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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

El miedo a los nuevos ricos en el gobierno cubano

 

Ángel Marqués Dolz, OnCuba

 

Las coincidencias hacen de las suyas. Apenas unas horas después de que el máximo líder comunista de Vietnam, Nguyen Phu Trong, defendiera en la Universidad de La Habana el triunfante modelo de socialismo de mercado en su país, un grupo de expertos cubanos trataban de definir, en medio de la neblina estadística reinante, a los llamados “nuevos ricos” y su eventual inserción y aporte en el rompecabezas de una Cuba en rediseño.

 

El asunto, de calado estratégico para cualquier modelo de desarrollo que se implante, fue resuelto por los vietnamitas mediante el Doi Moi o proceso de renovación que arrancó hace más de treinta años.

 

Cobijados bajo el alero de Último Jueves, el segmento de reflexión y análisis gestionado cada mes por la revista teórica Temas, un académico en sociología agraria (Ernel González); un asesor de empresa privada (Oniel Díaz); un doble ex ministro -de Economía y de Finanzas y Precios- (José Luis Rodríguez) y un demógrafo (Juan Carlos Albizu-Campos), hicieron una foto de conjunto a partir del título del debate: ¿Compañeros ricos? Los grupos de altos ingresos en el socialismo.

 

Incongruencias y puntos ciegos del proceso de reforma; la imperante asimetría de ingresos, en algunos casos muy pronunciada; la penuria estadística y por tanto instrumental que entorpece las investigaciones, fueron abordadas por el panel. También se barajaron allí iniciativas que podrían dinamizar una economía que crece a cuentagotas y que todavía hoy no rebasa los índices de pre crisis conseguidos en los ya lejanos años 80.

 

Contrastes

 

En ciertos indicadores, Cuba se parece a Europa. Niveles muy bajos de fecundidad y mortalidad. En otros, se parece a África. Bajo nivel medio de ingresos y de penetración de la tecnología en la sociedad.

 

De 2006 a 2016 el salario nominal aumentó de poco más de 300 pesos a 740 pesos. Esa más que duplicación, sin embargo, no alcanza la capacidad adquisitiva que tenía el salario mínimo de los cubanos en los años 80 del pasado siglo. Incluso, tal aumento solo beneficia al 38 por ciento de los asalariados estatales.

 

Asimismo, solo el 2 por ciento de los trabajadores estatales superan los 2,000 pesos mensuales. En la década del 80, la distancia salarial del mínimo al máximo era de 1 a 4. Ahora, de 1 a 30. Hoy el 85 por ciento del depósito bancario está en manos del 13 por ciento de la población.

 

Tales estadísticas hacen decir al demógrafo Juan Carlos Albizu-Campos que “los altos ingresos no son un problema per se, sino que nos llevan a un proceso de concentración de la riqueza y polarización de las oportunidades, que es donde verdaderamente está el asunto”.

 

El investigador del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana colocó los extremos de ingresos entre 10 cuc y 20,000 cuc mensuales.

 

Esta última es una cifra de caso y fuera del promedio, consideró José Luis Rodríguez, el ministro de Economía en los 90, cuando la Isla se vio ante el abismo del colapso soviético y la desaparición, de la noche a la mañana, de su lugar en la división internacional socialista del trabajo.

 

“Ha habido un notable deterioro en la distribución de ingresos, y los que estamos en el sistema presupuestado tenemos salarios congelados”, anotó Rodríguez, hablando desde las filas de los pensionados.

 

De acuerdo con el también ex titular de Finanzas y Precios, hace treinta años más del 80 por ciento de los ingresos de la población estaba concentrado en los salarios y en menor medida en las pensiones. Entonces los suelos estatales respaldaban los niveles de calificación y educación, ubicándose los más altos en el sector de ciencia y tecnología. La crisis rompió esa lógica. Ahora la pirámide invertida prevalece inamovible.

 

¿Números mágicos?

 

Ante la carencia de números certeros e imaginando un modelo de bienestar, las sociólogas Mayra Espina y Dayma Echevarría convinieron en que “parecería que para tener acceso mínimo al bienestar habría que devengar una mensualidad equivalente a poco más de 300 CUC per cápita”.

 

Un per cápita de 600 CUC representaría un ingreso alto, mientras que uno muy alto, demandaría ingresos por 1,000 CUC per cápita como mínimo. “Es un modelo bastante aceptable en términos de moderación hacia el consumo y la racionalidad”, evaluó Espina.

 

Darién García, trabajador por cuenta propia, con formación ambientalista, la refutó contabilizando que “en un país donde un refrigerador vale más de 1,000 CUC en la tienda, y un carro cerca de 250,000 CUC, ¿quién es nuevo rico?”

 

Opciones con remesas

 

Datos proporcionados por José Luis Rodríguez dan cuenta de que las remesas, fundamentalmente provenientes de Estados Unidos, saltaron de 537 millones de dólares en 1994 a entre 2,500 y 3,000 millones de dólares en 2017.

 

“A partir de 2010 se utilizan como fuente de inversión del sector no estatal. 50 por ciento capital de trabajo y 50 por ciento de fondo de consumo”, dijo.

