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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

La Habana, entre la oscuridad y las prostitutas

 

En la oscuridad, los colores de la piel son uno solo. No hay blanco, negro, mulato, ni mojigata ni prostituta que pueda diferenciarse en medio de noches que parecen eternas

 

Juan Carlos López, Especial para Diario Las Américas

 

LA HABANA.- Las calles de capital cubana son oscuras, lúgubres. Caminar por ellas en horas de la noche, bajo un cielo sin luna, podría causar terror al más fornido de los hombres y ni los más encumbrados sectores capitalinos están exentos de esta realidad que cubre de tinieblas el sentido de seguridad que despierta la luz entre los seres humanos.

 

Pero no solo las calles parecen unos cementerios surcados por siluetas de viejas edificaciones que se levantan al cielo como recuerdo de un capitalismo próspero. Los parques y espacios abiertos también se pierden entre la densa masa de oscuridad, como si en esta ciudad de contrastes la vida no encontrara una luz al final del sendero.

 

En la oscuridad, los colores de la piel son uno solo. No hay blanco, negro, mulato, ni mojigata ni prostituta que pueda diferenciarse en medio de noches que parecen eternas, especialmente para aquellos que no saben si al día siguiente tendrán un par de pesos convertibles en el bolsillo que les permitan comer algo distinto al arroz, los frijoles negros y el pan de la bodega.

 

Las reinas de la noche

 

Pero las densas tinieblas que bañan de misterio y lujuria los barrios de La Habana tienen una utilidad enorme para decenas de mujeres que devengan el sustento diario de los servicios sexuales que les prestan a propios y extraños.

 

Encontrar una chica de rítmico andar, escasa de ropas y con pintura barata en el rostro es casi una constante para aquel que decide sumergirse en el bajo mundo de una urbe en la que 20 CUC, adquiridos de cualquier manera, determinan el sostén de un hogar.

 

Por esas calles de negros matices es fácil “resolver” un momento de pasión con alguna jovencita de carnes tiernas que prefirió la calle antes que dedicarse al trabajo, después de largos años de estudios, en una actitud que podría considerarse “rebeldía” frente a las pocas oportunidades de buenos ingresos que existen en la isla.

 

La noche y sus bemoles marcan una melodía que sabe cantar un elevado número de mujeres que no encontraron mejor forma de ganarse la vida. El sector social no importa. Las de Playa y las de La Cuevita son cubanas que viven un mismo drama; hijas de una misma desgracia llamada comunismo.

 

“Hija de la noche”

 

Mary es una camagüeyana que entre risas y bromas se declara una “hija de la noche”, pues nació de una relación furtiva entre su madre y un hombre, que jamás conoció, durante una noche desenfrenada en unas fiestas en honor a San Lázaro. Cree que su padre era un jamaiquino que se esfumó como el humo de los tabacos.

 

La joven es poseedora de un cuerpo escultural, labios gruesos y piel acanelada, y camina como las princesas de los cuentos de hadas, contoneándose al vaivén de las palmeras del Caribe. Cobra una tarifa a los cubanos y otra diferente a los extranjeros, a quienes denomina “los yuma”.

 

La historia de Mary es un drama de principio a fin. Nació y creció sin un padre, su madre era una costurera con problemas de alcoholismo y un tío le quitó la virginidad a los 13 años. A los 17 se lanzó a las calles del Vedado y desde entonces no conoce otra vida que no sea la que vive entre hombres que le prometen el cielo y la tierra, pero que a la postre solo le pagan por un momento de pasión.

 

La tiniebla de la noche es su mejor compañera. La joven no tiene recato alguno para satisfacer las necesidades de sus clientes permanentes y ocasionales en el portal de una casa, dentro de un vehículo en una calle oscura o en el mejor de los hoteles.

 

Campaña de ahorro de energía

 

Como muchas cosas en Cuba, la oscuridad tiene una justificación. El Gobierno implementa un programa de ahorro de energía apagando una de cada dos lámparas del alumbrado público en La Habana. Sin embargo, en algunas cuadras se observa hasta más de tres a oscuras.

 

Asimismo, la Unión Eléctrica (UE) sugirió la necesidad de incrementar el control del consumo de energía, principalmente en los horarios de máxima demanda en la isla, donde la generación es a partir del diesel. Plantea hacerlo entre las 11:00 AM y la 1:00 PM, horario en el que la gente prepara los alimentos del almuerzo.

 

La campaña de ahorro de electricidad tendría su origen en la caída del petróleo en razón a que la mayor de las Antillas recibe unos 90.000 barriles diarios como compensación por los servicios profesionales que envía a Caracas.

 

Cuba tiene un extenso historial de recortes en el suministro eléctrico, ante todo en la década de los 90 tras el fin de la Unión Soviética. Pero, de igual forma, tiene la imagen de ser un país en donde muchos turistas vienen a buscar momentos de aventura con bellas mujeres que venden sus cuerpos por pocos pesos, en medio de esa oscuridad que el Gobierno garantiza.