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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba se queda sin pulso en las reformas

 

El nuevo presidente, Díaz-Canel, ante el reto de acelerar la apertura económica

 

Carlos Álvaro, CapitalMadrid

 

Las empresas españolas asisten con expectación a la etapa que se abre en Cuba con la Presidencia de Miguel Díaz-Canel y mantienen su petición de mayores reformas económicas y legales que aumenten el atractivo para el inversor. La etapa ‘aperturista’ en economía de Raúl Castro, cerrada la semana pasada con su sustitución, generó expectativas que no han acabado de cumplirse. El propio Castro ha admitido errores en la puesta en práctica de las reformas que impulsó.

 

Para muchos observadores, la única vía posible pasa por liberalizar la economía y favorecer la llegada de una inversión exterior que progresa a paso insuficiente y con dilaciones en el proceso negociador.

 

Con la proclamación de Díaz-Canel acaba la era Castro, iniciada en 1959, pero de momento sólo se atisba continuidad. El presidente, que se perfila también como sucesor en el PC de un Castro que quedará al mando del partido hasta 2021 para ayudar a una transición ‘efectiva’, asume una situación difícil. No se beneficiará del aperturismo que mostró Obama, ya que Trump ha dado un giro radical al deshielo hacia Cuba: ha finiquitado el acercamiento, restaurado las restricciones a los viajes de estadounidenses (lo que daña los ingresos del sector turístico, vital para la economía cubana) y endurecido el embargo.

 

Además de la falta de legitimidad democrática de su designación, Díaz-Canel afronta un proceso reformista que parece estancado y el deterioro de la economía. El PIB cayó en 2016 (-0,9%) tras el 4,4% de 2015, solo creció el 0,5% en 2017 y para 2018 se prevé un 1%. Y la existencia de dos monedas, el Peso Cubano (CUP), en el que el Estado paga los sueldos, y el Peso Cubano Convertible (CUC, equivalente a 25 CUP), no ayuda. Los expertos alertan hace años de la necesidad de acabar con una anomalía distorsionadora que impide que las reformas fructifiquen. El presidente encara la necesidad de aplicar con eficacia unas medidas liberalizadoras cuya introducción avivó la actividad, permitió negocios y actividades privadas y facilitó la condonación de gran parte de la deuda externa. Y debe resolver el reto del exiguo acceso a Internet.

 

Hace unos meses los empresarios españoles manifestaban decepción por la ausencia de cambios de calado. El ‘Panorama de la inversión en Iberoamérica 2018’ destacaba que la inversión española se frena cuando en 2016 la Isla se erigía en mercado prometedor: “Cuba, que despertó grandes esperanzas de apertura hace dos años, se estanca por la falta de reformas efectivas”. Y Raúl Castro admitió este lento paso de las reformas al cerrar la sesión parlamentaria que ratificó a su sucesor. Pese al “complejo” camino transitado desde la aprobación de las reformas, “pensábamos que a estas alturas habríamos avanzado más, que ya tendríamos bien organizado y en proceso de ejecución todo, en diferentes grados de desarrollo”, dijo, para reconocer que la dualidad monetaria y cambiaria del país es uno de los grandes quebraderos de cabeza.

 

Asimismo, manifestó que Cuba seguirá impulsando el sector privado y ampliará el ‘trabajo por cuenta propia’ en actividades no estratégicas. La reorganización del sector privado, que emplea a más de medio millón de cubanos, comenzó en 2017 con nuevas disposiciones. Castro también mencionó las demoras en la “reforma salarial y de pensiones y en la supresión de subsidios generalizados”. Y atribuyó demoras y errores “al ánimo de avanzar más rápido, lo que dejó espacio a la improvisación y la falta de control en la aplicación de medidas”.

 

La Zona Especial de Mariel no arroja los resultados inversores esperados y la Ley de Inversión Extranjera de 2014 no ha revelado todo el dinamismo previsto, según La Habana, que en 2017 amplió a más de 400 proyectos su cartera para inversión exterior y que cifra en 2.000 millones de dólares la inversión foránea, cuando se precisan 2.500 millones anuales. Para 2018, el Gobierno negocia ya 80 proyectos de inversión extranjera en turismo, renovables, construcción y minería y se ha fijado la meta de llegar al récord de 5 millones de turistas.

 

Las firmas españolas, que permanecieron en Cuba en los tiempos de las sanciones de EEUU, se quejan de afrontar trabas administrativas y un entorno complejo y, sobre todo, del retraso en los pagos por el Estado. En su última visita a Cuba, el ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, reconoció que la falta de divisas por la situación económica tiene “efectos negativos sobre los pagos a las empresas”, a las que adeuda 40 millones, y prometió buscar una solución. Entonces los empresarios españoles pidieron que La Habana les dé prioridad en el abono de atrasos y en la aprobación de inversiones. España restructuró en su momento la deuda cubana y condonó 1.600 millones al país.

 

España, principal inversor, es el tercer socio comercial de Cuba tras China y Venezuela y el primero de Europa, con intercambios de 1.300 millones. En 2017, la exportación española totalizó 900 millones. Y es el país con mayor número de empresas mixtas y sucursales, notablemente en turismo y servicios. En Cuba operan 200 compañías, con primacía para el sector turístico (Meliá, NH, Barceló), aunque allí están hace mucho tiempo Altadis o Bodegas Torres. Y firmas como Iberdrola, Gamesa, Gas Natural o Sacyr se interesan por la Isla.