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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

El cuidado de los niños cada vez en más manos privadas

 

Las guarderías llevadas por cuentapropistas atraen a maestros y auxiliares salidos del sector estatal

 

Bertha K. Guillén, Candelaria, en 14YMedio

 

Son las ocho de la mañana y Rosario García espera en la puerta de su casa de Candelaria, en la provincia de Artemisa, la llegada de los niños para comenzar con las actividades diarias. Desde hace siete años gestiona una pequeña guardería privada que compite con los círculos infantiles estatales en condiciones materiales y en el nivel profesional de su personal.

 

Las ofertas de "cuido", como también se le llama a esta práctica en la región artemiseña, se han diversificado en los últimos años con la llegada de empleadas formadas en las escuelas pedagógicas y con experiencia en centros docentes del Ministerio de Educación. Sin esa alternativa, muchas madres de la zona no tendrían la posibilidad de trabajar o estudiar mientras su hijo está en buenas manos.

 

"Aquí todo funciona lo más parecido posible a los círculos infantiles'', explica García a 14ymedio. Graduada en una licenciatura en educación primaria, la profesional decidió apartarse del sector estatal en septiembre de 2010 y emprender un negocio de guardería ante la alta demanda del servicio y los bajos salarios de la esfera oficial.

 

Más allá de cuidar a los pequeños, García decidió también incorporar a cada jornada muchas de las prácticas que había aprendido durante su trabajo estatal.

 

"La rutina empieza con la gimnasia matutina, luego conversamos sobre lo que hicimos el día anterior, cantamos y bailamos con música infantil hasta el horario de la merienda", cuenta. Cada niño recibe contenido escolar del programa Educa a tu hijo que se imparte a los menores de cinco años en las aulas oficiales.

 

Tras el almuerzo y después de dormir la siesta, los niños "desarrollan otras actividades de socialización hasta las cuatro de la tarde que es la recogida'', señala la cuidadora. El lugar donde se mantienen los pequeños tiene comedor, cuarto y baños separados de la vivienda principal de García.

 

Según el departamento de atención a contribuyentes de la sede provincial de la Oficina Nacional de Administración Tributaria, al cierre de junio unas 390 personas tenían licencia para ejercer como asistentes para el cuidado de niños en Artemisa. La mayoría son maestras o auxiliares retiradas o que abandonaron el sector estatal.

 

Con la próxima reapertura de la entrega de permisos para el trabajo por cuenta propia, a inicios de diciembre, se espera que nuevas cuidadoras se sumen al sector, debido a la alta demanda derivada de la ausencia y el deterioro de los círculos infantiles o la dificultad de acceder a ellos debido al déficit de plazas existentes.

 

Candelaria está ubicada entre los tres municipios con mayor tasa de natalidad infantil de la provincia y cuenta solamente con un círculo infantil de unas 60 plazas reservadas en su mayoría para trabajadores de educación y la salud, el resto queda asignado a casos sociales.

 

"Me aseguré de hacer una búsqueda exhaustiva del lugar donde quería poner a mi niño, lo que más me preocupaba era saber: ¿Qué hacían con ellos durante el día? ¿Qué les enseñaban? Si eran personas educadas, limpias y como trataban a los niños", relata a este diario Yoana, madre de un pequeño. "En el círculo infantil los niños aprenden desde las vocales hasta las malas palabras, pero aquí pago por la educación y cuidado de mi hijo por lo que las cuidadoras deben responder por lo que les enseñan", asegura.

 

Ejercer esta actividad requiere una licencia sanitaria y se deben cumplir las orientaciones para el cuidado de niños de uno a seis años establecidas por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) y el Ministerio de Educación (MINED), respectivamente.

 

"Todo está reglamentado bajo la actividad 438, licencia que otorga el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social. Esta labor se aprobó en 1993 y se encontraba exenta de pago de impuestos, pero en 1996 se le impuso una carga tributaria de 10 pesos en moneda nacional ahora incrementada a 80 como cuota mínima", explica Moraima, directora del órgano del Trabajo en la región.

 

El costo de una guardería es de 250 CUP mensuales por cada niño menor de un año, veinte veces más que el monto que pagan las familias por una plaza en un círculo infantil estatal. En el sector privado artemiseño, cuando el menor supera el año deben abonarse 200 CUP y la alimentación va por cuenta de los padres.

 

Sin embargo, algunos de estos establecimientos prefieren elaborar la comida de los infantes y exigen junto al pago de la mensualidad que se les entregue la cuota de la canasta básica del racionamiento correspondiente al niño, junto al llamado "plato fuerte".

 

"Prefiero elaborar los alimentos en mi casa, para eso pago a una asistente, así logro hacerles una dieta lo más balanceada posible, los niños consumen los alimentos frescos y no hay problemas con lo que trajo uno u otro todos comen lo mismo", asegura Gissel, otra cuidadora artemiseña.

 

Pero esa práctica podría estar a punto de terminar porque a partir del 7 de diciembre próximo ningún trabajador por cuenta propia podrá tener dos licencias, de manera que la misma persona no podrá cuidar niños y elaborar alimentos.

 

Las direcciones integrales de supervisión, subordinados a los consejos de administración de cada municipio, son los encargados de comprobar la legalidad de la actividad. En caso contrario, pueden imponer multas de hasta 1.500 pesos o llegar a suspender la licencia de quienes incumplan los requisitos.

 

Aún así, hay quienes se saltan las normas establecidas. "Me he tenido que saltar las normas más de una vez en primer lugar porque a pesar de tener dos asistentes y todas las condiciones no se me permite tener más de 10 niños y la cuenta no siempre da y en segundo lugar porque aunque hay muchos negocios de este tipo siguen siendo insuficientes para cubrir la demanda que hay de ellos", explica Gissel.

 

Entre los requisitos que se exigen para obtener los permisos resaltan el abasto de agua potable, el buen estado de las instalaciones hidrosanitarias, la obligación de almacenar y tapar los residuos sólidos, la presencia de iluminación tanto natural como artificial en lugares que puedan ser de riesgo, una ventilación adecuada y que no existan fuentes de posible contaminación dentro ni fuera del hogar.

 

Se les exige a las cuidadoras que mantengan un programa de actividades que incluya el aseo de los niños, alimentación, sueño y una vigilancia activa. Pero tanto los padres como las cuentapropistas que se dedican a esta tarea critican que tantas exigencias no se aplican al sector estatal.

 

"Mi hija menor ha transitado por ambos sistemas y en la guardería privada mi niña ha aprendido mucho", cuenta Amparo, un cliente de una de los tantos locales por cuenta propia de Candelaria. No obstante, reconoce que más allá de las cualidades humanas y profesionales de las cuidadoras, le corresponde a los padres "estar al tanto de todo, sea el Estado o un privado".