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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba: la mentira

 

Pedro Roig, en El Nuevo Herald 

 

El 19 de abril de 2018, Miguel Díaz-Canel fue designado presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros por el “Poder Popular”, un obediente parlamento decorativo que no tiene poder ni es popular.  El nombramiento de Díaz-Canel se trata de una burla.  Como Presidente del Consejo de Estado, Díaz-Canel carece de autoridad constitucional para nombrar los ministros y formar su gabinete de gobierno. En el Consejo de Estado cada miembro tiene un voto, incluyendo el voto de Díaz-Canel, y las decisiones se toman por mayoría simple.  (Capitulo 10, Articulo 91, de la Constitución actual)

 

Algunos medios aun insisten en desconocer la realidad política de Cuba, señalando que Raúl Castro había “entregado el poder a Miguel Díaz-Canel”, cuando lo cierto es que el general Castro es el Primer Secretario del Partido Comunista (hasta el 2021), “la fuerza dirigente superior de la sociedad y del estado”. (Capitulo 1, Articulo 5, de la constitución actual)

 

El sistema de gobierno en Cuba es totalitario, con los militares y el Partido al frente del proceso de sucesión dinástica.  En 60 años, poco ha cambiado.  El capitalismo, la propiedad privada, la libertad individual y la economía de mercado siguen estando prohibidos en la Cuba comunista. (Un automóvil y una casa son las excepciones)

 

La insistencia en la irrealidad del dogma obsoleto de Cuba se basa en la necesidad de los gobernantes de pretender que las cosas existen cuando en realidad no existen.  El Parlamento cubano es una farsa; la economía es un desastre y las elecciones son una elaborada mentira.  Los cubanos viven en un ambiente tóxico de permanentes mentiras.  Cuba es un país de engaños.  La mentira es tan penetrante y masiva que la gente ya no se da cuenta de la falsificación de la verdad.  Así es la trágica realidad de Cuba.

 

Esta premisa nos hace recordar el proverbio que señala: “si entiendes las cosas son así.  Si no las entiendes son así”.  Enfrentar las cosas como son es el difícil reto de los cubanos en la Cuba de la doble moral, el miedo, la miseria y la mentira.

 

Los militares controlan la mayor parte de la economía, a través del “Grupo de Administración Empresarial” (GAESA), que incluye varias operaciones secretas ilegales.  El presidente de GAESA es el general de brigada Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, yerno de Raúl Castro.  Su prioridad es obtener divisas para mantener la nomenclatura y ocultar el fracaso de la revolución.

 

En el 2018, Cuba enfrenta severas perspectivas económicas.

 

• La devastadora destrucción del huracán Irma en la esencia de la infraestructura nacional.

 

• La debacle venezolana que ha reducido más del 65 por ciento de la exportación de petróleo y miles de millones de dólares en ingresos que Venezuela le paga a Cuba por el servicio médico (el subsidio de salud).

 

• La disminución de la producción y el precio del níquel.

 

• La reducción de la producción de azúcar. La más baja en más de un siglo con 1.1 millones de toneladas de azúcar. (La de 1984 fue de 1.3 millones de toneladas)

 

• La disminución de inversores estadounidenses, el impacto negativo de una doble moneda y la relación disfuncional entre salarios y productividad.

 

• El fracaso de la Zona Económica Especial de Mariel. De los 400 proyectos de inversión originales en Mariel, solo 35 permanecen activos y 10 son realmente operativos.

 

• Durante la primera mitad de 2018, Cuba pagó $ 2.306 millones de su deuda externa y todavía tiene que ponerse al día con los pagos a proveedores extranjeros. Cuba actualmente debe más de 1.000 millones de dólares en deudas comerciales a corto plazo.  Esto incluye la compra de mas del 75% de los alimentos.

 

Los discursos de línea dura de Díaz-Canel son una pobre imitación de Fidel Castro, el “showman” supremo. Es evidente que Díaz-Canel carece de carisma, pero el espectáculo debe continuar. La Revolución Comunista Cubana es un cadáver insepulto.  El trágico legado de una descomunal mentira.