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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

¿El próximo Dubái en el Caribe?

 

El Gobierno cubano siempre ha jugado a la ilusión del petróleo en la Isla, pero ahora muestra cautela ante el anuncio de una firma australiana, sobre la existencia de una gran reserva de crudo

 

Redacción Cubaencuentro, Madrid

 

Durante años, más bien décadas, el Gobierno cubano ha estado jugando, con intensidad variable, la carta del petróleo. Quizá por ello resulte singular ahora la cautela ante el anuncio, semanas atrás, de la compañía MEO Australia, que anunció que había grandes reservas de crudo en la Isla.

 

Hasta ahora, las cuotas de realidad y esperanza, en el tema petrolero en Cuba, se han mezclado de forma indisoluble.

 

Los hechos son que la producción de petróleo y gas en Cuba ha aumentado y hoy representa aproximadamente el 50 % del consumo energético del país, que varias importantes firmas extranjeras han firmado acuerdos de exploración en la plataforma marina, así como diversos anuncios de datos que indicarían la posibilidad de grandes bolsones de crudo.

 

Pero hay otros hechos también. El petróleo que se extrae en Cuba tiene un elevado contenido de azufre; los pozos muestran señales de agotamiento y en la actualidad requieren de un mejor equipamiento para una explotación adecuada y los planes elaborados conjuntamente con Venezuela, durante el Gobierno de Hugo Chávez, destinados a la ampliación de la capacidad de refinamiento del crudo, han concluido en un fracaso. La refinería de petróleo cubano-venezolana ubicada en la provincia de Cienfuegos solo está produciendo 50.000 barriles por día y cerrará durante cuatro meses este año, aparentemente por motivo de mantenimiento.

 

Por otra parte, se considera que si aparecieran grandes yacimientos en Cuba, estarían situados en las profundidades marítimas y requerirían alta tecnología y grandes inversiones para que fueran rentables

 

Es por ello que los planes y propósitos que años atrás ocupaban titulares en los periódicos, sobre firmas extranjeras, acuerdos gubernamentales y plataformas de exploración, prácticamente han desaparecido. La razón es que fueron hechos sin considerar dos factores, o al menos subestimándolos: entonces el afán por encontrar petróleo en la Isla dependía en gran medida de que se mantuvieran altos los precios del crudo y de que no surgieran opciones alternativas de combustible que trajeran una reducción de la dependencia petrolera mundial. En ambos factores, la realidad actual conspira en contra de la búsqueda de un petróleo en Cuba que en última instancia resultaría demasiado costoso de extraer de acuerdo a los precios actuales de mercado.

 

Un titular del diario digital español El Confidencial -Cuba, ¿el Dubái del Caribe? La isla oculta grandes reservas, según una petrolera- representa una excepción dentro de este panorama de reserva, duda y escepticismo.

 

El reportaje del periódico español se inicia con la descripción de lo que considera una escena común en muchos patios en una región de Cuba: un tubo metálico de alrededor de 30 centímetros de diámetro encajado en la tierra y numerosas mangueras de goma brotando desde él. A través de las mismas viaja el gas hacia las viviendas cercanas. Gas de primera calidad, aclaran los lugareños, quienes desde hace décadas lo utilizan sin coste alguno, con la seguridad del que vive sobre una inagotable mina de oro.

 

“O de petróleo”, dice el periódico.

 

El lugar es Motembo, que debe resultar extraño a periodistas y lectores españoles, pero no a los cubanos. Allí, en el centro de la Isla, se comenzó a extraer petróleo en las dos últimas décadas del siglo XIX, pero siempre en pequeñas cantidades y en pozos reducidos. Sucesivos estudios conducidos por investigadores norteamericanos, soviéticos y canadienses. Todos llegaban a más o menos las mismas conclusiones: buenas posibilidades de contar con un gran yacimiento pero ninguna seguridad de que así sucediera.

 

La compañía MEO Australia, la mayor de su ramo en la isla y concesionaria del llamado Bloque de Prospección número 9, una zona de casi 3.000 kilómetros cuadrados que se extiende por varios municipios de las provincias centrales de Matanzas y Villa Clara, cree que ha logrado avanzar más allá de la exploraciones anteriores, aunque también se muestra cautelosa.

 

“Si bien se han identificado algunas posibilidades emocionantes en el Bloque 9, todavía no hemos realizado ningún descubrimiento definitivo. Se espera que esto ocurra en un lapso de uno a dos años”, señaló Peter Strickland, el director ejecutivo de MEO Australia, a Progreso Semanal.

 

Pero, de ser cierta la existencia de una importante reserva de crudo, queda aún pendiente un largo proceso.

 

“Faltan muchos pasos que pueden considerarse tediosos pero resultan imprescindibles. Es necesario identificar el potencial de los yacimientos antes de comenzar perforaciones para la monetización de las posibles reservas”, explica Jorge R. Piñón, experto de origen cubano en la Universidad de Texas a El Confidencial.

 

Su criterio parece ser compartido por los directivos de CUPET, la estatal petrolera cubana, que en el último mes han evitado comparecer ante auditorios desde donde pudieran llegar preguntas que les obligaran a abrir el juego.

 

“Puede que sea por esa costumbre o puede que no, lo cierto es que yo creeré lo que dicen cuando vea las perforadoras pasando por la entrada del pueblo”, acota Raúl Ochoa, uno de los residentes de Motembo. Desde la experiencia de sus setenta y dos años ha visto “de todo” en ese punto de la geografía cubana, unos 300 kilómetros al este de la ciudad de La Habana. Por eso toma el revuelo con calma, mientras aguarda porque su mujer termine de colarle café en la cocina de gas que alimenta un “pozo” criollo rehabilitado por él y sus vecinos.

 

“No puede ser que en todo el Golfo de México el único país sin una reserva grande de petróleo sea Cuba”, agrega.