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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Funcionarios cubanos piden más rigor

en estadísticas sobre emigración en la Isla

 

Diario de Cuba, España

 

Más allá de cifras, la emigración cubana está relacionada con conflictos individuales, familiares y políticos que tienen a la juventud como protagonista, aseguraron especialistas participantes en La Habana en un taller por el Día Mundial de la Población, reportó Inter Press Service (IPS Cuba).

 

En lo que va de siglo XXI, la Isla "se ha fortalecido como un país de emigrantes con saldo negativo, porque marcan una pérdida de población anual cercana a entre 35.000 y 40.000 personas", afirmó Antonio Aja, director del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana (CEDEM).

 

"Esa es una emigración esencialmente legal, no es indocumentada, aunque quizás está última sea la más llevada a los medios de comunicación", precisó el investigador durante su intervención en el panel Sexualidad y ciclos de vida familiar, desarrollado el pasado viernes.

 

Realizado en los salones del CEDEM, el espacio propició el debate sobre familia, envejecimiento, fecundidad, mortalidad, recursos laborales, violencia, personas trans y otros tópicos, todos mirados bajo el prisma de la emigración.

 

Aja reflexionó sobre la reforma migratoria del país realizada en 2012, con la salida del Decreto Ley 302, que introdujo cambios importantes como la disposición que permite a las personas permanecer dos años fuera de la Isla sin perder sus derechos como ciudadanos cubanos.

 

No obstante, subrayó que "Naciones Unidas, y así lo aceptan en la mayoría de las naciones, consideran emigrante a la persona que establece una nueva residencia en otro lugar por más de un año".

 

Por tanto, aun cuando regresen a Cuba antes de los dos años permitidos por la ley, quienes estén más de 12 meses fuera "ya forman parte de la estadística de emigrantes, aunque se clasifiquen como temporales".

 

El especialista remarcó la condición de Cuba de país emisor de emigrantes, porque "el censo de Estados Unidos refleja la existencia de aproximadamente 1.200.000 cubanos, de los cuales un millón nacieron en la Isla".

 

Al respecto, agregó que la cifra ratifica "un crecimiento asociado a las personas que se mueven hacia allá y no por los nacimientos en suelo norteño".

 

Sin embargo, alertó que "los censos incluyen a la población asentada en determinado lugar, que se dejan censar y poseen estatus legal, pero siempre hay un número de personas fuera de las estadísticas, entre ellas las indocumentadas, quienes realizan estancias temporales o entradas y salidas reiteras".

 

Aclaró que una situación similar ocurre cuando se afirma que hay alrededor de 2.500.000 cubanas y cubanos en todo el mundo, sobre todo en Canadá, España, México y otros países de Centroamérica.

 

Pocas estadísticas y politización del tema

 

Para el catedrático, "los últimos cambios migratorios no han estado acompañados por un perfeccionamiento de los mecanismos de levantamiento estadístico".

 

A su juicio, "no están estudiando el fenómeno del retorno, pues aunque se cuenta con las cifras de cubanos y cubanas que se mueven en el año y se hace público, no se recoge en datos si esas personas estuvieron fuera seis meses, un año o se asentaron definitivamente en otra nación".

 

De igual modo, señaló como aspecto "indispensable la existencia de voluntad política para estudiar la emigración, porque no se puede vivir de espaldas a un fenómeno tan importante en nuestra sociedad".

 

El investigador resaltó además que, desde hace una década, "no se realiza ningún acercamiento integral a los temas de emigración y familia en Cuba".

 

La referencia más reciente es de 2006, "cuando se trabajó en una investigación no publicada sobre los devueltos a Cuba por los acuerdos migratorios, las personas que salían o querían salir", precisó.

 

A su juicio, la ausencia de investigaciones y el recelo con que se ha tratado la relación entre familia y emigración se debe a que "existen heridas profundas desde el año 1959 hasta la actualidad, debido a la politización del tema".

 

Refirió también que el asunto "comenzó a tratarse por primera vez con los diálogos de 1978 y se retomó en los años noventa (del siglo XX) cuando aparecieron las remesas, las familias se reencontraron y de pronto se retomaron vínculos familiares aparentemente inexistentes".

 

Rolando García, representante auxiliar del Fondo de Población de Naciones Unidas en Cuba, comentó que se debe "exigir a las instituciones y organizaciones la publicación de las estadísticas, porque son esenciales para tener una idea clara de la realidad cubana en tema de migración y cualquier otro".

 

"Esa información es vital para la investigación, la formulación de políticas públicas y para solicitar apoyos o acompañamiento de la cooperación internacional", acotó.

 

Familias por dentro

 

Más allá de las investigaciones, los efectos de la emigración se perciben en las consultas clínicas, resaltó la doctora Beatriz Torres, presidenta de la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad, citada en el reporte de IPS Cuba.

 

"Cada mirada a un fenómeno tan complejo debe entender cómo este afecta los proyectos individuales, de pareja y de familia", aseveró.

 

Ejemplos concretos se aprecian en "padres que al mantener el rol de proveedores desde otras naciones consideran que ejercen una paternidad activa y comprometida", dijo.

 

Además, expresó que "muchos hombres están criando hijos e hijas de matrimonios anteriores, en familias reconstituidas, lo que amerita más análisis".

 

Asimismo, la psicóloga puntualizó que "el envejecimiento también está vinculado a la emigración, porque al irse los jóvenes del país, no hay quien cuide a las personas mayores, que aumentan cada día".

 

Torres aseveró que la violencia es otra dimensión asociada a la migración, porque "quien envía dinero manda" y en ocasiones exige desde posiciones impositivas, "como si olvidara las peculiaridades y lo difícil que es acceder a determinados recursos en el país".

 

"Desde el exterior ejercen poder y, en muchos casos, quieren controlar todo el funcionamiento de la familia", puntualizó.