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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba, retrocesos, retos actuales y futuros

 

Dimas Castellanos, El Nuevo Blog de Dimas

 

Como las sociedades son perfectibles, los intentos de detener su evolución conducen al estancamiento. Y si en lugar de rectificar los gobiernos se empeñan en el inmovilismo, la defensa de los "logros" pasa a ocupar la primacía. En Cuba el intento revolucionario al fracasar se ancló en el pasado, lo que ha sumergido al país en la crisis más profunda de su historia.

 

La nefasta combinación entre populismo, voluntarismo y desconocimiento de las leyes que rigen la economía se puso de manifiesto cuando el líder revolucionario anunció un programa que aumentaría notablemente la producción agrícola, duplicaría la capacidad de consumo de la población campesina y Cuba borraría su pavorosa cifra de desempleo crónico, logrando para el pueblo un nivel de vida superior al de cualquier otra nación.

 

Sin embargo, el desmontaje de la institucionalidad cívica, el reemplazo de la Constitución de 1940 por la Ley Fundamental del Estado Cubano, la "Ofensiva Revolucionaria" de 1968 que liquidó los restos de propiedad privada sobrevivientes y la estatización, desembocaron en un modelo ajeno a la naturaleza humana, que asumió un control absoluto de la sociedad y creó un sistema centralizado de distribución de bienes y servicios primarios -gratuitos o subvencionados- a cambio de las libertades y derechos.

 

El poder concentrado en el líder, la propiedad en el Estado y la institucionalidad desmontada generaron la ineficiencia, que solapada con la Guerra Fría, el diferendo con Estados Unidos y las subvenciones soviéticas y venezolanas, se manifestó en la pérdida de la función del salario, el desinterés, el crecimiento de las ilegalidades, la desesperanza y el éxodo masivo.

 

Las reformas limitadas y tardías comenzadas en 2008, carentes de voluntad política para rectificar, no pudieron corregir los desajustes de un modelo inviable. El resultado ha sido la insuficiencia productiva, la importación de alimentos producibles en Cuba, el impago a prestamistas y proveedores, la insuficiencia de la inversión extranjera, pérdida de la función del salario, la generalización de una corrupción incontrolable, entre otros muchos factores, han impedido su despegue y él éxodo, especialmente de los jóvenes, resulta indetenible.

 

En enero de 2012, la Primera Conferencia del Partido Comunista en lugar de profundizar las reformas, revitalizó la política expuesta por Fidel Castro en 1961 cuando preguntó: ¿Cuáles son los derechos de los escritores y de los artistas revolucionarios o no revolucionarios? Y se respondió así mismo: Dentro de la Revolución: todo; contra la Revolución ningún derecho... Y esto no sería ninguna ley de excepción para los artistas y para los escritores. Este es un principio general para todos los ciudadanos 2. Es decir, se retomó la limitación a las libertades, precisamente cuando el resultado de las reformas dependía de las miasmas.

 

Más allá de cualquier obstáculo externo el gobierno cubano contó con todo lo necesario para una transición ordenada: deseo de cambio de los cubanos, la política de Barack Obama, la ayuda de la Unión Europea, la condonación de la mayor parte de la deuda por los acreedores, pleno apoyo de los países de la región, ausencia de clases sociales al interior e inexistencia de una sociedad civil autónoma.

 

Ahora, la separación de los cargos de Jefe de Estado y del Partido Comunista -por vez primera en 60 años- no es voluntario: lo ha impuesto la realidad. Pero ese cambio resulta insuficiente. Por tanto mantener el rumbo actual es imposible. El único camino es la eficiencia económica, el arreglo de las relaciones con Estados Unidos y la democratización.

 

Cuba cambia o cae al abismo, así de sencillo. Ese es el dilema del nuevo gobierno que tendrá que profundizar las reformas, unificar las monedas y las diversas tasas de cambio, lograr un aumento de la inversión -tanto extranjera como nacional- reconstruir la infraestructura, permitir el crecimiento del sector privado. Todo ello acompañado de un marco jurídico adecuado para el resurgimiento de la sociedad civil independiente del Estado, cuya existencia no es discutible, lo discutible se circunscribe a las funciones de una y otra institución. Ello implica ratificar los pactos internacionales de derechos humanos -firmados desde el año 2008- y ajustar la legislación cubana a los mismos.

 

Por el contexto nacional e internacional, en el mediano plazo ni el Partido Comunista ni una Junta Militar pueden garantizar la continuidad. Las nuevas figuras, aunque se lo propusieran, no podrán circunscribirse a la función que se les indique: Cuba está abocada a los cambios.

 

La invitación a Cuba del Secretario del Partido Comunista de Vietnam -tres semanas antes de la toma de posesión del nuevo Gobierno- y la conferencia que impartió en la Universidad de La Habana acerca de los cambios en su país y el papel de la economía de mercado en los resultados que hoy exhibe, parecen apuntar al camino transitado por los vietnamitas, que es lo más cercano a la intención de cambiar algo para conservar el poder político. La dificultad consiste en que, a diferencia de Vietnam se acometerá nuevamente fuera de tiempo, en un medio y cultura diferentes y con mayores restricciones debido al miedo a perder el control del poder en el corto plazo.

 

Si el cambio incluyera además la separación entre el Consejo de Ministros y el Consejo de Estado, entonces no sólo Miguel Díaz Canel, sino otros de su generación asumirían responsabilidades, lo que de una lado facilitaría el control sobre ellos, pero por otro lado esa descentralización facilitaría las transformaciones.

 

En el desarrollo social, el papel del ciudadano es determinante y la libertad condición para su desempeño. Ese es el gran reto. Difícil pero ineludible, más allá de las intenciones que puedan albergar las actuales autoridades o las que los sustituyan.

 

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1 L M. BUCH RODRÍGUEZ. Gobierno Revolucionario Cubano: génesis y primeros pasos, p.80

2 http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1961/esp/f300661e.html