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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Con Trump disminuyeron los viajes de EEUU a Cuba,

y también los arrestos de disidentes

 

Mimi Whitefield, The Miami Herald

 

Mientras diplomáticos cubanos siguen viajando por Estados Unidos insistiendo en que es hora de levantar el embargo y buscando apoyo en las universidades, ayuntamientos y legislaturas estatales, el gobierno de Trump parece tener poco interés de meterse en el asunto del embargo o el otro tema importante relacionado con Cuba: la base naval de Guantánamo.

 

Los funcionarios estadounidenses han dicho que ninguna de esas cuestiones se considerará hasta que Cuba realice cambios significativos en su sistema político, algo que no ha pasado desde que Trump anunció su política hacia Cuba durante una visita que hizo a Miami.

 

Mientras tanto, el nuevo gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel, no parece estar de acuerdo con la presión estadounidense en ese frente: "Cuba no hará concesiones, no negociará ni aceptará condiciones, no cambiará sus principios. La política exterior en Cuba se mantiene", dijo a la Asamblea Nacional cuando asumió el cargo el pasado 19 de abril.

 

Cuando los funcionarios de EEUU hablan de Cuba en estos días, generalmente es sobre su historial de derechos humanos.

 

Pero hay una estadística sorprendente: desde que Trump asumió el cargo, la cantidad de detenciones a corto plazo y de personas detenidas por motivos políticos ha disminuido. La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, con sede en La Habana, documentó 5,155 de esos casos el año pasado, en comparación con los 8,616 y 9,940 durante los últimos dos años de la administración de Barack Obama.

 

El número de detenciones aumentó en los meses previos a la visita de Obama a la isla en marzo del 2016, ya que las autoridades intentaron controlar la disidencia, pero luego el número de casos documentados comenzó a reducirse gradualmente, según las estadísticas de la comisión.

 

Durante los primeros cuatro meses de este año, el número de casos mensuales documentados por la comisión varió entre 319 y 347. En mayo, cayeron a 128, la cifra mensual más baja en tres años. Pero Elizardo Sánchez, que encabeza esa comisión independiente, no atribuyó la caída a una mayor tolerancia por parte del gobierno cubano.

 

En cambio, dijo, los números de mayo fueron más bajos debido a otros factores que afectaron el activismo de los cubanos: las malas condiciones climáticas mantuvieron a mucha gente en sus casas, a los cubanos les tomó más tiempo tratar de encontrar comida y otros productos básicos, el transporte era difícil y las 112 personas que fallecieron en un accidente aéreo el 18 de mayo dejaron a la nación conmocionada.

 

Activistas cubanos de derechos humanos estimaron que a fines de mayo había 120 presos políticos en Cuba, pero Sánchez dijo que es difícil conocer el número exacto porque los presos políticos están mezclados con delincuentes comunes.

 

Cuando Trump anunció su nueva política hacia Cuba el verano pasado, dijo que estaba diseñada para eludir "a los militares y al gobierno y ayudar al pueblo cubano a formar empresas y buscar vidas mucho mejores".

 

En noviembre pasado, como prometió, el gobierno de Trump publicó una lista de 180 compañías, hoteles y tiendas controladas por los militares cubanos que están prohibidas. Ningún ciudadano estadounidense, empresa, persona con residencia de EEUU o que de otro modo se encuentre bajo la jurisdicción estadounidense puede realizar transacciones financieras directas con ninguna entidad en la lista.

 

Bajo la nueva política, las visitas de estadounidenses a la isla han disminuido, y también el interés comercial de Estados Unidos. Al mismo tiempo, se ha vuelto más difícil para los cubanos visitar y emigrar a los Estados Unidos porque deben ir a terceros países para hacer sus solicitudes de visa.

 

Estados Unidos y Cuba también están en desacuerdo sobre misteriosos incidentes que han afectado la salud de más de dos docenas de diplomáticos estadounidenses estacionados en La Habana y que resultaron en la retirada de dos tercios del personal de la embajada en Cuba y la expulsión de 17 diplomáticos cubanos del Estados Unidos.

