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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba, los retos del nuevo presidente

 

Fernando Ravsberg, Cartas desde Cuba

 

El 2018 es el año del cambio de gobierno, aunque el único relevo previsto es el de Presidente de la República. Es de esperar que los principales titulares del Consejo de Ministros continúen en sus puestos, por lo menos en un primer momento.

 

El escenario en el cual actuará el nuevo mandatario es el de una nación que está a medio cruzar el río, con las reformas casi paralizadas e incluso dando algunos pasos atrás, supuestamente con el fin de restudiar la mejor ruta hacia la otra orilla.

 

Enfrenta difíciles retos como la dualidad monetaria y sus múltiples tasas cambiarias o el estancamiento del sector privado, con el cuentapropismo que no crece, las cooperativas con el freno de mano puesto y las PYMES en el olvido.

 

La economía estatal no anda mejor, las empresas rentables no disponen de sus ganancias para reinvertir y crecer porque la mayor parte de sus beneficios son destinados a financiar a las ineficientes, evitando así la quiebra y la consiguiente desocupación.

 

Las inversiones extranjeras se empantanan en la burocracia que demora años cada trámite, tal y como si el país no necesitara capitales. Al paso actual, la zona franca de Mariel necesitará un par de siglos para llenar de empresas los terrenos disponibles.

 

Los cubanos, residentes y emigrados, siguen vetados para participar de esa cartera de inversiones a pesar de que en las experiencias de los modelos socialistas de China y Vietnam, los nacionales han jugado un papel clave para impulsar el desarrollo.

 

El intercambio económico con Venezuela se contrae. Caracas ha cedido a Cuba su participación en la refinería de Cienfuegos para saldar la deuda, en vista de la reducción de los envíos de petróleo con el que pagaban los servicios médicos cubanos.

 

Trump aprieta cada día más la tuerca sobre Cuba, dificulta a extremos las visas, niega servicios consulares en La Habana y frena el turismo a la isla impidiendo la posibilidad de hacer visitas individuales. Dispara contra la industria más dinámica del país.

 

Las importaciones chinas se reducen en consonancia con la capacidad de pago de Cuba. El interés geopolítico ruso por la isla puede abrir un poco el crédito pero no será nada parecido a los años en que la URSS intercambiaba productos industriales por azúcar.

 

Mientras tanto el pago de la deuda con el Club de París devora casi la mitad de los recursos que genera la nación. No muestran clemencia ni siquiera cuando una catástrofe como el ciclón Irma arrasa la isla. Reclaman su dinero contra viento y marea.

 

La salida de la crisis solo puede ser interna y podría pasar por profundizar las reformas para liberar las fuerzas productivas, entrampadas en unas relaciones de producción que cercenan las capacidades, habilidades y posibilidades de los cubanos.

 

La situación es compleja pero existe un plan elaborado por decenas de especialistas, el cual fue aprobado por el congreso del PCC, por el parlamento y por el gobierno, además de ser refrendado por millones de cubanos en asambleas populares.

 

Solo se puede reflotar la economía cerrando las entidades deficitarias para lo cual es imprescindible un sector privado capaz de absorber más de 1 millón de desocupados. Mientras eso no ocurra, las empresas rentables seguirán siendo desangradas por la dualidad monetaria y sus tasas de cambio, lo cual es ya un mecanismo de subvención encubierto para evitar la quiebra de las que dan pérdidas.

 

A algunas compañías rentables, como es el caso de la telefónica, les dejan apenas el 30% de las ganancias, con lo cual su capacidad de reinversión es mínima, su crecimiento más lento, su desarrollo tecnológico menor y, por ende, su capacidad de satisfacer al cliente muy escasa.

 

Los cambios fueron pensados para desarrollarlos como un conjunto, si se pretende que funcionen no se les puede restar engranajes ni limitar el alcance. Las reformas económicas se parecen a las relaciones sexuales, una vez que se empieza lo más saludable es llegar al final.