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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

La nueva Guerra Fría de Cuba: misteriosos ataques acústicos

a diplomáticos de EEUU

 

Glenn Garvin, The Miami Herald

 

Las artes oscuras de la inteligencia y la diplomacia se comparan a menudo con un partido de ajedrez. Pero un ex diplomático estadounidense esta semana usó una metáfora para el extraño y oscuro enfrentamiento que está surgiendo entre Estados Unidos y Cuba.

 

 “Bueno, tenemos una víctima -las relaciones entre Estados Unidos y Cuba- y un lugar, varias casas y habitaciones de hotel en La Habana. Pero todavía no tenemos un sospechoso o un arma... (Y) no tenemos ni idea (de lo que pasó)”, dijo el ex diplomático.

 

La expulsión de 15 diplomáticos cubanos de Washington anunciada el pasado martes, tras una decisión del Departamento de Estado de EEUU de sacar a la mayoría del personal de la embajada estadounidense en La Habana, ha creado una situación complicada para las relaciones diplomáticas entre los dos países.

 

Es un cambio sorprendente en comparación con lo que ocurrió hace casi tres años, cuando Washington y La Habana anunciaron que iban a restablecer las relaciones diplomáticas después de un lapso de más de cinco décadas, una decisión que generó el aumento del turismo e intercambio comercial entre las dos naciones.

 

 

Pero lo que es aún más sorprendente es que nadie parece ser capaz de explicar lo que ha ocurrido recientemente con una serie de misteriosos ataques acústicos. Estados Unidos dice que durante los últimos 11 meses, 22 de sus diplomáticos han sido víctimas de ataques invisibles que los dejaron con náuseas, mareos y dolores de cabeza. (Al menos cinco diplomáticos canadienses en La Habana han reportado varios síntomas similares.) Algunos de los ataques fueron acompañados por zumbidos o sonidos de golpe; otros ocurrieron en silencio.

 

Cuba dice que ni cometió los ataques ni sabe nada de ellos. Y, para sorpresa de muchos, el gobierno de Raúl Castro permitió que agentes del FBI entraran al país para ayudar con la investigación.

 

Pero si la pesquisa -que comenzó en febrero, cuando el Departamento de Estado determinó que había un patrón de dolencias reportadas por sus diplomáticos- ha logrado descubrir alguna información sobre esta situación, ningún detalle ha sido revelado incluso dentro del propio gobierno de Estados Unidos.

 

Dispositivos misteriosos

 

Expertos en actividades de inteligencia testificaron recientemente ante uno de los comités del Congreso que ni siquiera están seguros sobre el dispositivo usado para llevar a cabo los ataques. El testimonio refleja lo poco que se conoce sobre la tecnología que fue utilizada, dijo un miembro del Congreso. Podría ser ultrasonido, radiación infrarroja o incluso rayos X, dijeron ante los legisladores.

 

Reacciones de cubanos en la isla al retiro de EEUU de parte de su personal de la embajada y suspensión de visas

 

El gobierno estadounidense ordenó retirar el 60 por ciento de su personal de la sede diplomática en La Habana. Adicionalmente, emitirá una alerta recomendando a los estadounidenses no viajar a la isla debido a los ataques. La emisión de visas en La Habana también quedó suspendida por tiempo indefinido. Cuba dice que las medidas afectarán las relaciones.

 

Que Estados Unidos, con su vasta inversión en tecnología de avanzada -tanto a nivel gubernamental como en la industria privada- aparentemente ni siquiera pueda adivinar qué tipo de tecnología fue empleada en los misteriosos ataques acústicos es algo que confunde a muchos expertos.

 

“Es absolutamente un misterio”, dijo el ex-analista de la CIA, Brian Latell, ex oficial de inteligencia nacional de la agencia para América Latina y ahora profesor de la Universidad Internacional de la Florida (FIU).

 

La especulación abunda, desde el uso de ondas ultrasónicas hasta la posibilidad de que no haya sucedido nada y que los diplomáticos de EEUU reaccionaron de manera exagerada.

 

Pero las armas acústicas si existen. Muchos barcos privados utilizan algo llamado un dispositivo acústico de largo alcance para mantener alejados a los piratas somalíes en el Golfo de Adén. “Produce este ruido terrible, que parece que te rompe el oído y que nadie puede soportar”, dijo un ex funcionario de seguridad.