 

La avalancha del billete verde desborda las ofertas del mercado interno. “Un dinero sobrante que no tiene salida y que influye en muchos aspectos de la sociedad cubana”, estimó Rodríguez.

 

El ex funcionario ofrece opciones. Basándose en la experiencia yugoslava de los años 70, que metabolizaba las divisas enviadas por miles de trabajadores desde la Alemania capitalista, Rodríguez cree en la posibilidad de crear un fondo conjunto de inversiones con los dólares despachados por la diáspora cubana.

 

“Beneficiaríamos a todo el mundo. El que manda las remesas ganaría intereses y el que la recibe también y el Estado manejaría 3,000 millones”, lo que ayudaría al gobierno en sus esfuerzos por equilibrar la balanza de pagos y regresar a los mercados de capital.

 

De 2009 a 2017, Cuba ha estado exprimiendo sus arcas, pagando 23,000 millones de dólares de intereses de su deuda externa con Occidente. “Si Ud. no paga lo que debe, olvídese de la inversión extranjera”, sentenció el experto.

 

En 2017, en dicho rubro, la Isla logró un récord al atraer 2,300 millones de dólares y mantiene abierta para este año una cartera de oportunidades que llegan a los 10,700 millones.

 

Nuevos ricos y desarrollo nacional

 

No son solo los cuentapropistas de alta gama, los dueños de restoranes, los rentistas de inmuebles -22,500 habitaciones en viviendas particulares- y los transportistas los que detentan jugosos ingresos.

 

Insertos en esa masa de pequeños y medianos negocios que asimila a cerca de 600,000 personas (la mayoría empleados), incluyendo formas no estatales como las más de 400 cooperativas no agrícolas, tales emprendedores integran el club de nuevos ricos junto a los tradicionales campesinos, algunos millonarios desde los años 80; los trabajadores de la zona especial de desarrollo de Mariel -cuyos salarios pueden topar los 9,000 pesos mensuales-; los gerentes de firmas mixtas; los receptores de remesas y los importadores  individuales, que compran fuera y revenden dentro de fronteras.

 

Según cifras oficiales, en el último quinquenio 819,749 cubanos viajaron al exterior. De ellos, poco más de 10 por ciento se estableció permanentemente en otro país. También tienen cabida en el segmento de altos ingresos los artistas y atletas superdotados que se han establecido en los circuitos internacionales de mercado.

 

Para redistribuir la acumulación de riqueza generada por tales grupos, los especialistas consensuaron que solo la fiscalidad es a todas luces insuficiente.

 

“Se ha demostrado que hay un proceso de formación de capital nacional que está aquí, pero que no se puede invertir, porque no está el marco jurídico presente”, manifestó Albizu-Campos, demandando la creación de “una base jurídica para que ese dinero se reinvierta” en Cuba.

 

“¿Por qué no le vendemos bonos de deuda pública, con tasas más altas que los bancos, al sector que tiene dinero?” preguntó, por su parte, Rodríguez, argumentando que “tendríamos una fuente que ayudaría a resolver otros problemas”; entre ellos el aumento salarial del sector presupuestado, que cubre a la mayoría de los salarios y el sistema de pensiones en la Isla, “que está muy erosionado”, sin que por ello aumente el déficit que ahora es de 12 por ciento del PIB.

 

“Tiene que haber una política crediticia, una política de asociación con el sector privado, tiene que haber PYMES, para atenuar lo que se llaman los efectos perversos del mercado. No puede ser solo por la vía fiscal, más allá de su evasión”, insistió el actual asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.

 

En un escenario igualmente limitado se mueven los campesinos privados, que detentan menos del 30 por ciento de las tierras. Pese a poseer cuentas millonarias en los bancos, “ese grupo no logra capitalizar en la producción, pues no ha tenido una salida desde el punto de vista de la inversión productiva”, estimó el profesor Ernel González, decano de la facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana.

 

“No hay que tener temor a que personas tengan altos ingresos, eso no los convierte en un enemigo” explicó el académico, llamando la atención sobre la sostenibilidad de las políticas sociales que definen a los gobiernos de izquierda.

 

“Es fácil tener un diseño redistributivo y llegar hasta la última persona, pero es difícil mantener las condiciones económicas para sostener eso”, dijo.

 

Principios y pragmatismo. ¿Cómo ganar coherencia?

 

Oniel Díaz, quien brinda asesoría a los negocios privados, convino en que en las actuales condiciones, sería imposible reformar la economía estatal y hacerla competitiva, reunificando la moneda y las tasas cambiarias, “sin darle una mayor participación al sector privado y a las PYMES. Hace falta mucho pragmatismo para llegar a una integralidad de los actores económicos”.

 

De acuerdo con documentos rectores aprobados en su esencia en el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba y sometidos a una abigarrada discusión, la concentración de la propiedad y la riqueza son inadmisibles en la sociedad socialista, un asunto que el pasado año regresó con fuerza al fuero parlamentario.

 

En esa línea, Díaz recordó el gran dilema que atenaza un proyecto político como el cubano, que se debate en cómo compaginar generación de riqueza con igualdad social. “Es un reto duro, difícil, pero es el reto que hay asumir y meterle el pecho para que el país salga adelante”, concluyó el cuentapropista graduado en la carrera de biología.