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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuidado con imaginarse cosas

 

Pedro Campos, La Habana, en Diario de Cuba

 

Oficial y extraoficialmente se habla en Cuba de otro "Periodo Especial", debido fundamentalmente a la reducción del petróleo venezolano. Marino Murillo menciona dificultades de liquidez; a la oficialidad del MINFAR y el MININT le reducen las cuotas de gasolina; la gasolina empieza a escasear en la calle; la subdirectora de Granma se preocupa por un eventual Maleconazo; jóvenes periodistas de órganos oficiales protestan por bajos salarios y falta de libertades; circulan documentos que abordan un previsible aumento de la criminalidad; y el éxodo de cubanos por cualquier vía hacia EEUU se acrecienta por día.

 

La crisis la estamos pronosticando hace rato quienes vemos como el "estatal-socialismo" cubano, concentrado en garantizar el poder de la elite histórica, sigue empeñado en mantener la economía atada de pies y manos a los monopolios de la burocracia político-militar, mientras que las reformas enunciadas en el VI Congreso del Partido Comunista (PCC), postergadas en el VII Congreso para las calendas griegas, no pasan de la ilusión y la prensa oficial.

 

Se trata de la obsolescencia del entuerto fidelista-estalinista condenado al fracaso por su dependencia de la ayuda externa y su incapacidad para estimular el trabajo, la producción y el consumo, junto a los gastos excesivos del gigantesco e incosteable aparato burocrático político-militar, de seguridad y bienestar de la alta cúpula gobernante y sus leales.

 

De esto y de todo lo que pasa en Cuba, los únicos responsables son ese sistema antidemocrático y la llamada dirección histórica que lo sustenta, la cual simplemente no quiere cambiar por egoísmo, soberbia y miedo: solo piensan en ella, no quieren reconocer el desastre que sabe ha creado y teme que cualquier liberalización económica y política se vuelva en su contra.

 

Se sabe: esa "dirección histórica" hace ya muchos años debió dejar el poder, nunca entendió la necesidad de la renovación, de adecuarse a los cambios generacionales, que no es un problema de edad sino de ver y vivir la vida de acuerdo con las nuevas circunstancias históricas; y lo mejor que podría hacer antes de llevar al pueblo de nuevo a otra situación extrema, es renunciar y abrir espacio a otras fuerzas capaces de empezar un verdadero proceso de cambios que abran la economía y permitan a los cubanos sentirse más aliviados de tanta represión generada por la filosofía maniquea del poder actual.

 

Ah… pero eso no lo va a hacer este Gobierno. Por eso debe ser cambiado. El problema está en el cómo. Algunos piensan que con otro "Periodo Especial" y el creciente descontento, puede haber movilizaciones populares que lleven al final del régimen.

 

Veamos la práctica histórica de otras tres revoluciones  autóctonas del siglo XX, que se identificaron como socialistas además de la de Cuba -la rusa, la china y la yugoslava-, pero que evolucionaron a modelos caudillo-populistas.

 

Stalin murió en 1953 y aunque pocos años después Nikita Jrushov intentó una crítica a su gobierno y al culto a la personalidad y pretendió una reforma económica, no fue hasta 1985-90 que la Perestroika, encabezada por Gorbachov, pudo intentar una verdadera reforma del sistema, interrumpida por el golpe de Estado de los estalinistas del Buró Político.

 

Mao muere en China en 1976, y aunque en 1972 realiza un acercamiento a EEUU con la visita de Nixon a Beijín por las contradicciones con la URSS, no es hasta  después de la muerte del líder que se inician las reformas económicas bajo la dirección de Deng Xiaopin, y no es hasta 1981 que se le hacen las primeras críticas personales en el seno del PCCh.  Aún hoy Mao es venerado en China, aunque en la economía no se hace nada de lo que él promulgaba y el PCCh sigue dirigiendo la sociedad china con mano de hierro.

 

En Yugoeslavia, el mariscal Tito se desmarcó del modelo estalinista y desarrolló una economía basada fundamentalmente en la cogestión entre los trabajadores y el Estado, pero manteniendo un control absoluto por parte de la Liga de los Comunistas. Murió en 1980. Luego empezaron a manifestarse las contradicciones y diferencias regionales, étnicas y religiosas que llegaron a su apogeo en entre 1991 y 2006, cuando desapareció como nación.

 

Por tanto, pareciera una regularidad histórica que los modelos caudillistas populistas y autoritarios, surgidos de revoluciones populares autóctonas derivados al "socialismo" en el siglo XX, generalmente se mantienen mientras esté vivo el mito fundador y en algunos casos continúa hasta varios años después. Recientemente analistas internacionales reunidos en México, consideraron que una verdadera transición en Cuba no empezaría hasta la desaparición de Fidel Castro.

 

Otros elementos que aparecen como constantes son que la descomposición política del modelo y los cambios comienzan desde arriba, por la cúpula misma. Siempre una parte de la población queda influida por el pensamiento único dominante en la conciencia social, factor que también confronta las posibilidades de cambio, y el acercamiento a Occidente siempre juega a favor de la ecuación que favoreció los cambios. Puede haber otros.

 

Esos factores, en mayor o menor medida, están presentes en Cuba. Por lo cual las fuerzas prodemocráticas de todas las vertientes deberán prepararse para cuando se den las condiciones adecuadas poder jugar un papel significativo.

 

Ahora se habla de otro "Periodo Especial" en Cuba, que pudiera acelerar el proceso de descomposición del sistema estatalista y provocar una situación que lleve, por distintas vías, a eventuales cambios económicos y políticos también. Pero otra crisis económicas más, no necesariamente llevaría a una crisis política. Es preciso que los de arriba no puedan mantener sus posiciones y que los de abajo puedan imponer las suyas. Estas dos últimas condiciones no parecen estar cerca. Hay que tener cuidado con imaginarse cosas.