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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Buscando papas en Santiago de Cuba

 

Jorge Amado, Santiago de Cuba, en Diario de Cuba

 

Otro año más, para la población santiaguera no hay asignación de papas. Los habitantes del centro y el occidente del país, en cambio, sí las reciben. La justificación gubernamental es que en los campos orientales no se cosecha este tubérculo. Los contingentes de santiagueros que se enviaban a Ciego de Ávila para garantizar el consumo de la provincia fueron desintegrados, y las autoridades del territorio no abastecen los mercados desde hace más de dos años.

 

Hoy la libra de papas en el mercado negro alcanza en Santiago exorbitantes precios y su consumo se ha convertido en una quimera para la mayoría de la población. Las autoridades ofertan, como consuelo, bolsas de papas cortadas para freír, al precio de 50 pesos cada una.

 

Un funcionario del gobierno provincial asegura que la ausencia de las papas en los mercados santiagueros este año obedece a que no se realizó con tiempo la "demanda o convenio" con las provincias productoras.

 

"La demanda funciona más menos como el presupuesto del año y el del combustible", explica bajo condición de anonimato. "Se debe garantizar el consumo del producto del próximo año desde el año en curso y los encargados de la gestión no la realizaron en tiempo".

 

Sea cual sea el motivo, la realidad es que la población no recibe papas desde el año 2015.

 

La ausencia de producción en el territorio no es una respuesta que convenza a los santiagueros.

 

"Raúl Castro dijo que teníamos que sembrar la papa si queremos comerla. Pero si nuestro clima no es bueno para ella, ¿cómo la vamos a cultivar?", razona Moré, jubilado de la construcción. "Los habaneros no tienen montañas y nunca les ha faltado el café por la libreta".

 

"Las papas que consume irregularmente la población santiaguera llegan a través de transportistas particulares y estatales, que las traen desde el centro y occidente del país, arriesgándose a ser multados y al decomiso de la mercancía", señala un vendedor por cuenta propia de productos de la agricultura.

 

"Por un precio que fluctúa entre los seis y ocho pesos (moneda nacional) la libra, las ofrecen estos camioneros a vendedores particulares, dependiendo de la temporada de cosecha. Si es fuera de temporada, el precio puede ser entre los ocho y diez pesos", detalla el "cuentapropista", quien vende las papas con un precio de entre 15 y 20 pesos la libra.

 

"Pero no las exhibo como hago con los otros productos", explica. "Los cuentapropistas no podemos venderlas. Si me atrapan en el acto, decomisan la mercancía y me imponen una multa de 1.500 pesos".

 

"Lo que hago es avisar a mis clientes más cercanos, que en ocasiones protestan por el precio, pero finalmente las compran, porque el gobierno no les garantiza consumo de papas", concluye.

 

Tamara, residente en el reparto militar Rajayoga, asegura haber comprado papas en varias ocasiones a diez, 15 y 20 pesos la libra.

 

"Todo depende del barrio en que te encuentres", dice. "Rajayoga normalmente su precio es diez pesos la libra. Sin embargo, en los repartos Sueño, donde reside mi hija, y Vista Alegre, donde habitan personas con buen poder adquisitivo, su precio puede aumentar entre los 15 y 20 pesos", asegura.

 

Iván Cintras, residente en el barrio Los Hoyos, sostiene que las papas que se venden en las calles de Santiago proceden de otras provincias, que no son robadas del frigorífico, como piensan algunas personas.

 

"Quien tiene familia en la Habana, se vale de ella para que le envíen algunas libras", indica. "Regularmente se las envían por el tren. Pero debe ser una cantidad insignificante, porque hasta en el ferrocarril existen restricciones con este producto".

 

Sin embargo, Estrella, residente del distrito José Martí, afirma haberlas comprado extraídas del frigorífico.

 

"El vendedor pasó por mi casa con un saco de papas húmedas, a las que le habían cortado los pedazos malos. Le pregunté por qué estaban así y me dijo que se estaban echando a perder en el frigorífico", cuenta. "Vendía la lata a 20 pesos".

 

Se supone que las papas almacenadas en el frigorífico son utilizadas para el sector turístico, Educación y Salud Pública. Sin embargo, en los dos últimos apenas aparecen.