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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Dos Habanas: hoteles de lujo y solares

 

Luis Leonel León, en Martínoticias

 

En el centro de la capital cubana conviven hoy dos mundos totalmente opuestos: los nuevos hoteles 5 estrellas plus del consorcio empresarial Gaesa, manejado por la cúpula militar, y los viejos edificios abandonados, donde miles de familias viven hacinadas en medio de la escasez de agua, balcones apuntalados, techos con filtraciones, humedad y deterioro progresivos.

 

Muy cerca de suntuosos hoteles como el Grand Packard, Parque Central, Gran Hotel Manzana Kempinski, Prado y Malecón, o el Saratoga, están los “solares en mal estado, con problemas con el agua (…) donde sobrevive el cubano de a pie”, dijo a Radio Martí en entrevista telefónica el periodista independiente Mario Echeverría Driggs, mientras recorría los alrededores del hotel Grand Packard.

 

“Estaba escuchando el comentario de una muchacha ahorita, que dice que de noche se ve fastuoso (el hotel) ante tanta oscuridad que lo rodea. Lujo en medio de las favelas”, describió Echeverría Driggs en conversación con la periodista Cary Roque, conductora de Tras la noticia.

 

Para el habanero, esta realidad constituye una “contradicción” en la que se enfrentan los “hoteles 5 estrellas plus, categoría de lujo altísima, que son una maravilla” con “la cantidad de derrumbes que se están produciendo tanto en la Habana Vieja como en Centro Habana, que ya da pena”.

 

Echeverría Driggs mostró su desacuerdo con que los hoteles de lujo inaugurados en los últimos tiempos “han sido construidos por albañiles de Pakistán y de la India, que cobraron unos sueldazos altos, y que de hecho todavía están aquí, exactamente trabajando en el hotel Prado y Malecón, que también va a ser fastuoso, con un contrato que Cuba tiene con estos trabajadores”.

 

“Yo he preguntado por qué a un trabajador cubano no le pagan igual si están haciendo la misma función, y las razones que me han dado es que los obreros cubanos no tienen la calidad de esos obreros. Y bueno, qué calidad hay, si aquí Cuba siempre ha tenido buenos albañiles, buenos carpinteros, buenos electricistas. Lo que hay es que pagarles bien, para que trabajen”, reclamó.

 

Echeverría Driggs reside en el edificio en cuya planta baja se encuentra la histórica tienda La sortija, en Centro Habana. “Un edificio que tiene una buena estructura, pero que ya está dañado”.

 

Los apartamentos del inmueble, dice, no son los que tienen las mayores afectaciones, sino “los balcones que ya tienen problemas, los sistemas de drenajes, las tuberías de agua (…) y una vecina, conocedora de la arquitectura, hizo un presupuesto y lo presentó”, pero su propuesta no fue aceptada.

 

“Negativo. No hay arreglo para el edificio, arreglen sus casas como ustedes puedan”, le respondieron.

 

El reportero denunció que cuando ha indagado sobre el destino de los inmuebles afectados por derrumbes, le “han dicho que la política ya no es construir ni arreglar viviendas en estos lugares”.

 

“Al que se le caiga la vivienda en la Habana Vieja o en Centro Habana, (va a) un albergue, pero ya tú sabes, bien lejito. Nada de reconstrucción tu casa, nada de arreglar tu casa. Es triste lo que está pasando”, lamentó.

 

Quienes pierden sus viviendas, asegura, son reubicados en albergues, “si se les puede llamar albergues”, en sitios alejados del centro de la ciudad, donde antes residían.

 

“En la política ahora prefieren que se te caiga el edificio, a ti ubicarte en un albergue, después ellos vienen y si ven que la estructura” funciona construyen los hoteles. “Así pasó con el Packard y así ha pasado con otros edificios”.

 

“Te sacan de tu vivienda, te ubican, ya tú sabes dónde, en un albergue sin condiciones elementales, con hacinamiento, con personas que llevan años albergadas, y a fabricar hoteles de esta categoría. Pero es triste lo que el cubano de a pie tiene que estar pasando”, manifestó.

 

Esta fue la experiencia de los vecinos de la céntrica esquina de Prado y Malecón, donde hoy se construye otro hotel 5 estrellas plus de los militares de Gaesa.

 

“Los sacaron a todos de ahí. Eso fue un show porque muchos vecinos no se querían ir de esa zona, que ellos consideran privilegiada (…), con el malecón enfrente”, precisó.

  

Ahora las autoridades, explicó Echeverría Driggs, han aumentado considerablemente la cantidad de agentes policiales en las cercanías de los nuevos hoteles. “Aquí hay una protección policial enorme. Me he encontrado como diez policías dándole la vuelta (al hotel)”.

 

En el Consejo Popular Colón, donde se encuentran varios de estos lujosos hoteles, que hay “un importante nivel de droga, nivel de violencia (…). Es uno de los barrios más calientes de la capital”, alertó.

 

El periodista denunció que en algunos lugares públicos de la zona, donde antes podían “jugar los niños” hoy ya no es posible.

 

“Ahora ya no se puede jugar en el Paseo del Prado. Antes los muchachos podían jugar aquí, montar su patineta, jugar a la pelota, pero desde que se inauguró el hotel Packard ya ahí no se puede”.

 

Echeverría Driggs advirtió que en el país cada vez más “se siente la desilusión”.

 

Entre quienes han sido desplazados de sus antiguas residencias, producto de los constantes derrumbes ocurridos en los municipios de La Habana Vieja y Centro Habana, hay muchos que “de verdad han doblado el lomo trabajando en la construcción de ese proyecto (la Revolución cubana)” y la mayoría de estas personas están “altamente desilusionadas”.

 

Reveló que entre ellos “el índice de alcoholismo es muy alto”, afirma. “Es una vía de escape (…). Ven con frustración que por lo que lucharon, están viviendo en pequeños cuartos cayéndose, haciendo sus necesidades en cubos, porque el sistema de drenaje del agua albañal no funciona. Y es triste, penoso, ver personas así, que cuando te pones a conversar con ellos tienen una historia que se puede hacer hasta un libro. Personas que fueron internacionalistas, combatientes, y estuvieron en muchos lugares. Y en estos momentos están viviendo en condiciones terribles”.

 

Según Echeverría Driggs, en Cuba “la juventud lo que sueña es escapar”.

 

“El joven, al verse impotente, dice no, no, la primera vía por ahí me voy. Huir de esta realidad porque es imposible, como decirnos en Cuba, levantar cabeza”, concluyó.