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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba: la deshonestidad intelectual y la represión política (III y IV)

 

Embrutecer y reprimir son las palabras de orden del PCC

 

Marlene Azor Hernández, Ciudad de México, en Cubaencuentro

 

( I I I )

 

Séptima represión epistemológica: prohibición de discutir la institucionalidad soviética-cubana del país

 

En la opinión pública cubana y en la academia está prohibido el análisis y crítica de la institucionalidad soviética copiada hasta el suspiro en el país.

 

El Ministerio de Cultura, la Asociación Hermanos Saiz y la UNEAC, se dedican a controlar y reprimir a los intelectuales y artistas y no como en otros países democráticos, a facilitar el desarrollo de la cultura nacional y el conocimiento de otras culturas foráneas propiciando los proyectos autónomos que ofrecen los artistas e intelectuales cubanos y extranjeros. El pensamiento y la práctica de estas instituciones es el mismo pensamiento fascista de “amigos” y “enemigos” de acuerdo al discurso oficial cubano.

 

México, por ejemplo, es un país vanguardia en Latinoamérica de cómo se canalizan los recursos del Estado y de fuentes privadas en la industria del libro, las revistas de literatura y arte, los museos, el cine, el teatro y las universidades públicas y privadas. El papel de represores de las instituciones cubanas y no de facilitadores de la cultura es una institucionalidad copiada de la soviética. Esto está prohibido discutirlo y cuestionarlo, con represalias personales y grupales sistemáticas.

 

El poder de la policía política sobre la vida de cada ciudadano sin derechos frente a los atropellos y violaciones de sus derechos por las autoridades, pero, en primer lugar, por la policía política es una copia del modelo soviético y esteeuropeo. En Cuba no existe la justicia frente a los atropellos de las propias autoridades ni en los tribunales laborales, ni en los tribunales civiles ni en los militares. Todas estas violaciones civiles forman parte de la institucionalidad soviética copiada y se mantienen como maneras “socialistas” de manejar los derechos civiles ciudadanos.

 

La inoperancia de los ministerios de Agricultura, Vivienda, Instituto de Recursos Hidráulicos, Ministerio de Transporte, Ministerio del Trabajo y Seguridad Social, y todos los restantes son copias de los ministerios soviéticos inoperantes que no resolvieron los problemas estructurales que el socialismo cubano copió. Hoy, la estatal Acopio sigue dejando pudrir en los campos el 57 % de las cosechas, el trasporte público es un eufemismo, el grave problema de la vivienda no tiene una política nacional para resolverlo, el acceso al agua sigue siendo precario, y la inseguridad alimentaria se profundiza. Los salarios más bajos de América y la seguridad social paupérrima y no universal siguen siendo arrastres de 27 años de Período Especial con institucionalidad soviética no declarada.

 

Todos los ministerios están subordinados a la dirección del Buró Político del PCC, que no quiere y no quiere saber, cómo resolver los graves problemas acumulados por la irresponsabilidad política y el analfabetismo funcional de la gestión pública del ex presidente cubano Fidel Castro. A pesar de que el propio dictador declaró, casi cincuenta años después, que el modelo no servía y que no sabía cómo se construía el socialismo, dejó intacta la institucionalidad soviética en Cuba y sus sucesores la mantienen a pesar de su fracaso histórico, soviético, esteeuropeo y cubano y a nombre del “socialismo”. De eso está prohibido discutir en la opinión pública nacional y la academia también tiene prohibido tratar el tema y proponer alternativas que cuestionen la institucionalidad existente de manera estructural.

 

El parlamento “florero” cubano que se reúne dos veces al año y “discute” los mismos problemas de un año al otro, de un quinquenio a otro, de una década a otra es la copia del parlamento soviético subordinado al PCUS como en Cuba al PCC.

 

La farsa de las elecciones cubanas sin candidatos independientes al Partido y a las comisiones de candidaturas no se puede discutir. El Gobierno cubano como el de cualquier otra dictadura de partido único -como la de Teodoro Obiang a quien Evo Morales aspira a copiar-, copió el sistema soviético de elecciones con supuestos 90 porcientos de apoyo al régimen político con represión y fraudes electorales.

