Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Familia cubana atrapada en Panamá relata su calvario

 

Mario J Pentón, en El Nuevo Herald

 

Fernanda y Fabio no saben por qué están lejos de casa pero desde hace once meses dejaron atrás su círculo (jardín) infantil en Holguín, en el oriente cubano. Tienen seis y tres años respectivamente, pero han sufrido los rigores de la altura de los Andes y la humedad de las selvas tropicales.

 

Son dos niños que, como otras decenas de infantes, se encuentran varados junto a sus padres en Panamá tras escapar de una bodega en la zona costera de Colombia.

 

“Cuando llegamos al aeropuerto de Panamá, con 20 dólares en el bolsillo, una señora les regaló a los niños un chocolate y un dulce de maní. Recuerdo que nos dijo: algún día tienen que escribir todo lo que han pasado para alcanzar la libertad”, relata el padre de los infantes, Johans Tamayo Molina, de 38 años.

 

Tamayo es uno de los más de 500 cubanos que se encuentran dentro del territorio panameño después que el gobierno implementó una operación para atender a los migrantes que lograron entrar de forma irregular al país, a través de la selva o por vía marítima.

 

Ahora los migrantes están refugiados en los albergues que la organización católica Cáritas Panamá habilitó para atender la emergencia humanitaria.

 

“No damos el número ni la ubicación de los cubanos, porque tememos por su suerte”, explica Iris, secretaria de la institución en la capital del país. “Varios han sido arrestados por Migración Panamá cuando salieron de las dependencias de Cáritas”.

 

La Cruz Roja y el servicio de salud panameño también han colaborado para la asistencia de los varados. Tras mantenerse en áreas proclives a enfermedades tropicales algunos cubanos enfermaron, como es el caso de Ubernel Cruz, quien se encuentra hospitalizado bajo el diagnóstico de malaria. También hay reportes de muertos en el cruce selvático, como Carmen Issel Navarro Olazabal, de 49 años, quien falleció el pasado 20 de agosto.

 

Según cuenta Tamayo, la travesía hasta la ciudad de Panamá ha sido uno de los momentos más difíciles de su vida.

 

“Veníamos mi esposa y yo con los niños desde Ecuador. Llegamos a Turbo, donde una señora mayor nos recibió en su casa. No tenía nada de valor, incluso el piso era de su casa era de tierra. Allí compartimos su miseria, comíamos de lo poco que tenía. Eso nos marcó mucho”, relata.

 

Tras la decisión de la Cancillería y Migración Colombia de intervenir en la bodega y los alrededores, donde se refugiaban más de 1,400 cubanos en Turbo, la familia Tamayo se embarcó hacia Sapzurro, un poblado fronterizo por el cual pensaban adentrarse en Panamá.

 

“Cruzamos por mar, con miedo a que nos disparara la Guardia Costera panameña, porque esos eran los rumores que había. Fueron momentos de mucha tensión en barcas repletas de inmigrantes”.

 

Tamayo recuerda cómo en medio de la travesía, a un bebé que fue noticia al nacer en el albergue de Turbo una ola lo cubrió y “milagrosamente” se salvó de morir ahogado.

 

NOS DEJARON EN MEDIO DE LOS ARRECIFES, CON EL AGUA HASTA EL PECHO. TUVIMOS QUE CARGAR A LOS NIÑOS Y DEJAR QUE EL EQUIPAJE SE MOJARA.

Johans Tamayo Molina, migrante cubano, 38 años

 

“Cuando pensábamos que lo peor había pasado, los lancheros colombianos nos explicaron que no podían llegar a la playa porque era territorio panameño. Nos dejaron en medio de los arrecifes, con el agua hasta el pecho. Tuvimos que cargar a los niños y dejar que el equipaje se mojara. Todo se ensopó, incluyendo los documentos”.

 

Una vez en la zona panameña de la frontera debían encontrar el poblado de La Miel, donde se estaban aglutinando los cubanos. “Unos nos decían que estaba a tres días de camino, otros que era allí mismo. Finalmente encontramos el pueblo y después nos dejaron continuar camino hacia Panamá”, explica.

 

“El problema ahora es que no tenemos para dónde ir, ni con qué”, comenta Tamayo atribulado por la decisión de los países de la zona de no permitir el paso de migrantes irregulares, entre ellos, los cubanos.

 

En conversación con el Ministro de Comunicación de Costa Rica, Mauricio Herrera Ulloa, el funcionario explicó que su gobierno no ha cambiado la política hacia los migrantes irregulares cubanos. “En esencia, la política continúa. No vamos a recibir a migrantes irregulares”.

 

Ulloa explicó que hasta esta semana habían sido rechazados administrativamente 173 cubanos y tres fueron aprehendidos al intentar penetrar al país de manera subrepticia.

 

“Aquellos que son arrestados por la Policía tienen varias posibilidades, que van desde la deportación a su país de origen, hasta la concesión de asilo, en dependencia de cada caso”.

 

El ministro fue enfático al resaltar que su país no va a negociar un nuevo puente aéreo con México. El gobierno de Costa Rica junto a otros ocho países recientemente pidieron a Estados Unidos eliminar la Ley de Ajuste Cubano (1966), a lo que este país se niega.

 

En respuesta a una pregunta sobre si su gobierno había tratado con Cuba las condiciones por las cuáles miles de cubanos intentan cada año escapar de su país, el ministro dijo que “no hay ninguna perspectiva de que la situación que está imperando vaya a cambiar”.

 

La Cancillería panameña no respondió una pregunta similar.

 

Migración Panamá explicó que han ido llegando cada vez más migrantes, pero estos están siendo controlados y trasladados hacia la capital en grupos de entre 100 y 150 personas.

 

En declaraciones a este diario, el director general de Migración Panamá, Javier Carrillo, explicó que si esos migrantes entraron de manera irregular a su país, la ley es clara: “Nosotros no vamos a permitir que nadie permanezca en nuestro territorio sin tener documentos. Se iniciarán los trámites de deportación o al país de origen, a Colombia, o al país por donde entraron al salir del suyo”.

 

El funcionario resaltó la diferencia entre los migrantes haitianos que siguen hacia Estados Unidos y los cubanos.

 

“En el caso de los cubanos ellos quieren quedarse y hacer presión para que les hagan un puente aéreo, cosa que no podrá ser”.

 

Sobre la política de Costa Rica de devolver a los migrantes, el funcionario explicó que “ese no es un tema de Panamá”.

 

“Yo no puedo entrar a una iglesia, pero si los migrantes están en la vía pública la ley obliga a que se procesen y se devuelvan a los países por donde entraron”, explicó.

 

Hasta el momento, a través de donaciones, Cáritas administra alimentos, agua y ropa a los migrantes. Además dispuso baños y distribuyó a las personas en distintas iglesias.

 

El miércoles, con el sol fuerte y la humedad tropical en la capital de Panamá, Fernanda y Fabio juegan en el suelo a cientos de millas de su hogar en Cuba. Junto a ellos, sus padres sueñan pisar territorio norteamericano “para alcanzar la libertad”.

 

“A pesar de todo lo que hemos pasado, estoy feliz de estar aquí”, comenta Tamayo.

 

“Si nos niegan el paso y nos regresan a Cuba, habremos hecho, al menos, nuestro mayor esfuerzo para que los niños vivan en un mundo libre.”