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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

En torno a las medidas contra trabajadores por cuenta propia

publicadas en la Gaceta de 31 de julio

 

Elías Amor Bravo, Cubaeconomía

 

(I)

 

La publicación en la Gaceta Oficial Extraordinaria Número 31 de una serie de medidas diseñadas para el “perfeccionamiento del trabajo por cuenta propia” supone al menos de momento, el cierre del proceso de creación de una economía privada de emprendedores libres en el régimen castrista.

Las medidas llegan cuando la cifra de emprendedores se encuentra estabilizada, son 567.982 personas las que ejercen el trabajo por cuenta propia en Cuba, en un porcentaje de apenas el 12% de los ocupados en el país. Según el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, y con referencia al artículo de Granma, la composición de estos emprendedores es variada: un 32% de los incorporados son jóvenes; el 33% mujeres; un 16% trabaja como asalariado en algún centro estatal; y un 11% pertenece a la población jubilada.

 

El artículo de Granma da una de cal y otra de arena. Se extiende en los beneficios del trabajo por cuenta propia, al que atribuyen “su validez como opción de empleo, que ha facilitado el proceso de reordenamiento laboral, y al mismo tiempo aumentar la oferta de bienes y servicios con niveles de calidad aceptables, así como aligerar gradualmente la carga del Estado para permitir que este se concentre en actividades trascendentales para el desarrollo económico cubano”.

 

No se equivocan. De todas esas razones, tal vez la más importante es el deseo de libertad, autonomía e independencia que domina la personalidad de ciertos individuos, cuyo proyecto de vida no consiste en estar a las órdenes de un burócrata planificador, sino poner en marcha su creatividad, innovación y capacidad de asunción de riesgos para obtener riqueza. Este beneficio, sin duda el más importante para cualquier emprendedor, no se menciona en el régimen, donde la riqueza, como ya se aprobó en la Asamblea nacional, está prohibida.

 

Por ese motivo es que el número de emprendedores apenas ha aumentado desde que en octubre del 2010 se empezó a aplicar medidas para flexibilizar y ampliar el ejercicio del trabajo por cuenta propia en el país. En aquel momento se produjo un boom en forma de efecto champagne que no ha tenido una continuidad posterior. Y si bien es cierto que la eliminación de prohibiciones para el otorgamiento de nuevas autorizaciones y la comercialización de producciones y servicios así como la aprobación de la protección al sector a través de un régimen especial de seguridad social eran medidas dirigidas a conseguir que más cubanos se lanzaran a la actividad emprendedora, el balance final deja mucho que desear.

 

La razón: que un sistema económico de libertad de emprendimiento no se puede construir a base de medidas administrativas, reglamentos y autorizaciones. Y mucho menos, orientando toda la actuación pública a la vigilancia, orden, control y persecución de lo que llaman “desviaciones en la implementación de la política”. Por eso, las medidas que se contienen en la Gaceta Oficial extraordinaria del 31 de julio no van a servir de nada. Tiempo al tiempo.

 

Ya pasó lo mismo allá por los años 90 cuando se eliminaron todos los vestigios de actividad privada generados durante el período especial, e incluso, a finales de los años 60, los cubanos vivieron la nefasta experiencia de la llamada "ofensiva revolucionaria" que terminó de liquidar los vestigios de actividad privada que las confiscaciones de los primeros años de la llamada "revolución" habían dejado en pie. Siempre que aparece riqueza económica, el castrismo la elimina. Esta es una práctica bien conocida y que sabíamos que tarde o temprano iba a llegar. Pues bien, ya llegó, y esta vez con un disfraz que dificulta saber cuáles son los efectos perseguidos.

 

¿Qué pretenden las medidas adoptadas y por qué van a ser un fracaso?

 

La respuesta la tenemos en el artículo de Granma.

 

La burocracia castrista quiere implementar “un proceso sistemático de revisión y perfeccionamiento, encaminado a corregir deficiencias, de manera que ninguna acción quede al margen de la legalidad”.

 

¿Cuáles son esas ilegalidades? Las cito textualmente: “la utilización de materias primas, materiales y equipos de procedencia ilícita; el incumplimiento de obligaciones tributarias y la subdeclaración de ingresos; falta de enfrentamiento y solución oportuna a los problemas; imprecisiones e insuficiencias en el control; deficiencias en la contratación económica para la prestación de servicios u oferta de productos entre personas jurídicas y personas naturales”.

 

Por mucho que digan no pretenden frenar la expansión de la actividad emprendedora, estas medidas ni van a consolidar la organización y el control del trabajo por cuenta propia, ni van a servir para que pueda continuar avanzando de manera ordenada y eficiente. Estas medidas son un freno a la actuación de los libres emprendedores porque están basadas en el sistema jurídico de derechos de propiedad e intervención estatal que domina al conjunto de la economía. Y los nuevos emprendedores, precisamente, no quieren someterse a unas normas que son la antítesis de lo que necesitan para prosperar. El conflicto está servido.

