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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Lo perdieron todo en Cuba.

Ahora quieren venderles el álbum de bodas de sus padres

 

Nora Gámez Torres, El Nuevo Herald

 

Miles de cubanos que huyeron a Estados Unidos perdieron sus propiedades en Cuba al inicio de la revolución encabezada por Fidel Castro. Décadas después, esos objetos perdidos siguen reapareciendo en Miami pero a un alto precio.

 

Los padres de José Valdés-Fauli, miembros de una de las familias más poderosas de la isla, se fueron de Cuba en 1960 pensando que volverían muy pronto. Atrás dejaron su casa, sus propiedades y objetos personales que fueron rápidamente expropiados por el gobierno de Castro. Casi seis décadas después, un álbum de bodas escrito a mano por su madre, Margarita Pedroso y Aróstegui, reaparece en Miami y Valdés-Fauli se ve ante una disyuntiva: ¿pagará los $1500 que pide por él un anticuario?

 

“Yo no sabía que ese libro existía”, dijo Valdés-Fauli, quien dejó Cuba con ocho años y desarrolló una carrera como banquero en los Estados Unidos. Su hermano, Raúl, es alcalde de Coral Gables. “Pero todo eso fue robado en Cuba cuando nos fuimos y todo se quedó. Nos están tratando de vender cosas nuestras, es algo muy triste”.

 

Tras derrocar a Fulgencio Batista en enero de 1959, Castro rápidamente cambió las leyes para penalizar primero a quienes apoyaron a Batista y luego a todo aquel que intentaba huir del caos revolucionario. La resolución 454 de septiembre de 1961 establecía que quienes abandonaban el país, sobre todo para viajar a Estados Unidos, no eran afines al gobierno comunista y por lo tanto, sus propiedades serían confiscadas si no regresaban al cabo de 29 días.

 

“El Gobierno Revolucionario ha venido constatando que personas que salen del territorio nacional, abandonan sus propiedades, tales como bienes muebles e inmuebles, dejándolos en poder de familiares, amigos o testaferros, con el deliberado propósito de burlar las disposiciones de la Revolución”, señala la resolución, que cataloga a quienes cometían ese “delito” como “elementos contrarios a los principios y orientaciones populares de la Revolución Socialista”.

 

“Si no regresan, se considerará que abandonan definitivamente el territorio nacional y en su consecuencia el Estado procederá a adjudicar los bienes muebles, inmuebles y demás valores pertenecientes a dichas personas”, agrega el documento, que establece, además, el llamado “permiso de salida” para viajar fuera del país. Esta política, y dicho permiso, se establecieron definitivamente en la ley 989 de diciembre de 1961, que se mantuvo vigente hasta enero del 2013.

 

Amparándose en esas leyes, el gobierno se hizo de casas, muebles, joyas, pinturas y todo lo demás que dejaron miles de cubanos, entre ellos objetos íntimos como el álbum de bodas de Margarita Pedroso y Aróstegui y Raúl Valdés-Fauli y Juncadella. Muchos de estos objetos fueron subastados por el propio gobierno. La casa de la familia Valdés-Fauli, en el Vedado, fue utilizada para actividades de organizaciones políticas y luego fue convertida en un círculo infantil. En el 2015, Valdés-Fauli también denunció que la tumba de su abuelo, Jacinto Pedroso, en el Cementerio de Colón en La Habana había sido vendida ilegalmente.

 

"Nosotros no abandonamos la casa, vinimos para acá pensando que íbamos a estar un corto tiempo, que los Estados Unidos no iban a permitir el comunismo tan cerca", comentó Valdés-Fauli. "Ya después de Bahía de Cochinos [donde una operación de desembarco de exiliados con apoyo estadounidense fue derrotada por los hombres de Castro], mis padres se dieron cuenta que era para quedarse".

 

Además de pasar leyes para declarar como "abandonadas" las propiedades de quienes salieran del país, "en Cuba, los comunistas... nacionalizaron compañías estadounidenses, expropiaron a las compañías cubanas pero nunca, salvo en casos muy limitados, pagaron alguna compensación", explicó el abogado Nicolás Gutiérrez, que representa a familias cubanas cuyos bienes fueron expropiados por el gobierno comunista en la década de los 60 del siglo pasado.

 

Durante el gobierno de Barack Obama, delegaciones de Cuba y EEUU se reunieron para discutir el pago de compensaciones a compañías y ciudadanos estadounidenses cuyas propiedades fueron confiscadas, pero las negociaciones no llegaron a ninguna parte.

 

Mientras las familias cubanas que fueron expropiadas por el gobierno de Castro aún aguardan compensación, muchos de estos objetos perdidos han reaparecido en el mercado del arte y el coleccionismo internacional.

 

El álbum, con hojas fileteadas en oro, recoge los detalles del compromiso, las cenas, la despedida de soltera, el lujoso ajuar y la luna de miel que pasaron los novios en Estados Unidos en 1941. También incluye un detallado inventario de los regalos que recibió la novia: un reloj de brillantes, fuentes de plata, perlas, muebles, adornos y muchos cheques.

 

El arquitecto y fotógrafo Carlos Alberto Fleitas dijo que supo que un anticuario tenía el álbum y que “por hacer un bien” le hizo llegar la información a la familia Valdés-Fauli a través de un amigo común. El anticuario habría comprado el libro en La Habana “hace quince o veinte años”, dijo.