 

Discutir la incompetencia del PCC para proponer soluciones y/o políticas alternativas está estrictamente prohibido y catalogado a quien lo haga como un “enemigo” en la clásica dicotomía fascista de “amigos” y “enemigos”, con represalias económicas, sociales, civiles, institucionales y políticas. Auto considerado “vanguardia” y refrendado en la Constitución, lo único que ha demostrado el Partido es que reprime a la población para mantenerse en el poder, está en la retaguardia de los cambios imprescindibles y es la retranca fundamental al desarrollo del país.

 

La incompetencia demostrada históricamente de la planificación económica centralizada, la propiedad estatal y el control económico directo del estado y los militares en la mayoría de las actividades económicas del país, está prohibido en la opinión pública y en la academia. Es una deshonestidad intelectual de los autores cubanos que hablan de una propiedad estatal “socialista de todo el pueblo” y hablar de esta propiedad como repartidora de derechos, que redistribuye de manera justa la riqueza y es eficiente y superior a la privada o cooperativa por puro dogma soviético. Es otra deshonestidad intelectual enaltecer la gestión militar de la economía que no rinde cuentas a la opinión pública ni al Parlamento, y por lo tanto, no demuestra ninguna eficiencia sino solo opacidad. La discusión sobre las funciones, proporción y maneras de regular las propiedades privadas, cooperativas, y pública, -no estatal-, no es posible en la opinión pública cubana ni en la academia. Someter a escrutinio público la gestión militar de la economía no puede ser una propuesta ni ciudadana ni académica.

 

La academia cubana puede proponer incrementar la privada nacional, la mixta y extranjera y las cooperativas que no será escuchada, pero debe reconocer como un “acto de fe” -porque no hay pruebas históricas- la supuesta superioridad de esta institucionalidad soviética de planificación centralizada y de propiedad estatal mayoritaria y de los controles directos por parte del estado de todos los mecanismos económicos o en su lugar no hablar del asunto. Recibirá de todas maneras la represión pública como “enemigos” en el clásico pensamiento fascista del “socialismo real” por parte del vicepresidente primero del país, Miguel Díaz Canel y de los cancerberos ideológicos como Iroel Sánchez, M. H Lagarde, Enrique Ubieta, Elier Ramírez y todos los deshonestos intelectuales que no permiten la discusión sobre un sistema económico y político viable para el país, al margen del modelo soviético copiado que es el que existe.

 

Verdades elementales como que el Estado no puede planificar centralmente, y no puede controlar directamente la economía porque es una retranca al desarrollo, son verdades que todos comparten y nadie discute por prohibición gubernamental. La dictadura de partido único incompetente para desarrollar el país, demostrado históricamente por las experiencias soviéticas, este europeas, y cubana y principal obstáculo al desarrollo está prohibido discutirlo y quienes propongan pluralismo político y fuertes sociedades civiles independientes del partido y el estado y ampliación sustantiva de otras formas de propiedad y de gestión económica, y el retiro del estado del monopolio de los mecanismos directos económicos, entre otras medidas, sufren el asesinato de reputación como el manual que ahora se reparte en la Universidad Central de las Villas por algo que ha sido calificado como “centrismo político”: otro “enemigo” del régimen.[1]

 

Ninguno de los dos manuales citados discute qué es el socialismo, qué es el socialismo cubano y mucho menos cuestiona el socialismo real soviético cubano como inviable. Son dos libros de propaganda para embrutecer, intimidar y reprimir a estudiantes e intelectuales. El pensamiento político y económico de la socialdemocracia es demonizado, pero no se propone ninguna alternativa al socialismo soviético cubano. El que existe en Cuba es el socialismo posible y habrá que hacerle algunas reformas “cosméticas” pero es el único posible de acuerdo a los cancerberos ideológicos y deshonestos ¿intelectuales? que apoyan la línea del desconocido ¿intelectual? M. H. Lagarde. Cubadebate.cu dice que este señor es periodista, pero no aparece de qué centro de estudios universitarios se graduó. ¿Será parte de la policía política y graduado de alguna ingeniería militar? Poder de difusión, y ataque a los intelectuales cubanos tiene en el país, como el represor de cuello blanco Iroel Sánchez y los deshonestos Enrique Ubieta y Elier Ramírez, que también establecen pautas de lo que se puede discutir y lo que no.