 

Para empezar, la regulación aprobada establece que “no se concederán nuevas autorizaciones para un grupo de actividades hasta tanto concluya el perfeccionamiento del trabajo por cuenta propia”. Se frena así de facto la autorización de nuevos emprendedores y se sitúa en el mismo plano que la actividad de las empresas estatales y su perfeccionamiento.¿Qué es eso del perfeccionamiento del trabajo por cuenta propia? Si tuvieran alguna idea de cómo funciona una economía, sabrían que ese perfeccionamiento no necesita experimentos del gobierno ni medida de ningún tipo, porque es el mercado con sus informaciones de precios y cantidades, quién se encarga de poner a cada uno en su sitio. Visto desde esta perspectiva, los comunistas no quieren que avance el mercado como instrumento de asignación de recursos y lanzan una ofensiva contra aquellos emprendedores más orientados hacia estas prácticas.

 

En concreto, se anuncia que de manera definitiva, en lo adelante no se otorgarán autorizaciones en las actividades de “vendedor mayorista de productos agropecuarios, vendedor minorista de productos agropecuarios, carretillero o vendedor de productos agrícolas de forma ambulatoria, comprador vendedor de discos y operador de equipos de recreación para los equipos rústicos”. Es decir, al haber menos oferta, los precios de los productos tenderán a subir o los mercados a desabastecerse. Nada nuevo en la economía castrista. Las quejas no tardarán en llegar.

 

(II)

 

Las medidas anti trabajadores por cuenta propia, esta nueva ofensiva contrarrevolucionaria de 2017, curioso, 50 años después de la impulsada en 1967, buscan, en algunos casos, objetivos absurdos que podrían perfectamente ser obviados. Por ejemplo, qué sentido tiene “poner en práctica una agrupación de actividades afines, con lo cual se busca reducir la dispersión existente y perfeccionar el alcance de ellas”. El ejemplo son los “servicios de belleza” que en la nueva modalidad se integran siete actividades del trabajo por cuenta propia: barbero, maquillista, masajista, manicura, peluquera, peluquera peinadora de trenzas y peluquero tradicional. Actualmente, si las personas quieren ejercer cualquiera de esas actividades, lógicamente requieren autorización para cada una; con las modificaciones solo necesitarán una. Lo realmente asombroso es que hasta ahora no se hubieran percatado de los problemas que se derivan de este tipo de autorizaciones a título individual que se corresponden con una misma actividad económica.

 

Mas sorprendente es la idea que el trabajo por cuenta propia respete “la legalidad y el ordenamiento”. En ese sentido, “no se otorgarán autorizaciones en lugares donde sean detectados hechos constitutivos de delitos”. Una vez más, regresa la discrecionalidad castrista con respecto al concepto de “delito”, que es discrecional y cambiante con el paso del tiempo, en ámbitos que en otras partes del mundo no tiene esa consideración, frente a la actividad económica convencional. Aquí los derechos humanos se encuentran claramente conculcados.

 

Otras medidas quieren aumentar el control. Por ejemplo, el anuncio de la modificación de la actividad “elaborador vendedor de alimentos y bebidas mediante servicios gastronómicos en restaurantes”, y en su lugar, se diseñan dos “servicio gastronómico en restaurante” y “servicio de bar y recreación”, es un alarde de sobrecontrol de la actividad emprendedora, no tiene otra finalidad que aumentar la vigilancia situando inspectores para cada una de estas dos actividades.

 

Las medidas permiten al titular de una actividad por cuenta propia, que tenga trabajadores contratados, y necesite ausentarse por enfermedad prolongada, de él o de familiares bajo su responsabilidad, o por salida al exterior, la posibilidad de designar a uno de los contratados para asumir el cumplimiento de sus deberes. “Prerrogativas de tres meses” como a los trabajadores del sector estatal. Los emprendedores que quieran viajar al exterior para observar en otros países cómo se hacen las cosas, lo tienen complicado porque se les raciona el tiempo.

 

Igualmente, se aumenta el control de las actividades por cuenta propia desde el nivel municipal hasta el nacional. Las administraciones locales “deberán realizar una evaluación colectiva y la pertinente comprobación, previo a la entrega de autorización en determinadas actividades, con el propósito de evitar contaminación, afectaciones sanitarias, problemas de convivencia y otros que pudieran afectar los intereses colectivos y de la sociedad”. Una forma de frenar proyectos y alargar en el tiempo su puesta en marcha echando las responsabilidades a los gobiernos locales.

 

No deja de sorprender que a los trabajadores por cuenta propia que ofrecen servicios de transporte en vehículos automotores, serán sometidos a una modificación del Reglamento de la Licencia de Operación de Transporte, restituyendo su alcance municipal, provincial o nacional, así como la actualización de los requisitos para su otorgamiento. Medidas anunciadas como “la inspección técnica de los vehículos; el análisis de los expedientes de los conductores previo a la autorización de la actividad; y el ordenamiento de los servicios en sistemas de rutas, piqueras, terminales o puntos de embarque” son cuestiones que, sin duda alguna, van a causar protestas de los transportistas privados. Medidas de este calibre hacen imposible que uber o cabify operen en la economía castrista.