 

Además, Cuba tiene un historial de usar sonidos fuertes para hostigar a los diplomáticos estadounidenses.

 

Cuando el ex oficial de servicio exterior (y más recientemente el ex alcalde de Coral Gables) James Cason fue el principal diplomático estadounidense en La Habana de 2002 a 2005, el gobierno cubano a veces colocaba tres veces al día parlantes gigantes frente al edificio que ahora es sede de la embajada y tocaba la misma canción, una y otra vez, durante una hora.

 

“Realmente no había nada que pudiéramos hacer al respecto”, recuerda Cason. “Les dije a todos al personal que llamaran a sus esposas a casa y les dijeran: ‘Oye, me encanta esta canción que están tocando, ¿podrías salir a comprar una copia?’ Solo para molestar a las personas de la inteligencia cubana para que supieran que sabíamos que estaban escuchando nuestras llamadas”.

 

Otra posibilidad intrigante

 

El problema con la teoría de las armas acústicas es que, al igual que los parlantes frente a la embajada, son en su mayoría grandes y todos muy ruidosos. No podían ser utilizados sin atraer la atención, especialmente en las residencias diplomáticas que están equipadas con cámaras de video de vigilancia.

 

Pero la historia de la Guerra Fría ofrece al menos otra posibilidad intrigante: las microondas. En la década de 1970, la Unión Soviética bombardeó la embajada de Estados Unidos en Moscú con señales de microondas que tenían el objetivo de interceptar los secretos estadounidenses o impedir que los estadounidenses robaran los secretos rusos.

 

Algunos detalles de esta situación surgieron en aquel momento, pero el primer informe completo apareció el año pasado en el libro del periodista-historiador Fred Kaplan, “Territorio oscuro: La historia secreta de la guerra cibernética” (Dark Territory: The Secret History Of Cyber War). La historia comenzó, Kaplan escribió, a mediados de los años setenta, cuando la Unión Soviética cambió su sistema de comunicación de la radio a las transmisiones de microondas en un intento de debilitar el espionaje estadounidense.

 

Las ondas de radio rebotan mucho y son relativamente fáciles de robar. Pero las transmisiones de microondas sólo pueden ser interceptadas por los receptores directamente en la línea de trasmisión. Rápidamente la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) colocó una estación de escucha en el piso 10 de la embajada estadounidense en Moscú, donde incluso se podían escuchar las llamadas telefónicas hechas por el líder soviético Leonid Brezhnev desde su limusina.

 

El centro de escucha era tan importante para la inteligencia estadounidense que cuando un incendio estalló en la embajada y el cuerpo de bomberos de Moscú dijo que necesitaba acceso al décimo piso para poder apagarlo, Bobby Ray Inman, el jefe de la NSA, le dijo a funcionarios del Departamento de Estado: “déjenlo que se queme”.

 

Los rusos con el tiempo se dieron cuenta y tomaron represalias apuntando las ondas de microondas directamente al puesto de escucha. Nunca se pudo establecer si estaban tratando de escuchar las conversaciones dentro de la habitación (las microondas se puede utilizar para recoger los sonidos que rebotan de los vidrios) o simplemente tenían la esperanza de sabotear la operación de espionaje estadounidense.

 

Pero hubo un efecto secundario: algunos diplomáticos estadounidenses expuestos a las microondas soviéticas se enfermaron. Y aunque la información nunca se filtró a los medios de comunicación, durante años surgieron reportes de bajo perfil en revistas de especialidades médicas sobre si las microondas causaron los síntomas de los diplomáticos.

 

Kaplan, el historiador, no cree que los soviéticos intentaron intencionalmente hacerle daño a los diplomáticos estadounidenses. “Los rayos microondas pudieron haber tenido el efecto de un arma”, dijo. “Pero fueron transmitidos con el propósito de recabar inteligencia”.

 

Y, añadió, que es perfectamente posible que todo este escenario que se desarrolló en Moscú se vuelva a repetir en La Habana: Cuba utiliza la tecnología rusa de los años setenta para transmitir secretos. Estados Unidos utiliza técnicas de los años setenta para interceptar estos mensajes. Y Cuba trata de tomar represalias como hicieron los rusos.

 

La periodista Nora Gámez Torres de El Nuevo Herald contribuyó a este reportaje.