 

Aprendizaje sobre la experiencia cubana y venezolana. No existe “democracia de partido único”, es un oximorón con el cual juega ahora la Unión europea para calificar la ausencia de democracia en Cuba. Se puede tener una política diferente a la de EEUU hacia Cuba y no por ello disfrazar una dictadura de un “tipo de democracia”, siendo esta violadora de todos los Derechos Humanos. En Cuba, ningún derecho es reivindicable ni justiciable y la deriva dictatorial venezolana cumple el mismo precepto violador del sistema cubano: solo algunos derechos sociales son respetables, los demás no, pero si no hay recursos, se violan y si la responsabilidad de la pobreza y el caos es del gobierno pues se asume como un gobierno “víctima” del capitalismo mundial. Esto no es sólo deshonestidad intelectual sino irresponsabilidad diplomática y política con consecuencias nefastas para los pueblos cubano y venezolano, y para la propia negociación financiera y política de la Unión europea. No se puede exigir los principios europeos de respeto de los Derechos Humanos a unos países y a otros, subordinar al mantenimiento del diálogo, la posposición del respeto a los Derechos Humanos.

 

 

( I V )

 

En los artículos anteriores he analizado siete represiones epistemológicas del discurso oficial cubano que producen el embrutecimiento inducido en la población y amordazan las Ciencias Sociales en Cuba. La complicidad de variados deshonestos intelectuales cubanos ha hecho posible mantener hasta hoy, estos férreos controles contra la libertad de expresión, información y pensamiento en el país, por parte del Partido único.

 

Los futuros “experimentos” de “democracia” en América Latina, a los cuales nos convoca el intelectual cubano Pablo Guadarrama González[2], deben estar fundamentados en el aprendizaje de la experiencia cubana y venezolana, -algo que el autor no hace[3]-, y por lo tanto su convocatoria conduce al abismo de la dictadura, la pobreza endémica, el embrutecimiento ciudadano y al subdesarrollo inducido por responsabilidad de las élites políticas y militares de esas naciones. Desresponsabilizar a las élites nacionales de las políticas públicas y de los mecanismos de represión y de control social es una deshonestidad intelectual y una “ignorancia” fundamental de la izquierda latinoamericana anticapitalista y de los intelectuales cubanos y venezolanos que ocultan la realidad de sus países siguiendo la imposición del Partido Comunista de Cuba. Esto no es hacer ni filosofía ni política “humanista” sino manipular, embrutecer, desinformar, para luego arrancar los derechos civiles y políticos a los pueblos, y someterlos con algunas migajas temporales de beneficio social. El estado cubano no ha logrado mantener con calidad, los sistemas de salud y educación, deporte y cultura en el país y los de Venezuela están en absoluta bancarrota por incompetencia institucional, económica y política.

 

Otro aprendizaje de estos dos procesos es que no por convertir en estatales la mayoría de las empresas, incluyendo las empresas bajo control militar, controlar estatalmente y de manera directa todos los mecanismos económicos, y eliminar la propiedad privada nacional y cooperativa, se supera las condiciones de enajenación y explotación del capitalismo periférico, al contrario, son en el “socialismo” peores, por la pérdida de derechos ciudadanos económicos, laborales, culturales, civiles y políticos que luego no se recuperan. Esta verdad histórica no se discute ni se permite discutir en Cuba. Tampoco veo un pensamiento de izquierda que aterrice en la economía “el día después” de la revolución a la que aspira, ni las instituciones que pretende mantener, las que pretende crear y las que aspira a eliminar. Esta ausencia es al menos, una grave irresponsabilidad política que sólo ofrece el abismo a los pueblos latinoamericanos, árabes, africanos y asiáticos que pretendan una “orientación socialista” como fue el caso de numerosos países africanos luego de la descolonización en los años 60s. Los resultados históricos de estas experiencias tienen que ser tenidas en cuenta.

