami o Puerto Rico", dice Celia Liégeois, de 26, quien llegó desde París.

 

Después de pasar tres semanas en la isla, ella y una amiga disfrutan sus últimos días en la piscina de Kempinski, ataviada con un traje de baño y un pareo con los colores de la bandera cubana.

 

No muy lejos, Suki Lu, una presentadora de la televisión china de 28 años, acaba de llegar a La Habana y ya está maravillada: "¡Es hermoso, mira la puesta de sol! Realmente adictivo", comenta.

 

"Vivo en Dubái, así que cuando hablamos de hoteles de lujo el nivel es muy alto, pero creo que disfrutaré de este hotel", dice, mientras su amiga toma una vista aérea de la terraza con un drone.

 

El hotel atrae a "una clientela de aviones privados, príncipes, personalidades", dice Xavier Destribats. Los turistas estadounidenses son los más numerosos (20% del total), los otros proceden de Europa, Medio Oriente y Asia.

 

Cadenas de todo el mundo

 

Kempinski, que planea lanzar "otros dos o tres" hoteles en Cuba, no es el único en interesarse por la isla: el Iberostar español abrió  un Grand Packard cinco estrellas en septiembre pasado.

 

En tanto, el gigante francés Accor planea inaugurar el suyo, también en septiembre, en un lugar excepcional: el emblemático Malecón, con vista al mar. Este hotel Sofitel tendrá una chocolatería en la planta baja, además de un restaurante y un espacio para conciertos en el techo.

 

Los uniformes de los empleados serán confeccionados por la diseñadora española Agatha Ruiz de la Prada. Finalmente, el grupo francés Lucien Barrière busca instalarse frente al Capitolio, según una fuente del sector.

 

En cualquier caso, el propietario del hotel es obligatoriamente Gaviota, la rama del ejército cubano dedicada al turismo.

 

Los extranjeros solo son responsables de la gestión de estos establecimientos construidos por el grupo francés Bouygues, que está bien establecido a nivel local.

 

Las autoridades no publican cifras sobre los ingresos devueltos al ejército, aunque esta alianza con las Fuerzas Armadas ha logrado que Washington coloque estos hoteles de lujo en la "lista negra" que prohíbe a los turistas estadounidenses alojarse allí, debido a las políticas del embargo.

 

La restricción desalienta a muchos turistas estadounidenses, pero no evita que otros la evadan, pagando en efectivo o reservando a través de una agencia de viajes.

 

Para completar la oferta, "hay un plan de construcción de campos de golf asociados a inmobiliarias", dijo José Luis Perello, doctor en economía y especialista en la industria.

 

Según este experto, la apertura al lujo representa un gran giro para la isla: "Cuba, desde que hace mas de 20 años comenzó a trabajar con el turismo internacional, enfocó todos sus planes y estrategias al turismo de sol y playa".

 

Actualmente, "de las 70.000 habitaciones totales que tiene Cuba, el 73%" está en ese segmento.

 

Escasos beneficios para la población

 

Pero esos turistas gastan poco, así como los pasajeros de cruceros, cuyo número ha aumentado en los últimos años. Según una fuente de la industria, gastan un promedio de 15 dólares por día y no se quedan en un hotel.

 

Pero la isla, que recibió 4,7 millones de turistas en 2018, está en busca de divisas, mientras sufre las consecuencias del embargo estadounidense, vigente desde 1962, y la crisis en Venezuela, su aliado y proveedor de petróleo.

 

El crecimiento del PBI se estanca en torno al 1%, insuficiente para satisfacer las necesidades de la población, sujeta a escasez de alimentos.

 

La apertura de hoteles de lujo es "una nueva etapa", subrayó recientemente el ministro de Turismo, Manuel Marrero Cruz, y también es "una necesidad".

 

Muchos buscan huir, como señala el diario ABC. Pero "no todos los cubanos tenemos dinero para obtener un pasaporte (unos 100 euros), ni para costearnos un visado", dice al diario español Roberto Valladares, un habanero que ha decidido probar suerte en Caimanera, y que coincidió con la opinión de que los cubanos con menos recursos económicos son los que asumen el riesgo de escapar.

 

Fuente: AFP

 

MAP