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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Despotismo y revolución

 

Hildebrando Chaviano Montes, La Habana, en Diario de Cuba

 

Éxodo imparable, escasez de alimentos, decrecimiento del PIB, manifestaciones callejeras, huelgas de hambre, baja productividad, pérdida de credibilidad de los gobernantes, desesperanza, corrupción, apatía,  abusos policiales, promesas incumplidas, proliferación de alcohólicos, delatores, provocadores, asaltantes y proxenetas.

 

¿En realidad alguien piensa en serio que Cuba avanza o que siquiera tiene un futuro viable? Viendo a miles de cubanos en Turbo, Colombia, me pregunto si no les dará vergüenza a los gobernantes cubanos que todos los años miles de "hombres nuevos", nacidos después de 1959, y educados por la revolución de Fidel Castro en los principios solidarios y antimperialistas, decidan largarse dejando  atrás casa, familia y propiedades en una estampida semejante a la de los animales de la selva cuando perciben el olor de un incendio. Arriesgarlo todo a cambio de escapar del infierno en que los Castro y comparsa han convertido a Cuba.

 

Los berlineses democráticos se atrevían a brincar el muro convertido en paredón de fusilamiento, los cubanos tienen la maldición de vivir en una isla cercada por un muro de agua, y aunque Pablo Milanés y otros muchos la amemos hasta el dolor, nada detiene el deseo de todos los que escapan o al menos lo intentan, de ofrecer una mejor vida a sus hijos. Es su derecho.

 

La crisis migratoria cubana no tiene nada que ver con la Ley de Ajuste Cubano o la Helms-Burton, es producto de la crisis política que vive el país. Los cubanos que se fugan son también emigrantes políticos porque huyen de un régimen que los priva de todo derecho, incluso el de quejarse. Muchos de ellos con el miedo a los fantasmas de la Seguridad del Estado en el cuerpo,  dicen que emigraron a EEUU en busca de mejoras económicas, lo cual aunque es cierto, trae a la memoria que lo que dio inicio a la guerra de independencia cubana en el año 1868 fueron razones fundamentalmente económicas provocadas por la anacrónica y estúpida política de la Corona española respecto a los derechos de los productores, empleados y comerciantes de la Colonia, no solo de los esclavos.

 

Los cubanos de La Florida y Nueva York que apoyaron a los independentistas habían emigrado en busca de mejoras económicas, pero no por gusto se vieron identificados con la causa de la independencia. Todas las generaciones de cubanos que han sufrido en la diáspora, tienen un denominador común; los gobiernos despóticos que hemos padecido impuestos por la fuerza, pero mantenidos un poco por ingenuidad, otro poco por desidia y mucho por la desunión que nos identifica.

 

Exigir a los gobiernos de Ecuador, Colombia, Panamá o Centroamérica que permitan el paso o la estancia de los cubanos en esos países por razones humanitarias es justo, aunque no sea la solución del problema. Los países de la región deben exigir al Gobierno cubano que satisfaga la necesidad de libertad que reclama la población de la Isla con los pies en polvorosa.

 

El Gobierno de Cuba puede ignorar a un puñado de huelguistas porque de manera cínica se desentiende del hecho y a nadie en el mundo le importa que se mueran, las mujeres pueden ser apaleadas en las calles porque en tiempos  en que la violencia contra la mujer casi no es noticia, unas cuantas mujeres  vejadas es algo que no causa escándalo en los países civilizados. Pero la situación de los migrantes cubanos en Sudamérica  afecta a terceros, y los gobiernos de esos países tratan por todos los medios de congraciarse con el régimen de La Habana en lugar de exigirle a Raúl Castro que primero se abra a su pueblo antes que al mundo.

 

La venta del país a pedacitos a franceses, españoles, canadienses y norteamericanos, no va a  parar el flujo migratorio ni mejorar las condiciones de vida de los cubanos. Permitir que los huelguistas terminen como Zapata Tamayo, tampoco ayuda. Solo leyes justas que permitan el enriquecimiento y la libertad de los cubanos, lograrán que se interesen por regresar a su país en lugar de obsesionarse por dejarlo.

 

El mundo debe abrirse a Cuba como dijo el Papa, pero sin olvidar que cuando dijo Cuba, se refería a los cubanos, no a la familia Castro, y cuando una empresa francesa paga por la compra de un aeropuerto desnacionalizado, ese dinero no beneficia en nada al pueblo, sino a las finanzas de un grupúsculo oportunista.