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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba es más pobre de lo que indican cifras oficiales, revela estudio

 

Nora Gámez Torres, El Nuevo Herald

 

Escaseaba la comida, casi todo el día había “apagones” eléctricos y el transporte público desapareció durante la crisis económica conocida en Cuba como el Período Especial en la década de los 90 del siglo pasado.

 

Miles se lanzaron al mar, desesperados. El gobierno dijo que tras perder los subsidios soviéticos y el comercio con el bloque socialista, el Producto Interno Bruto había caído 35 por ciento.

 

Pero como muchos cubanos en la isla sospecharon, la crisis fue aún peor.

 

Un nuevo estudio publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) indica que Cuba habría perdido no el 35 por ciento sino un “poco más del 50 por ciento” de su Producto Interno Bruto (PIB) en esos años. El impacto de esta crisis todavía pesa sobre la economía cubana: “el PIB cubano se ubica un 23 por ciento por debajo de los niveles de precrisis en 1989 y 35 por ciento por debajo del nivel de 1985”.

 

El estudio, realizado por un equipo dirigido por Pavel Vidal -economista cubano y profesor de la Universidad Javeriana de Colombia- muestra además que Cuba es mucho más pobre de lo que indican las cifras oficiales, pues estas sobrestiman el valor del peso cubano al equipararlo artificialmente al dólar estadounidense.

 

Cuba tiene varias monedas, el CUC (o peso convertible) y el peso, y en la isla funcionan distintas tasas de cambio para distintos sectores de la economía. Un dólar puede ser equivalente a un peso o a 24 pesos, en dependencia de si se trata del sector estatal o del privado. Vidal creó una fórmula para calcular una tasa de cambio promedio que toma en cuenta el significado que tiene para el PIB cada sector de la economía que se mueva en CUCs o en pesos.

 

Bajo estas premisas, más cercanas a la realidad, la diferencia entre el PIB per cápita que reporta Cuba y el calculado por Vidal es de más de $4,000.

 

En el 2014, el año más reciente analizado, según sus estimados, el PIB per cápita fue de “$3,016, mucho más bajo que el dato de $7,177 que se obtendría directamente de las cuentas nacionales cubanas empleando la tasa de cambio oficial”, señala el estudio.

 

La cifra oficial acercaba a Cuba al PIB de Colombia ese año, mientras que el estimado de Vidal ubica a Cuba con un PIB similar al de Bolivia, El Salvador y Guatemala.

 

“Llevo más de 55 años estudiando la economía cubana y no hay ningún estudio que sea más importante que este”, opinó Carmelo Mesa Lago, economista y profesor emérito (retirado) de la Universidad de Pittsburgh. “Los economistas habíamos llegado a las mismas conclusiones, pero la diferencia es que él lo prueba” con datos, añadió.

 

“Cuando hay multiplicidad de tipos de cambio y la diferencia entre el tipo más fuerte y el menos fuerte es muy grande, como en el caso de Cuba y Venezuela, la distorsión de los precios relativos es fenomenal, lo que hace muy difícil medir bien las realidades económicas”, comentó Augusto de la Torre, ex economista jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial y profesor en la Universidad de Columbia, en Nueva York.

 

“En este contexto, lo que hace Pavel Vidal es un trabajo heroico y súper útil. El usa indicadores disponibles para tratar de reconstruir lo que podría ser una serie de variables macroeconómicas clave”, señaló.

 

Por décadas, los economistas han debatido sobre la fiabilidad de las estadísticas reportadas por Cuba y luego empleadas por organismos financieros internacionales, como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional.

 

“El sesgo en las estimaciones del PIB cubano en dólares no solo es del gobierno cubano”, aclaró Vidal, “sino de múltiples instituciones que han intentado aproximarse al tema y se han encontrado con las dificultades de llegar al número, debido a la dualidad cambiaria y a la ausencia de estadísticas comparativas sobre los precios”.

 

Cuba no es miembro del Banco Mundial, por lo que los datos sobre ese país en su sitio digital no están respaldados por esa institución, según explicaron varios economistas de esa organización. En un futuro en el que Cuba perteneciera a alguna de estas organizaciones internacionales podría recibir asistencia técnica para producir mejores estadísticas, señaló De la Torre.

 

Si bien los nuevos estimados del PIB no tendrían mayores repercusiones sobre potenciales inversionistas -más interesados en el futuro y en el clima de negocios en la isla, según señalaron varios expertos- sí podrían repercutir en la posición de Cuba en rankings internacionales como el Índice de Desarrollo Humano (IDH).

 

Elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el IDH mide el avance conseguido por un país en tres dimensiones básicas: salud, acceso a educación y nivel de vida.