 

Octava represión epistemológica: el determinismo histórico, cultural y hasta geopolítico para justificar la dictadura de partido único y el subdesarrollo endémico

 

Dice el intelectual cubano Elier Ramírez Cañedo:

 

“Cuba no sería otra Suecia, ni Dinamarca - como de forma idílica expresan algunos autores, desconociendo incluso los males que hoy también aquejan a esos países, sus modelos de comparación estarían en El Salvador, Honduras o República Dominicana, si es que aspirara a algún lugar dentro del sistema mundo del capitalismo. Solo el socialismo, como se ha demostrado en estos ya casi 60 años de Revolución, constituye garantía de nuestra independencia y soberanía”.[4]

 

Este es un ejemplo del determinismo cultural, histórico y geopolítico para imponer, por orientaciones del partido, la imposibilidad del desarrollo económico y social sin el partido único, que es a la vez la “Revolución” y el “socialismo” los tres juntos y revueltos por imposición del PCC. Ramírez no explica los supuestos problemas de Suecia y Dinamarca, muy prósperos, con probidad pública, transparencia, consenso pluripartidista, elecciones democráticas, generosos sistemas de seguridad social y los más altos índices de desarrollo humano. Sin embargo, la imposición es que estamos condenados a ser de los más pobres. Según el autor, el capitalismo mundial no nos permitiría desarrollarnos. ¿?.

 

Conozco perfectamente la teoría marxista occidental y me doy cuenta que eso de culpar al capitalismo mundial de todos los males nacionales y desresponsabilizar las élites nacionales fue uno de los errores graves de este marxismo: privilegiando el triunfo simultáneo de la revolución en los países más desarrollados, siguiendo a Marx, se quedaron “ante las puertas de las revoluciones”: no desarrollaron otros aspectos mucho más acuciantes sobre el estudio de la institucionalidad poscapitalista, sobre la economía poscapitalista, sobre la movilidad social en el “socialismo”, sobre las políticas públicas inclusivas en todos los ámbitos sociales, sobre cómo controlar el poder de decisión de las nuevas élites, sobre la política de impuestos poscapitalista, sobre los contrapesos imprescindibles en la gestión de la justicia, las leyes, y las decisiones políticas, sobre los derechos humanos ciudadanos, sobre los derechos de la mujer, las discriminaciones raciales y étnicas, la homofobia, y sobre todo, no hablaron de la responsabilidad de las élites políticas nacionales en el subdesarrollo, la pobreza, la corrupción, la carrera armamentista, la represión poscapitalista y la dictadura de partido único.[5]

 

El problema está en que la mordaza a la academia y la represión del PCC -como también lo hizo el PCUS, y el resto de los partidos comunistas de Europa del este-, han impedido que la academia cubana estudie estos temas, sí desarrollados por el pensamiento liberal y republicano. El marxismo occidental no se ha difundido en Cuba[6] y el liberalismo y el republicanismo se enseñan “congelados” en el siglo XIX -el siglo XX no existe salvo a partir de 1979- en clave negativa, sobre algunos aspectos y en algunas carreras universitarias puntuales. El capitalismo desde el discurso oficial y académico es sólo neoliberalismo y neocolonialismo, lo cual demuestra ignorancia intencional, y los Estados de bienestar, supuestamente, ya no existen para estos intelectuales cómplices de la represión.

 

Para sustentar doblemente su desiderátum de pobreza y marginalidad, Ramírez reseña la opinión de un corresponsal de Granma en la URSS en los momentos del derrumbe con la misma visión del PCC: no fue la nomenclatura comunista estatal y partidaria, y los servicios de seguridad soviéticos los que se apropiaron de la propiedad estatal comprada con centavos, se convirtieron en millonarios y mafias de poder e impusieron una política “salvaje” de precios al consumo de la población al día siguiente. Fue el capitalismo mundial y Gorbachov quienes implantaron el capitalismo salvaje y sin derechos en Rusia. El estado de pobreza endémica y muy bajos salarios, los desvencijados servicios de salud y educación, el precario consumo de alimentos, la ausencia de autonomía ciudadana económica y política, la represión contra la población, la corrupción y la ausencia de democracia, todo ocurrió 24 horas después del derrumbe y no en los 70 años anteriores: los nuevos millonarios y sus mafias asociadas que se apropiaron del poder, “cayeron del planeta Marte” o ¿eran extranjeros? Putin, el autócrata y corrupto millonario, parece que heredó su patrimonio de la “abuelita” y no era un cuadro de la KGB.

