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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba y sus principales dificultades económicas: perspectivas de futuro

 

Jorge Ignacio Guillén Martínez, Revista Convivencia, Pinar del Río, Cuba

 

La economía cubana sufre una crisis crónica que no parece tener salida en el corto plazo. Se necesitan reformas estructurales que generen cambios lo suficientemente profundos para trasformar desde el modelo económico hasta cuestiones más del ámbito microeconómico vinculadas con el desarrollo empresarial. A continuación, intentaré realizar un balance en el que señale los principales problemas a los que se ha de hacer frente en la actualidad, así como los desafíos vinculados a la solución de esos problemas de cara al futuro.

 

1.- Política y economía representan un binomio que ha de ser coordinado para que se pueda garantizar el éxito de la gestión económica, de lo contrario pueden obtenerse resultados desastrosos desde un punto de vista económico, tal y como ilustra el ejemplo cubano en los últimos sesenta años. Generar la necesaria separación o autonomía entre estos ámbitos resulta decisivo para la efectividad de la política económica y la consecución del crecimiento económico.

 

La creación de un ambiente legal en el que se reconozcan libertades económicas básicas y las leyes del mercado en sentido general, al mismo tiempo que se generen políticas complementarias de intervención estatal, es sumamente necesario para el buen funcionamiento de la economía. En este sentido, el caso cubano ejemplifica claramente como una economía con gran potencial en diversas áreas como pueden ser sectores claves como la agroindustria (café, azúcar, tabaco), la minería (níquel), el turismo, los recursos humanos de alto nivel de cualificación comparado con la región latinoamericana, puede malgastar las oportunidades por una mala organización institucional o por una ineficiente y absurda relación entre política y economía.

 

De cara al futuro la solución es abandonar el modelo de planificación central, el cual ha probado a lo largo de la historia su inefectividad para generar crecimiento económico y avanzar hacia un modelo mixto, en el que mercado y Estado logren una sinergia capaz de generar riqueza y crecimiento económico respetando las libertades y las leyes del mercado, al mismo tiempo que se generen respuestas eficientes al tema de las externalidades o fallos del mercado.

 

2.- En segundo lugar, la economía cubana es lo que se podría llamar una economía parasitaria, y este es el principal de los retos que se ha de superar. Por muchos años hemos tenido una gran dependencia del exterior, con frecuencia asociada a un país específico, a razones políticas y a una única producción o rubro de intercambio. En los años de la colonia, la dependencia prácticamente absoluta de España y una economía basada en la exportación de azúcar en primer lugar; luego de la independencia de España, en la época de la república pasamos a ser un país sumamente dependiente de los Estados Unidos y también con una economía que giraba en torno a la caña de azúcar. Con la revolución de 1959 la dependencia se transfiere a los países de la Unión Soviética y especialmente Rusia, aún con el azúcar como la bandera nacional; y finalmente en las últimas décadas una economía alimentada de los subsidios venezolanos y basada en la exportación de servicios profesionales, especialmente médicos; y en menor medida en el turismo y envío de remesas.

 

Ante la crisis venezolana de los últimos años se plantea el enorme reto a la economía cubana de abandonar la excesiva dependencia externa, y avanzar hacia una potenciación de la gestión económica basada en la liberación de las fuerzas productivas y un reordenamiento institucional que favorezca el crecimiento económico. Es necesario abrir más y con mayor eficiencia la economía cubana al resto del mundo, diversificar los mercados y las vías de inserción en el mercado mundial. Cuba tiene condiciones para abandonar la condición de economía parasitaria, todo depende de que se generen los cambios estructurales necesarios para que se despliegue todo el potencial de la economía.

 

3.- Además de solucionar el tema institucional y la dependencia extrema de países políticamente afines, es necesario avanzar hacia un cambio estructural. Este cambio ha de comenzar en sectores como el de la agricultura donde existen retos inmensos como el de la productividad, o la potenciación de producciones tradicionales de alta competitividad que en los últimos años se han abandonado por el sistema económico ineficiente imperante. En el sector de la industria también persisten grandes deformaciones y se desaprovechan oportunidades claves para el desarrollo. Y en el sector de los servicios, predominan servicios de bajo impacto en términos de encadenamientos productivos como los servicios médicos, o el turismo básico de sol y playa, que no logran funcionar como motores de la economía y generar cadenas de valor en los niveles que requiere el desarrollo nacional.

 

De manera particular aprovechar las ventajas existentes en los sectores de la agricultura y la industria, potenciar la especialización productiva y generar un cambio en el sector de los servicios, potenciando actividades intensivas en conocimiento y tecnologías. Al mismo tiempo, el aumento de las inversiones en I+D resulta decisivo en un mundo cada vez más globalizado y competitivo, y la economía cubana ha de avanzar en este sentido para poder aprovechar al máximo las potencialidades existentes.

 

La integración económica en la región y la mejor apertura de la economía al resto del mundo son igualmente deseables. En cuanto a la integración resulta decisivo el abandono de criterios de favoritismo/complicidad política para impulsar las relaciones, como ha sucedido con mecanismos como el ALBA. La integración ha de responder a criterios estratégicos de desarrollo y a la eficiencia económica.