 

“El Índice de Desarrollo Humano ha estado sobrestimando sistemáticamente el Producto Interno Bruto per cápita de Cuba. Si ellos prestan atención a este estudio, Cuba va a caer muchísimo en el índice,” valoró Mesa Lago.

 

Emigración, escasas inversiones y baja productividad lastran el crecimiento económico

Otros resultados del estudio indican que la baja productividad es uno de los lastres de la economía cubana.

 

Tomando en cuenta los precios relativos internacionales y la tasa de paridad de poder adquisitivo (PPA, por sus siglas en inglés), Vidal volvió a calcular la serie histórica del Producto Interno Bruto cubano a partir de 1970 y hasta el 2014. Luego, comparó esos números con los de 10 países de la región con similar población: Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Uruguay.

 

La conclusión es que Cuba ha perdido peso en la región.

 

 

 

“En 1970, el PIB cubano en dólares corrientes PPA era 5.3 veces mayor que el promedio de las economías de la región de similar tamaño, y en 2011 era solo 1.5 veces mayor. Mientras Cuba se rezagaba, otras economías crecían y escalaban en su posición relativa, tales como Ecuador, República Dominicana, Panamá, y Costa Rica” explicó Vidal a el Nuevo Herald.

 

La descapitalización explica en gran medida la caída del ingreso cubano. Cuba tiene una de las tasas más bajas de inversión en América Latina -12.7 por ciento como promedio en los últimos 20 años- pero otros factores como la emigración y la baja natalidad también han tenido graves consecuencias económicas. Según cifras oficiales cubanas, cerca de 660,000 personas emigraron entre 1995 y 2017. Tan solo en el 2017, más de 56,000 llegaron a Estados Unidos. La mayoría son personas en edad laboral.

 

 

“Lo que reflejan los cálculos es el costo macroeconómico de la emigración, las bajas tasas de natalidad y el envejecimiento de la población, lo cual añade otra desventaja frente a las economías de la región. Mientras las economías de similar tamaño en la región han crecido al 3.8 por ciento en las últimas dos décadas, Cuba lo ha hecho al 1.7 por ciento. Los factores demográficos explican el 25 por ciento de este diferencial”, comentó Vidal.

 

Aunque Cuba ha ido retrocediendo, destacó el economista jefe del BID Juan José Ruiz, el estudio también muestra cómo pese a sus peculiaridades, Cuba presenta problemas semejantes a los de otras economías de la región.

 

“Hay algo en el ciclo latinoamericano, de volatilidad, de inversión, de asignación de recursos y funcionamiento de los mercados de trabajo, que explica, aunque estés bajo regímenes de política económica muy distintos, por qué el crecimiento de la productividad es tan bajo”, dijo.

 

En el caso cubano, las estimaciones de Vidal ponen de relieve “que las ganancias que ha producido la revolución cubana en términos de progreso social han marchado en paralelo a una gran pérdida de eficiencia económica”, señala el estudio. Y la reforma iniciada por Raúl Castro no ha podido revertir este declive.

 

Aunque la productividad se ha ido recuperando de la “muy aguda depresión” económica conocida en Cuba como “Período Especial”, indica el reporte, ese crecimiento se ha “desacelerado” durante el gobierno de Castro.

 

Vidal sugiere varias medidas para liberalizar la economía y promover el desarrollo futuro de la isla, entre ellas, la apertura al capital extranjero, mayor espacio para el sector privado y una reforma monetaria. Todas, en mayor o menor medida, estuvieron entre los planes originales de la “actualización” económica que propuso Castro, cuya implementación ha sido muy limitada.

 

“Cuba no está condenada a crecer al uno y medio por ciento. Cuba puede crecer a tasas del tres o cuatro por ciento si reasignan mejor los recursos y tiene un sistema en el cual se pueda invertir más, y se abra más al mundo”, señaló Ruiz. “Éste es el mensaje positivo del estudio”.

 

Varios economistas consultados por el Nuevo Herald coincidieron en que los cálculos realizados por Vidal y su equipo son estimados, cuyos aspectos más técnicos de seguro serán debatidos entre los economistas y que no pueden suplir la necesidad de que el gobierno cubano calcule estadísticas más rigurosas.

 

El trabajo de Vidal “es muy útil en ausencia de estadísticas más tradicionales y confiables, pero hay que tomar sus resultados con ‘un grano de sal’ porque es un trabajo de estimación basado en información parcial e incompleta”, opinó De la Torre, el profesor de Columbia.

 

“Hasta que Cuba no tenga unas estadísticas de cuentas nacionales al estilo de las que se hacen en las Naciones Unidas, siempre va ser difícil comparar Cuba con otros países”.