 

Este enfoque intencionalmente desinformado en el que hay dos “chivos expiatorios” Gorbachov y el capitalismo mundial, pero sobre todo la socialdemocracia europea como el “veneno” de la “contrarrevolución”[7], demuestra no sólo incompetencia analítica sino una profunda deshonestidad intelectual. Para estos intelectuales “el veneno de la socialdemocracia europea” es por ser vitrina de consumo, y no mencionan las cualidades institucionales democráticas, la transparencia institucional, probidad pública, leyes, defensa de los derechos humanos, respeto de los derechos civiles, políticas económicas y sociales avanzadas y consistentes, elecciones democráticas plurales que cumplen los requisitos de libertad y transparencia. La capacidad de estos cancerberos ideológicos, como Elier Ramírez y Pedro Prada se reduce a desinformar, embrutecer y reprimir.

 

Aprendizaje de la experiencia cubana y venezolana. No hay referentes conceptuales, teóricos, económicos, institucionales, ideológicos y políticos para el día después de la toma del poder en el pensamiento de la izquierda anticapitalista mundial, por lo tanto, el día después se llena con la dictadura de partido único, y la incompetencia para gestionar una sociedad de bienestar en el entendido que todo pensamiento liberal es “capitalismo” y hay que borrarlo del planeta.

 

Con esta mendicidad de pensamiento y propuesta, llegan al poder las dictaduras brutas de izquierda como la cubana y la venezolana, con un funcionariado partidario y estatal represivo, analfabeto funcional de la gestión pública, corrupto, que mantiene el subdesarrollo y la pobreza endémica, sin salida.

 

En próximos artículos continúo las represiones epistemológicas del discurso oficial cubano y su impacto en la opinión pública y las Ciencias Sociales cubanas.

 

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[1] Ver “Centrismo en Cuba: otra vuelta de tuerca hacia el capitalismo”, con prólogo de M. H. Lagarde en http://videos.cubasi.cu/Centrismo_en_Cuba_Otra_vuelta_de_tuerca_hacia_el_capitalismo.pdf y la segunda parte “Sin confusión: o socialismo o capitalismo” prólogo del mismo M. H. Lagarde. Este último libro se distribuye al menos en la Universidad Central de las Villas en la actualidad.

 

[2] Pablo Guadarrama González en su libro “Democracia y Derechos Humanos: visión humanista desde América Latina. Editorial Taurus, Bogotá, 2016

 

[3] Describir el Poder popular cubano como una forma de “democracia” a pie de página y de forma idílica es una bochornosa deshonestidad intelectual. Ver libro citado de Guadarrama, tomo 2, p. 89 pie de página 201. En Cuba, todos los ciudadanos saben que no existe ni democracia popular ni soberanía popular, solo compulsión y represión sistemática del PCC, de sus organizaciones de masas y de la seguridad del estado.

 

[4] En el manual “Sin confusión: o socialismo o capitalismo” prólogo de M. H. Lagarde, se reparte en la Universidad Central de las Villas en la actualidad. p 21. Según este manual y el discurso oficial cubano el socialismo, la revolución y el partido único es lo mismo y todo esto es así porque Martí creó un sólo partido para la guerra de independencia ¿? Manipulación histórica y revoltijo vulgar para imponer un partido único.

 

[5] El marxismo leninismo soviético, impuesto en Cuba y dominante en los documentos de hoy del PCC, no es un cuerpo conceptual y teórico analítico sino la propaganda de un partido en el poder: el PCUS y ahora el PCC y me imagino que también en los manuales de Corea del Norte sobre la idea Juche.

 

[6] Debo reconocer que varios marxistas europeos, latinoamericanos y liberales han hecho una contribución notable a la crítica a las sociedades poscapitalistas como la de Rusia y la China desde la década de los años sesenta y setenta del siglo pasado, pero estas críticas están prohibidas en Cuba. Reseña de estas críticas en mi tesis de doctorado censurada en la Habana en 1996 y 1997. Capítulo 1.

 

[7] En el Manual Sin Confusión: o socialismo o capitalismo, prólogo de M. H. Lagarde, p. 21.