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En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Con la llegada de internet en casa, los teléfonos fijos resucitan

 

Las líneas fijas están recuperando vigencia, y conseguirlas ya no es un asunto de méritos, sino de dinero

 

Zunilda Mata, La Habana, en 14YMedio

 

Hace casi dos décadas los pasillos del edificio de la Esquina de Tejas, en La Habana, se llenaron de reclamos cuando la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) asignó una decena de líneas fijas para distribuir entre cientos de vecinos. Hoy, la mayoría de aquellos afortunados ha vendido la titularidad de su servicio telefónico porque nunca imaginaron que algún día el fijo tendría una nueva vida gracias a internet.

 

La telefonía fija en Cuba apenas se ha desarrollado en los últimos años en comparación con el empuje que ha ganado la red celular. A finales de 2015 en el país estaban instaladas 1.333.034 líneas telefónicas, mientras que en esa misma fecha la telefonía móvil la duplicaba y estaba cerca de superar los 3,5 millones de abonados, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONEI).

 

Entre las familias que en aquel momento poseían una de aquellas pocas líneas telefónicas estaba la de Yisbel Marrero, vecina por ese entonces de uno de los dos bloques de concreto de la habanera Esquina de Tejas. "Cuando nos mudamos al edificio llevamos el teléfono que había sido de mi abuela, porque ella lo había contratado antes de 1959".

 

Eran los años en que solo había dos tipos de clientes de telefonía fija: aquellos que conservaban el servicio contratado antes de que Fidel Castro llegara al poder y los que lo habían recibido como un privilegio debido a su intachable postura ideológica o a su cercanía al Gobierno. Quienes estaban fuera de esos circuitos debían conformarse con los teléfonos públicos o pedirle a un vecino hacer una llamada.

 

"Nosotros éramos clientes desde el capitalismo", aclara Marrero. "Desde que era niña en mi casa había un aparato telefónico que usaba todo el barrio". Recuerda que "era la época de los teléfonos de disco, después llegaron los de teclas y más tarde los inalámbricos". A pesar del apego que toda la familia le tenía a su línea, en un momento tuvieron que tomar una decisión difícil.

 

La poca penetración de la telefonía fija era un dolor de cabeza para el trabajo profesional, el contacto con familiares que vivían en otras partes de la Isla e incluso las relaciones con los emigrados. Al escaso número de líneas se le sumaban los continuos cuelgues, las interrupciones y la falta de aparatos telefónicos.

 

"Cuando nos mudamos para este edificio empezamos a vender una extensión telefónica a dos familias más", anota Marrero. "Nos pagaban 10 CUC mensuales cada una y podían usar el teléfono desde sus casas con un cable que les pasamos y era muy incómodo para todos, pero no tenían otra posibilidad".

 

El negocio de las extensiones telefónicas prosperó ampliamente en los años en que no se instalaban nuevas líneas. Aunque Etecsa prohibía la práctica, era muy difícil controlar las infracciones. "Repita la llamada", era el santo y seña que se escuchaba cuando alguien llamaba a una vivienda que compartía el servicio telefónico con otra. "La primera llamada la atendíamos nosotros y le pedíamos que volviera a llamar si era para la otra familia", recuerda Yisbel Marrero.

 

Sin embargo, con la llegada de los teléfonos celulares la telefonía fija comenzó a ser cada vez menos importante a pesar de que, en comparación con los móviles, su servicio se mantiene en pesos (CUP) y las llamadas nacionales siguen estando subsidiadas a día de hoy.

 

Otros cambios legales también le dieron un vuelco al sector. El disparo de arrancada ocurrió en 2012, cuando el Gobierno de Raúl Castro aprobó modificaciones para el cambio de titularidad del servicio telefónico. Hasta entonces el traspaso solo era permitido para casos de divorcio, fallecimiento, salida definitiva del país o entre permutas. Con la liberalización, los clientes pudieron pasar el contrato a cualquier persona en un abrir y cerrar de ojos.

 

Entonces se disparó un frenético mercado de líneas fijas. La familia de Marrero decidió vender el servicio que los acompañaba desde hace más de medio siglo. "En ese momento pudimos vender la línea por 750 CUC y eso nos permitió vivir algunos meses con cierta comodidad", apunta. "En fin de cuentas ahora ya tengo un móvil y mis hijas también".

 

El mercado informal de líneas fijas ha seguido creciendo en ofertas y los precios se han estabilizado alrededor de los 500 CUC. Las autoridades se hacen de la vista gorda con las decenas de clientes que cada semana emprenden el cambio de titularidad y algunos apelan al trueque para cambiar "línea telefónica por laptop" o "línea telefónica por visado", según les interese.

 

Los sitios digitales de clasificados rebosan de esas propuestas.

 

"Sabemos que mucha gente está haciendo negocios con sus teléfonos fijos, pero Etecsa ahora mismo no tiene la capacidad de regular ese sector", reconoce Susana, una trabajadora del monopolio estatal que laboró durante una década en la sede principal de la calle Dragones, en La Habana.

 

"La prioridad ahora es el servicio celular y también todo lo relacionado con la conexión a internet a través de zonas wifi o de Nauta Hogar, por lo que no se prevé un crecimiento importante en el número de pares telefónicos", asegura a 14ymedio.

 

Sin embargo, a pesar del acelerado ritmo al que crece la comunicación móvil, las líneas fijas han vuelto a ganar importancia para la conexión a la web desde los hogares. Para instalar el servicio de Nauta Hogar es indispensable que la persona tenga contratado un teléfono fijo, lo que ha disparado el interés de los usuarios.

 

"En mi barrio empezaron a instalar internet en las casas pero yo no tengo teléfono", advierte Pavel, un joven residente en la ciudad de Pinar del Río. "Para mi negocio de diseñador es importante tener conexión, así que he reunido el dinero para comprarme una línea telefónica". Pavel encontró una anciana en Guáimaro, Camagüey, que está dispuesta a venderle la suya.

 

"Ya hemos empezado el trámite de cambio de titularidad pero ahora debo esperar el traslado", aclara el joven. Etecsa ha confesado que transferir un servicio telefónico puede tardar hasta un año debido a la alta demanda que tiene el trámite. "Hay gente aquí que ha esperado seis meses y hasta ocho, pero cuento con que el mío no demore tanto", especula Pavel.

 

Otros vecinos de la misma zona planean hacer lo mismo. "Aquí el que tiene dinero está comprando líneas fijas y no solo por tener Nauta Hogar sino para poder comunicarse de manera más económica", apunta. En su barriada pinareña se ha dado el caso de que antiguos oficiales de las Fuerzas Armadas o trabajadores destacados que una vez recibieron el servicio como un privilegio han terminado por venderlo.

 

"Como ya no entregan líneas telefónicas por méritos, entonces lo que está ocurriendo es que están terminando en las manos de la gente que tiene dinero", concluye Pavel. "En la cuadra donde yo vivo hace unos años hubo una bronca colosal por cinco líneas telefónicas que asignaron y que se quedaron en manos de la presidenta del Comité de Defensa de la Revolución y militantes del Partido".

 

Ahora, "muchos de ellos han vendido la titularidad", asegura. Los nuevos receptores del servicio han sido en su mayoría trabajadores por cuenta propia que se dedican a rentar a turistas, mulas que viajan al extranjero para importar mercancías y familias con hijos emigrados que financian la compra de un teléfono fijo.

 

Cuando parecía que el móvil había conquistado todo el mercado de la comunicación, las líneas fijas están recuperando vigencia, Y conseguirlas ya no es un asunto de méritos y de medallas, sino de dinero.