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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

¿Cómo afecta a Cuba el apretón de Donald Trump a Nicolás Maduro?

 

La isla busca afanosamente mayor inversión extranjera, pero Washington no se lo facilita.

 

Milagros López de Guereño, El Tiempo

 

La Habana.- En Cuba hay preocupación por el aumento en la presión de Estados Unidos para endurecer el embargo, justo en momentos en que Venezuela, su principal socio comercial, disminuye los envíos de petróleo por la crisis que enfrenta el régimen de Nicolás Maduro.

 

 

En esta coyuntura ha sido protagonista el senador republicano por la Florida Marco Rubio, quien está pidiendo volver a incluir la isla en la lista de los países promotores del terrorismo, con las consecuencias que esto acarrearía.

 

Y es que desde el 19 de marzo, en aplicación del punto III de la Ley Helms Burton, los tribunales de EE. UU. pueden recibir demandas de herederos de unas 200 empresas y bienes en la isla expropiados tras la revolución.

 

Todo ello mientras el chavismo en Venezuela, principal socio de la isla tras la caída del bloque soviético, intenta resistir la crisis económica y política.

 

La dramática caída que ha registrado la producción petrolera de Venezuela, que hace 20 años era de 3,6 millones de barriles de petróleo diarios y hoy está en un millón, ha afectado el envío de crudo a la isla y los demás países del programa Petrocaribe, que el fallecido presidente Hugo Chávez puso en marcha para suministrar crudo barato y en condiciones favorables a varios de sus países amigos.

 

Así, Cuba, que en los mejores momentos del programa se benefició de unos 110.000 barriles diarios de petróleo, hoy recibe entre 40.000 y 50.000 barriles, y con la perspectiva de seguir disminuyendo, por lo que el gobierno está buscando diversificar la fuente de ingresos de crudo con países como Argelia, Rusia y Arabia Saudí, aunque esos países no se lo entregarán en las condiciones en que lo hace el régimen de Maduro.

 

Se estima que la factura anual que La Habana tendría que desembolsar por petróleo a precio de mercado sería de unos 2.000 millones de dólares, algo para lo que no hay la caja suficiente.

 

Cuba, que en los mejores momentos del programa se benefició de unos 110.000 barriles diarios de petróleo,

hoy recibe entre 40.000 y 50.000 barriles

 

Por eso no es una buena noticia para el gobierno de Miguel Díaz-Canel que el millonario presidente haya marcado distancias con Bill Clinton, quien refrendó la Helms-Burton en 1996, pero -como todos sus sucesores- suspendió su aplicación.

 

Los cubanos llevan 60 años resistiendo los embates de once administraciones estadounidenses y confían superar el actual trance. Y, en este marco, la isla busca con ahínco más inversión extranjera.

 

El jueves, la empresa estatal de telecomunicaciones, Etecsa, firmó con Google un acuerdo para mejorar el acceso a contenidos de internet. Y la prensa local cita que solo en dos semanas, pasaron por La Habana el príncipe Carlos de Inglaterra y su esposa Camila, un grupo de pop-rock de Hollywood y varias celebridades de varios sectores culturales y económicos.

 

El heredero al trono británico puso la primera piedra del primer parque solar desarrollado por la empresa británica Hive Energy, en la Zona Especial de Desarrollo de Mariel (ZEDM), proyectado como el mayor centro empresarial y de captación de inversión extranjera en Cuba, si bien su desarrollo no ha despegado como esperaban sus impulsores. Este centro de energía limpia implica una inversión de 54 millones de dólares.

 

Japón entregará 30 millones de dólares para mejorar el suministro de energía en la Isla de la Juventud y para comprar buses urbanos para la capital. Desde hace pocos meses, una empresa de Vietnam levanta una fábrica para producir detergente para Cuba, con una inversión de 18 millones de dólares.

 

Se suman a decenas de hombres de negocios chinos, franceses, alemanes, japoneses y, desde luego, de Venezuela.

 

Sin embargo, según publicó el exministro de Economía cubano José Luis Rodríguez en el portal Cubadebate, la inversión extranjera directa registró “compromisos de inversión por unos 6.000 millones de dólares desde el 2014”.

 

Destaca la ZEDM, “con una inversión captada desde el 2013 por 2.130 millones en 43 proyectos, 17 de ellos ya en ejecución”, pero admite que “el ritmo de inversión previsto, si bien se ha acelerado, no es aún suficiente, ya que en el plan 2018 se calculaba que debía ser del 5,8 por ciento del plan de inversiones total, aproximadamente 626 millones de dólares. De esta cifra se reportaron como entrada efectiva de capital extranjero 474 millones de dólares el pasado año.

 

Pero en la isla persiste el temor de que prospere la ofensiva contra Nicolás Maduro y el chavismo. Un diplomático europeo comentó a EL TIEMPO que Cuba “tiene razones para esa preocupación. Más les vale estar preocupados”.

 

Cuba tiene razones para preocuparse

 

En el plano político, Moscú denuncia que si se materializa la provocación, la política exterior de EE. UU. habría entrado en el “nivel de las aventuras militares”, se “agudizaría la tensión y se elevaría la confrontación en el mundo”.

 

En medios, todos estatales, y redes sociales afines, la denuncia no cesa para alertar de la intención de Trump de reeditar la doctrina Monroe para que América Latina vuelva a ser su “patio trasero”. Por eso, Cuba debe seguir apoyando a Maduro, el “único y legitimo presidente” del país petrolero.

 

La movilización se produce en momentos en que las relaciones con Washington atraviesan sus peores momentos en los 60 años de revolución castrista.

 

Trump pasó de considerar la restauración de los hoteles Neptuno y Tritón -en el barrio habanero de Miramar, para reconvertirlos en las Trump Tower cubanas- a deshacer los avances de su predecesor Barack Obama con Raúl Castro.

 

Los nuevos obstáculos torpedearían los siempre tibios nexos comunes y generarán mayor tensión. La Helms-Burton, aprobada en 1996, hizo que la Unión Europea demandara a Washington ante la Organización Mundial del Comercio, y la ley se mantuvo ‘congelada’ casi 22 años pese a su revisión semestral.

 

El embargo unilateral, impuesto en 1962, también perjudicó a entidades en terceros países como los bancos franceses Societé Generale y el BNP Paribas, que pagaron millonarias multas por violar la legislación de EE. UU. contra Cuba.