 

En un correo enviado a Valdés-Fauli, Fleitas escribió que le alegraba mucho “que alguien de la familia pueda tener este bello recuerdo familiar… Es por eso que me atreví [a] contactarlo - el anticuario nunca quiso desasearse (sic) de esta pieza - a no ser que alguien de la familia pudiera ser el rescatador final”.

 

En ese correo, también le comunica que el anticuario “pide $1500 por el libro”. Valdés-Fauli hizo una contraoferta de $300 que el anticuario rechazó. Fleitas no reveló la identidad del anticuario, que supuestamente vive en los Estados Unidos, porque la persona “quiere mantenerse en privado”.

 

Fleitas, quien recibió la beca Cintas de arquitectura en el 2015 y dijo que había sido coleccionista privado en las últimas tres décadas, señaló que “el valor del libro no es porque viene de una familia prominente de Cuba” y que no era una obra de arte que había sido confiscada por el gobierno sino "un objeto sentimental, familiar, que quedó atrás y alguien se interesó en guardarlo”.

 

Al mismo tiempo, dijo que el valor “histórico” del álbum viene dado porque contiene hojas con las firmas de los invitados a la boda, miembros de la alta sociedad de la época.

 

Fleitas insistió en que Valdés-Fauli no había mostrado “ningún interés” en adquirir el álbum. “Si tanto le interesaba, lo hubiera comprado. Yo sí he ido recuperando cosas que pertenecieron a mi familia”, dijo. “Mi familia también pasó por una expropiación de bienes y estoy muy consciente del proceso injusto”.

 

Fleitas acusó a Valdés-Fauli de querer “hacer noticia de algo que no existe. Estoy metido en una saga que no me interesa, es difamación. Yo no me dedico a esto, esto fue un favor, en mala hora lo hice”.

 

El coleccionista insistió en que él no era el dueño del álbum ni lo había visto. “No me involucren en esta telenovela”, dijo.

 

“Una situación como esta requiere un mínimo de decencia y sentido común”, opinó el coleccionista de arte, Ramón Cernuda. “El álbum debe ser devuelto inmediatamente a la familia, no hay duda alguna de que pertenece a la familia”.

 

Cernuda, quien es dueño de la galería Cernuda Art en Miami, dijo que había encontrado varios casos en los que miembros de la familia habían reclamado obras de arte provenientes de Cuba como sus legítimos herederos.

 

“Cuando hay reclamaciones de obras de arte hay que buscar la verdad”, dijo. “Cuando la verdad nos lleva a confirmar que es de la familia, hemos entregado la obra a esa familia”.

 

“Mi estrategia en estos casos”, agregó Cernuda, “es poner lo ético, primero, lo moral, porque la ley a veces puede ser ciega”.

 

Varios abogados consultados por el Nuevo Herald dijeron que diferenciar entre propiedad confiscada o abandonada para justificar el derecho a la propiedad de objetos que pertenecían a familias cubanas, podría ser cuestionado legalmente, porque el concepto de propiedad "abandonada", tal y como lo definió el gobierno cubano, no es reconocido en la arena internacional.

 

"Esta es la defensa de los nazis, que durante muchos años frustró los esfuerzos para conseguir justicia... y ha sido utilizada por los regímenes comunistas pero no es reconocida en la ley internacional", comentó el abogado Jason Poblete, experto en sanciones y quien ha representado a clientes con reclamaciones por propiedades confiscadas.

 

"En Alemania los nazis intimidaron a los empresarios judíos, muchos de los cuales o se fueron o 'vendieron' sus empresas por nada. Cuando hubo un cambio democrático en Alemania esta gente fue reconocida igual que si [sus propiedades] hubieran sido confiscadas sin compensación", dijo Gutiérrez... "Valdés-Fauli podría argumentar con cierta propiedad que lo que dejaron allá [en Cuba] no fue abandonado voluntariamente. Había pelotones de fusilamiento, había un estado de terror".

 

Sin embargo, la ley puede ser también "nebulosa" en algunos aspectos, señaló. "En las leyes anglosajonas hay precedentes judiciales de que si alguien pierde una propiedad, quien la encuentre tiene, no un título exactamente, pero una posesión válida" de lo que encuentre, explicó el abogado. "Si la persona gastó algún dinero en sacar [el álbum] del país, comercialmente tiene cierto argumento para decir que al menos le cubran los gastos... pero por una cuestión de principios, moralmente, es un poco penoso venderle al dueño algo que le robaron a él".

 

En este tipo de casos, en los que no están en disputa inmuebles, joyas u obras de arte de gran valor monetario, dijo Gutiérrez, es usual que las partes lleguen a algún acuerdo fuera de la corte.

 

En la Cuba del futuro también habrá que dar respuestas a estas preguntas sobre el derecho a la propiedad, opinó Poblete.

 

"En un proceso de transición, estas son preguntas claves que se tienen que hacer, estudiar lo que se hizo desde 1959", dijo. "Lamentablemente lo que está pasando es que hay un mercado negro de arte cubano, por ejemplo, piezas de mucho valor todavía son traficadas. Esto es parte de una discusión que tiene que pasar, cuando se hable de justicia transicional".

 

En cualquier caso, el álbum seguirá dando vueltas por el mundo. Aunque inicialmente no tenía interés en deshacerse de la pieza, Fleitas dijo que después de que la familia Valdés-Fauli “no mostrara ningún interés” en adquirirla, el anticuario ya había vendido el libro y que este ya no estaba en Estados Unidos.