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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Demasiadas monedas, poca riqueza

 

Eugenio Yáñez, Miami, en 14YMedio

 

En la Cuba "socialista" nadie se sorprende con lo real maravilloso ni con el realismo mágico de la vida cotidiana.

 

En este país relativamente pequeño existen tres monedas y varias tasas de cambio, además de cinco formas diferentes de propiedad según el proyecto de reforma constitucional, a pesar de lo cual, o precisamente por estos disparates, la economía lleva casi seis decenios sin funcionar adecuadamente.

 

En Cuba circula el dólar estadounidense, que es la verdadera medida del valor de las cosas en el país.

 

Circula el peso cubano convertible (CUC), supuestamente "igual que el dólar", pero en realidad su valor desaparece más allá de las costas cubanas. En cierto sentido, el CUC recuerda aquello de "pies secos/pies mojados": en tierra cubana, ("pies secos") se acepta y circula; más allá de las costas ("pies mojados") ni vale ni se acepta.

 

En Cuba circula el dólar estadounidense, que es la verdadera medida del valor de las cosas en el país

 

Y circula una tercera moneda, el peso cubano sato (CUP), con la cual el Gobierno paga a sus empleados, que son la mayoría de los trabajadores del país. Pero esos pesos cubanos devaluados desde hace más de 25 años no alcanzan para satisfacer las necesidades más elementales de la población.

 

Por si fuera poco, en el país funcionan legalmente diferentes tasas de cambio entre esas monedas, y la esotérica contabilidad castrista vive del birlibirloque, intentando registrar las transacciones decentemente, pero lo único que logra es equivocarse y no controlar nada. Porque aunque el cambio oficial es de 1 dólar por 1 CUC (que a su vez equivale a 24 o 25 CUP), en la práctica los turistas de visita en el país reciben 0,87 CUC por cada dólar que entregan en las casas de cambio.

 

Mientras que las empresas importadoras, gracias a sibilinas artes contables de por medio, cuando importan, digamos, materias primas para producción nacional, aunque el pago se haga en euros, yenes, o libras esterlinas, las contabilizarán en dólares estadounidenses a razón de 1 dólar por 1 CUP, es decir, con una tasa de cambio diferente a la del mercado.

 

Así, si se compró materia prima por un equivalente a un millón de dólares, la contabilidad oficial registrará un costo de esa importación de 1 millón de CUP, lo cual es total y absolutamente falso, porque con un 1 millón de CUP solamente se pueden obtener 40.000 dólares con la tasa oficial de 1 dólar por 25 CUP. Y si al final del ciclo productivo la empresa que utilizó esas materias primas lograra una supuesta ganancia neta de 10 millones de CUP, será un pretendido triunfo que destacará rimbombantemente la prensa oficial y felicitará al colectivo empresarial y a sus dirigentes.

 

El supuesto logro productivo se debe a la barbarie conceptual (marca registrada por el castrismo) con que funciona la contabilidad en Cuba, más propia de Macondo que de una nación seria en pleno siglo XX

 

Aunque hay un "pequeño detalle" que la prensa oficial no tendría en cuenta: esos 10 millones de CUP en supuestas ganancias equivalen realmente a 400.000 dólares a la tasa real del mercado cambiario en Cuba. Entonces, si esa empresa "triunfadora" había utilizado 1 millón de dólares en materia prima y al final muestra una supuesta millonaria ganancia en CUP, en realidad durante ese ciclo productivo habría tenido pérdidas por 600.000 dólares en lugar del cacareado beneficio de 400.000 dólares.

 

El supuesto logro productivo se debe a la barbarie conceptual (marca registrada por el castrismo) con que funciona la contabilidad en Cuba, más propio de Macondo que de una nación seria en pleno siglo XXI.

 

Hay más. A los trabajadores de las empresas extranjeras, tanto en la Zona de Desarrollo Especial de Mariel como en otras actividades económicas, se les paga a razón de 2 CUP por cada dólar de salario. En un acto de inmoralidad e ilegalidad el Estado parasitario sustrae al trabajador cubano prácticamente el 92% de su salario.

 

En cambio, para estimular el abastecimiento de viandas, vegetales y frutas para el turismo, a los campesinos y cooperativas que suministran al balneario de Varadero se les estableció una tasa de cambio de 1 dólar por 7 CUP por cada dólar de productos agrícolas frescos destinados al turismo que venden al Estado. Es probable que este mecanismo se aplique también en los otros polos turísticos de la Isla, para limitar las importaciones de esos productos desde Bahamas o Jamaica.

 

En otras actividades específicas relacionadas con empresas extranjeras se menciona tasas de cambio equivalentes a 1 dólar por 10 CUP.

 

Ante estas realidades, no sirve de mucho que el Gobierno se reúna constantemente o que el Presidente visite aquí o allá día tras día, si los problemas cardinales no se abordan y no se les busca verdadera solución.

 

¿Por qué hablar de tantas cosas menos importantes en las reuniones del Gobierno y del partido, si no se tocan los temas de la dualidad monetaria o la contabilidad no confiable?

 

Con esas dos espinas clavadas en el corazón de la economía nacional, ni siquiera se podrá soñar que las cosas mejoren. No reconocerlo solamente puede ser por inmoralidad o ignorancia. O por ambos motivos.