 

Pero son los viajes los más afectados. Los operadores turísticos dicen que la confusión acerca de si los viajes a la isla están permitidos bajo las regulaciones de Trump -lo están-   y la advertencia de de EEUU de que los estadounidenses podrían estar en riesgo de sufrir los mismos síntomas de salud que afectaron a los diplomáticos (aunque esos incidentes ocurrieron en los hogares de los diplomáticos y, según los informes, en solo tres habitaciones de hotel) han reducido los viajes de los estadounidenses a la isla.

 

Un aviso de viaje posterior emitido por EEUU recomendaba a los estadounidenses "reconsiderar" los viajes a Cuba debido los problemas de salud.

 

El número de estadounidenses, sin contar las visitas de cubanoamericanos, cayó un 56.6 por ciento durante los primeros tres meses de este año en comparación con el 2017, según funcionarios de turismo cubanos. En el 2017, cerca de 620,000 estadounidenses, unas seis veces más que antes de la apertura de Obama, visitaron Cuba.

 

"La gente todavía puede ir a Cuba de forma independiente, pero prácticamente nadie lo sabe", dijo John McAuliff, director ejecutivo del Fondo para la Reconciliación y el Desarrollo, que promueve el compromiso entre Cuba y Estados Unidos. "Los alojamientos privados que ofrecen cama y desayuno se están afectando, las aerolíneas y los restaurantes privados se están afectando. La advertencia de viaje y el cambio de las categorías de viaje cobrado un precio".

 

En lugar de beneficiarse porque los viajeros estadounidenses no pueden alojarse en hoteles administrados por los militares, los pequeños negocios cubanos se quejan de que la confusa política de Estados Unidos sobre los viajes les ha perjudicado desproporcionadamente porque los viajeros individuales tienden a quedarse con ellos en lugar de ir a los hoteles estatales. Algunos se quejan de que el negocio ha caído entre el 30 al 40 por ciento porque los viajes de EEUU en general han bajado.

 

"Pero hay una forma de viajar a Cuba que está en auge y son los cruceros", dijo McAuliff ", y la mayor parte de los ingresos de la industria de cruceros se destinan al Estado [cubano]. Con tarifas de terminales de cruceros, autobuses, tours y pasajeros de cruceros comiendo en la mayoría de los restaurantes estatales, está llegando más dinero a los círculos oficiales”.

 

Mientras tanto, la relación EEUU-Cuba parece progresar en otros frentes.

 

Desde que Trump asumió el cargo, los dos países se han reunido alrededor de dos docenas de veces para tratar temas como inmigración, salud pública, lucha contra las drogas ilícitas, protección del medio ambiente, aplicación de la ley, agricultura, tráfico de personas y fraude migratorio, fugitivos de la justicia, ciberseguridad, lavado de dinero, la trata de personas, la seguridad marítima, la aviación civil y los derechos humanos.

 

Algunos de los temas siguen siendo polémicos, pero Estados Unidos y Cuba han avanzado en otros.

 

En abril, ambas partes acordaron reanudar el servicio de correo directo de forma permanente en lugar de depender del servicio a través de terceros países, y en un evento que hubiera sido impensable durante la Guerra Fría, científicos e investigadores cubanos y del Servicio Geológico de Estados Unidos llevaron a cabo una expedición marítima conjunta en mayo frente a los Cayos de la Florida.

 

Su objetivo: identificar posibles deslizamientos de terrenos, inundaciones costeras y cambios en el nivel del mar causados por tsunamis y huracanes.

 

La política de EEUU hacia Cuba parece avanzar en dos vías, con poco progreso en temas importantes pero avances en áreas de interés mutuo para ambos países. "Trump trata a Cuba más como un problema de política interna que como un problema de relaciones exteriores", dijo John Caulfield, quien encabezó la misión diplomática de Estados Unidos en Cuba desde el 2011 hasta julio del 2014.