 

4.- Sin lugar a duda el ordenamiento monetario-financiero-cambiario de la economía cubana es otro de los problemas acuciantes para la economía. Un problema que demanda cambios urgentes, pues las consecuencias negativas aumentan con el paso del tiempo cuando no se toman medidas como está sucediendo en la actualidad. El problema fundamental radica en la segmentación de la economía con la existencia de dos monedas y dos tipos de cambio.

 

Urge avanzar en el proceso de unificación monetaria (dos pesos cubanos: el CUC que es convertible y el CUP) y cambiaria (un tipo de cambio oficial para empresas estatales 1USD=1CUC=1CUP y un tipo de cambio para el resto de la economía 1USD=0.89CUC=24CUP), mediante la inevitable devaluación del CUP, moneda sumamente valorada en el sector estatal de la economía que representa un amplio porcentaje de las empresas cubanas. La devaluación traerá inflación, más de la ya existente, y este fenómeno unido al círculo vicioso entre productividad y bajos salarios puede tener consecuencias nefastas para la estabilidad económica, motivos estos por lo que el gobierno trata de demorar este proceso lo más posible.

 

Sin embargo, muchos expertos han estudiado el tema y plantean que los costos de demorar este proceso son mayores que los de asumirlo de una vez, al mismo tiempo que es condición imprescindible para potenciar las exportaciones cubanas y la productividad de las empresas estatales, y por otro lado disminuir importaciones y generar un equilibrio más sano en la balanza comercial. Desde el punto de vista de la inversión extranjera, este es también un reto que se ha de superar, pues dificulta la contabilidad, crea incentivos confusos (encarece las exportaciones y abarata las importaciones ficticiamente), entre otros aspectos.

 

5.- Los altos niveles de centralización de la economía, con un modelo de planificación central y espacios muy limitados para el mercado, es otro de los grandes obstáculos por superar. Empresas que carecen de los incentivos necesarios, información que no fluye eficientemente en la economía, propiedad predominantemente estatal y monopolio de las decisiones por parte del Estado en todos los ámbitos de la economía, fijación de precios centralmente, y obligatoriedad de los agentes económicos de cumplir con excesivos encargos estatales (trabajar, producir y comercializar para el gobierno), luego sistemas de incentivos que responden a una dinámica de “ordeno y mando” vertical, donde los agentes económicos no se sienten motivados o incentivados para producir y maximizar beneficios.

 

En este sentido, resulta definitivo descentralizar la gestión económica, y potenciar las libertades económicas fundamentales (propiedad privada, libre iniciativa, comercio, inversiones, libre contratación, etc.). Generar procesos horizontales de descentralización y autonomía empresarial, que potencien los incentivos de los agentes económicos, esto es, que los métodos de dirección de la economía no sean coercitivos y que las relaciones entre las empresas estatales y privadas se den en un plano de igualdad de condiciones. De modo que se pueda facilitar el flujo de información, que se faciliten las transacciones económicas y que se potencie la innovación específicamente vinculada al conocimiento y la tecnología, dando paso a la libertad de iniciativa y otras libertades económicas fundamentales.

 

Estos son, en sentido general, los principales obstáculos que ha de enfrentar la economía cubana en la actualidad, como condición impostergable para avanzar en la generación de crecimiento económico y en niveles de desarrollo. En cada uno de los aspectos que he mencionado podrían identificarse en un nivel de especificidad mayor, otras dificultades a enfrentar y otros retos de futuro; no obstante, a grandes rasgos estos serían algunos problemas prioritarios desde mi punto de vista, y las perspectivas de futuro giran en torno a la forma como se dé respuesta a los mismos.

 

En la actualidad, considero se está configurando un ambiente propicio para el cambio. Factores como la crisis venezolana, el giro a la derecha de varios países en Latinoamérica, las presiones desde Norteamérica y otros países, y la condicionalidad de aliados como China, Rusia y otros, que aún representan importantes socios, pero que exigen que se paguen las deudas y no parecen abiertos a la idea de mantener económicamente a la isla; se configuran en un ambiente institucional que presiona para que el gobierno cubano asuma los retos mencionados anteriormente y profundice la reforma económica.

 

De igual modo, factores internos como el cambio generacional, y el cambio de poder en el gobierno, el acceso a internet y a medios de comunicación social que se ha dado en los últimos años, el incipiente sector privado y los significativos cambios que con este se producen, las presiones internas de la mano de la sociedad civil independiente, el auge del turismo, entre otros, empujan cada vez con mayor fuerza hacia los cambios deseados.

 

Considero, por último, que dada las magnitudes de la crisis económica, política y social que sufre el país por más de 6 décadas, unido a los dos grupos de factores (externos e internos) anteriormente señalados; el futuro de la economía no depende de la voluntad política de cambio que pueda o no tener el gobierno, sino de la imperiosa necesidad que la realidad impone. De modo que, de una forma u otra, a mediano y largo plazo veo una economía totalmente diferente a la actual. Espero que el cambio vaya en la dirección de un sistema mixto, en el que mercado y Estado se complementen de forma eficiente para lograr objetivos económicos fundamentales como el de crecimiento, y al mismo tiempo garantizar objetivos sociales que existen razones para valorar.