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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

El único José Martí: principal opositor a Fidel Castro

 

14YMEDIO, La Habana

 

La editorial Betania presenta la segunda edición, en versiones digital e impresa, del libro El único José Martí: principal opositor a Fidel Castro, del poeta y escritor cubano Ismael Sambra.

 

El autor, que ahora reside en Canadá, escribió este libro entre 1993 y 1997, durante los cuatro años que pasó en prisión. La primera edición vio la luz en el año 2000.

 

La nueva entrega se abre con un prefacio de Eduardo Lolo, catedrático jubilado de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY) y miembro numerario de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE).

 

"Sambra estudia, reflexiona, y profundiza en el ideario del Apóstol como su razón de ser en tanto que preso político del totalitarismo. Su postura disidente y la incongruente derivación de vivir en libertad estando encarcelado, parten del ejemplo y las enseñanzas de Martí. Consecuentemente, Fidel Castro emerge como el indiscutible antípoda del Apóstol y no como su seguidor histórico, según intenta adoctrinar la historiografía oficialista del régimen castrista".

 

Publicamos a continuación el prólogo a la primera edición, que también se encuentra en la nueva, donde el poeta cubano Orlando Fondevila presenta el libro.

 

Prólogo

 

No es José Martí, a mi juicio, de ningún modo un tema agotado. Ni tampoco desdeñables o superadas en lo esencial sus ideas. Ni justas las impugnaciones de que es objeto últimamente por aquellos que interpretan o quieren rehacer la historia desde sus cómodos salones. Ni mucho menos aceptable la innoble e impúdica manipulación de que son objeto su vida, sus ideas y su nombre por Castro y sus amanuenses intelectuales. Por ello es que me resulta particularmente hermoso y esperanzador que la referencia martiana haya servido de poderosa inspiración a todos aquellos que por más de cuatro décadas se han opuesto, desde las más diversas estrategias posibles, al odioso totalitarismo comunista en Cuba. Para todos esos hombres y mujeres Martí ha sido un valor, a pesar de las tergiversaciones y retorcimientos intelectuales negadores. José Martí es un activo de la nación cubana y sus ideas y su lección ética conservan una lozanía incuestionable. Es en este sentido que el libro de Ismael Sambra El único José Martí: principal opositor a Fidel Castro, muestra una oportunidad y una significación especiales.

 

Este libro fue escrito en la cárcel. Cárcel a la que Sambra fue llevado por su condición de martiano convencido y consecuente. Al respecto escribe, en íntima conversación con Martí: "En mi acción no hubo violencia, Maestro, ni odio, ni derramamiento inútil de sangre; yo no asalté ningún cuartel militar, yo ni siquiera hablé de guerra, porque ¿hasta cuándo han de inmolarse los hijos de este pueblo por la libertad suprema y la justicia?". Sambra cumpliría más de cuatro años en prisión hasta que la protesta de la opinión pública internacional lo sacó de ella y lo llevó al exilio. Destino trágico de tantos cubanos, porque como ya nos avisaba Martí "con un poco de luz en la frente, no se puede vivir donde mandan tiranos".

 

Ismael Sambra convirtió en acto su conocimiento de Martí. Y lo conoce bien. Mucho más, sobre todo por tener más decoro, que aquellos que presumiendo de entendidos han intentado e intentan poner al Maestro, ¡nada menos que al servicio de la tiranía! Es demoledora la argumentación -y la denuncia- que hace Sambra de ésos que, como Roberto Fernández Retamar, Cintio Vitier y demás participantes del oficial Centro de Estudios Martianos, lucen más que sus intelectos sus maltrechas espinas dorsales. Bastarían, para clavarles en la picota que merecen, las siguientes palabras de Martí: "no quiero ver a mi patria ¡no! víctima de capataces. La prefiero esclava de los demás a verla esclava de sus hijos... prefiero ser yo extranjero en otra patria a serlo en la mía".

 

Sambra nos evidencia, con las propias palabras de Martí, en citas certeras y no manoseadas, al Martí entero. Al hombre que estudió y vivió profundamente -y comprendió- las turbulencias de su tiempo histórico, y meditando en ellas, nos legó una visión de la sociedad y hombre cargada de humanidad y justicia, y todavía más, una ética que mucho tiene que decirnos hoy, en primer lugar a los cubanos. Una visión y una ética del equilibrio que desmienten las aberraciones de carácter antropológico que caracterizan al llamado "socialismo científico" o a cualquier otro exceso liberticida, cualesquiera sean los pretextos esgrimidos o las promesas declamadas. Porque en lo primero que Martí cree es en la libertad, única fuente de prosperidad y justicia en la sociedad. Comprendió que las reformas sociales, aun cuando necesarias e inevitables, han de tener en cuenta la naturaleza humana cuya esencia es la libertad. Refiriéndose a los que pregonan una igualdad artificial y violenta, escribió "son locos que quieren negar a la naturaleza humana el legítimo uso de las facultades que vienen con ella", para en otro momento afirmar lapidariamente, en alusión al atentado que el comunismo significa a esa naturaleza: "si la tierra llegara a ser una comunidad inmensa, no habría árbol más cuajado de frutos, que de rebeldes gloriosos el patíbulo".

 

Este es un libro iluminador que desmonta una a una todas las falacias con las que pretende legitimarse Castro. Para ello Sambra se vale, además de sí mismo, de la palabra siempre sugestiva, vigorosa y orientadora de José Martí.

 

Hay, además, una advertencia decisiva en este libro: no podemos cansarnos. Es una llamada permanente que nos hace Martí: "a eso llegan los pueblos que se cansan de defenderse, a tirar como bestias del carro de sus amos y el amo va en carro colorado y gordo".

 

Por suerte han existido y existen muchos cubanos que no se cansan, por encima de silencios, complicidades y escepticismos. Cubanos que creen, frente a todas las tormentas, en que Cuba será libre y próspera. Porque como dijera Martí: "cuando hay muchos hombres sin decoro, siempre hay hombres que llevan en sí el decoro de muchos hombres". En esa fe a toda prueba y en ese empeño sin quiebras estará Martí con nosotros. Y mucho nos ayudarán libros como este de Ismael Sambra.