 

En particular, en La Habana, se “permitirá la asociación de transportistas privados a las cooperativas de taxis ruteros creadas y se iniciará un experimento que abarque la totalidad de los vehículos, entre cuatro y catorce pasajeros, que deseen operar en rutas de la capital del país”. Para incentivar esta asociación, cuyos resultados no están claros, se concederán beneficios como la compra del combustible a precios diferenciados; y “según la disponibilidad de recursos del país, tendrán acceso al mercado mayorista para la compra de herramientas, partes, piezas de repuesto y accesorios al precio minorista menos un 20% de descuento”. Detrás de esta reforma, las autoridades persiguen limitar los precios, de modo que el precio de las rutas se establecerá por tramos, que no superarán los 8 kilómetros, con un precio de 5 CUP. Y además, que los ruteros privados estén controlados por las cooperativas que mantienen una relación directa con los órganos de poder comunista. Cerrado el círculo de nuevo.

 

Las medidas anunciadas en la Gaceta también incluyen aspectos tributarios, básicamente en lo relativo al incumplimiento y la subdeclaración de ingresos. La actualización asociada al reordenamiento del trabajo por cuenta propia, con la unificación de un grupo de actividades y el reconocimiento de otras, va a permitir al régimen establecer nuevas cuotas de tributación, con un incremento seguro de cuotas mínimas. La presión fiscal sobre los emprendedores tendrá un carácter asimétrico, sin saber muy bien por qué.

 

Un ejemplo, el impuesto por la utilización de la fuerza de trabajo aplicará el tipo impositivo mínimo del 5 %, pero al mismo tiempo se eliminará la exención de pago por los cinco primeros trabajadores. Además, en relación con el pago a los trabajadores contratados la base mínima, relativa al salario medio mensual de cada territorio, será progresiva, en función del número de trabajadores contratados. Una medida que frenará la lógica de todas las actividades emprendedoras a crecer y aumentar sus dimensiones para alcanzar la escala eficiente de producción.

 

Las medidas pretenden “comenzar de forma gradual en la implementación del sistema de cuentas bancarias fiscales. Está previsto que contribuyentes de determinadas actividades, como los arrendadores de vivienda, servicios constructivos y gastronómicos en paladares y bares, así como para los transportistas, “van a tener que abrir una cuenta bancaria con trascendencia fiscal, en la cual se deben ir reflejando las operaciones de ingresos y gastos relacionadas con la actividad que ejercen. Esta información estará disponible para la Oficina Nacional de Administración Tributaria durante todo el proceso de control y verificación de sus acciones a los efectos del pago de los tributos correspondientes”.

 

Finalmente, un largo acápite de las medidas va dirigido a establecer cuáles son las nuevas ocupaciones que no se van a conceder hasta que “finalice el proceso de perfeccionamiento”. Más discrecionalidad no puede existir.

 

Algunas de estas actividades, arrendador de viviendas, habitaciones y espacios; cafetería de alimentos ligeros; chapistero; contratista privado; elaborador vendedor de alimentos y bebidas mediante servicio gastronómico en restaurantes (paladares); y elaborador vendedor de alimentos y bebidas en punto de venta fijo (cafetería) tienen un impacto directo sobre la población y sus condiciones de vida.

 

Otras son igualmente importantes, como elaborador vendedor de alimentos y bebidas no alcohólicas a domicilio; fregador engrasador de equipos automotores; gestor de pasaje en piquera; gestor de permutas y compraventa de viviendas; gestor de alojamiento para viviendas o habitaciones que se arriendan; herrero; instructor de prácticas deportivas; así como modista o sastre.

 

También se incluyen operador de equipos de recreación; organizador de servicios integrales para fiesta de quince, bodas y otras actividades; oxicortador; productor o vendedor de calzado; productor o vendedor de artículos varios de uso en el hogar; y profesor de taquigrafía, mecanografía e idiomas. Además, profesor de música y otras artes; reparador de equipos eléctricos y electrónicos; repasador; reparador de artículos de joyería; bisutería; servicios de construcción, reparación y mantenimiento de inmuebles; y programador de equipos de cómputo.

 

En total 37 ocupaciones que, al menos de momento, no serán autorizadas por el régimen. Una clara marcha atrás en el proceso de libertad económica y emprendimiento, que a los únicos que perjudica es a los cubanos.

 

El artículo de Granma termina con un tono conciliador difícil de creer. Y cito textualmente, “nadie asuma que el fin de estas medidas es dar marcha atrás al desarrollo del trabajo por cuenta propia en Cuba. Nada más alejado de la realidad. Si bien de manera general quienes se desempeñan en el sector no estatal cumplen las disposiciones vigentes, todavía existen otros que violan las normas establecidas y se pierden en los entresijos de la ilegalidad y el desorden, y a estos últimos, en primer lugar, debe ponérseles freno de inmediato”.

 

Y concluye señalando, “poner orden en casa constituye pues máxima prioridad para el Estado cubano, de manera tal que sistemáticamente se rectifique y consolide lo aprobado, en un clima de confianza y legitimidad que nos atañe a todos”.

 

¿No sería mejor que el Estado cubano se pusiera en orden primero y abandonase el modelo que ha dominado la economía durante 58 hasta convertirla en un desierto? Que se lo hagan ver.