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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

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Agitado debut para Díaz-Canel en Cuba

 

El nuevo presidente ha tenido las manos llenas en su primer mes

 

Benjamín Morales, El Nuevo Día

 

La Habana, Cuba.- La puesta en escena de Miguel Díaz-Canel como presidente de Cuba no ha podido ser más exigente, pues el nuevo mandatario ha tenido una agenda cargada de importantes eventos que lo ha lanzado sin clemencia al crudo escenario político internacional, mientras la compleja escena interna le ha ido definiendo una serie de prioridades que van desde la lucha de los derechos de los gays hasta la falta de liquidez en la economía.

 

Díaz-Canel fue elegido y juró como presidente de Cuba el pasado 19 de abril. Desde entonces, su puesta en escena ha sido muy movida y ha requerido de manera acelerada su participación como nuevo mandatario.

 

La semana que pasó ha sido un ejemplo de la actividad política que Díaz-Canel ha tenido que enfrentar en su mes de estreno.

 

Fue convocado para acoger el proceso de negociaciones de paz entre la guerrilla del Ejército Nacional de Liberación (ELN) y el gobierno colombiano, luego de que Ecuador diera un paso atrás y retirara su posición como sede de las pláticas. Díaz-Canel no dudo en autorizar la mudanza, un escenario que no es ajeno a Cuba, que acogió por cuatro años las conversaciones de paz entre la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno del presidente Juan Manuel Santos.

 

En ese marco, se dio la visita oficial del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, quien llegó a tierras cubanas para participar de la reunión bienal de la Conferencia Económica para América Latina (Cepal), organismo que Cuba presidirá por dos años, y para reconocer a Díaz-Canel como nuevo presidente.

 

A su paso por Cuba, Guterres dejó estelas que han causado mucha simpatía a las autoridades cubanas, pues esgrimió un fuerte discurso antiglobalización y una defensa férrea de la necesidad de combatir la desigualdad para hacer justicia social, no solo en América Latina, sino en el mundo.

 

“Nos guste o no, el aumento de la desigualdad se ha convertido en el rostro de la globalización y ha generado descontento, intolerancia e inestabilidad social, sobre todo, entre nuestros jóvenes”, dijo Guterres en su discurso, en el que cuestionó cómo es posible que el 1% de la humanidad haya captado más del doble de los ingresos que el 50% de la población más pobre en la última generación.

 

De hecho, la cumbre de la Cepal giró en torno a ese mensaje, enfatizando en la necesidad de cerrar las brechas económicas y sociales, para crear un mundo más equitativo, sobre todo en América Latina, que es la región más desigual del mundo a pesar de no ser la más pobre.

 

Ese discurso colectivo de la región cayó como anillo al dedo al mandatario cubano, que en su alocución de bienvenida lanzó su cita más memorable en lo poco que lleva de mandato.

 

“Sabemos que no habrá desarrollo sin paz, ni paz sin desarrollo”, dijo el mandatario.

 

Díaz-Canel aprovechó la oportunidad para defender lo que entiende son las bondades del sistema socialista de Cuba, en el cual el capitalismo no reina y las instituciones se centran en la formación humanista de la población. La Cepal fue para Díaz-Canel el escaparate perfecto para lanzarse como nuevo dirigente ante la comunidad regional, que validó su presidencia sin problemas mayores y a pesar de los intentos de Estados Unidos de poner en duda su legitimidad por entender que su elección no fue democrática.

 

Arena internacional

 

En medio de la reunión de la Cepal, la arena internacional se agitaba con temas que tocarán de refilón a Cuba y otros que aluden directamente a su tensa relación con Estados Unidos, lo que dio la oportunidad de medir cómo reaccionará la administración de Díaz-Canel a los acontecimientos políticos de trascendencia.

 

La primera andanada fue directa. El vicepresidente estadounidense Mike Pence atacó duramente a Cuba en un discurso que ofreció en la reunión protocolaria de la Organización de Estados Americanos (OEA).

 

“En Cuba, la dictadura que más tiempo ha sobrevivido en el hemisferio occidental todavía se aferra al poder. Durante casi 60 años, la familia Castro sistemáticamente socavó la riqueza de una gran nación y robó la vida del pueblo cubano. Aunque el nombre de Castro se va desvaneciendo, la opresión y el estado policial que impusieron son tan poderosos como siempre”, dijo Pence.

 

El mensaje no le hizo gracia alguna a los cubanos y el gobierno de Díaz-Canel despachó una contundente reacción a través del Ministerio de Relaciones Exteriores.

 

El director general para Estados Unidos de la Cancillería cubana, Carlos Fernández de Cossío, sostuvo que Pence miente cuando se atribuye un compromiso con la democracia y la libertad del continente.

 

“Lo ha dicho el representante de un país que ha recrudecido el bloqueo a la isla, dirigido a asfixiar la economía y rendir por hambre y miseria a su población”, denunció. “No se da cuenta que América Latina es otra, y sus políticas fracasarán. Cuba continuará construyendo un país independiente, soberano, socialista, democrático y sostenible, y seguirá también apoyando la construcción de nuestra América solidaria y respetuosa de la diversidad de los pueblos”, sentenció.

 

Mientras las aguas entre los vecinos del norte se siguen calentando, Cuba veía cómo dos de sus socios tomaban rutas distintas en sus relaciones con el gobierno de Donald Trump.

 

Por un lado, Corea del Norte, país con el cual Cuba mantiene cercanas relaciones, se acercaba inusualmente a Estados Unidos y un encuentro inédito entre los mandatarios de ambas naciones se hacía posible. Trump y Kim Jong-un se reunirán el 12 de junio próximo en Singapur, una cumbre que ha tomado por sorpresa a la comunidad internacional, pues ocurre luego de serias tensiones bilaterales.

 

Por el otro, Estados Unidos se retiró unilateralmente del pacto nuclear con Irán y causó irritación en la comunidad internacional, sobre todo, en sus socios europeos,que han señalado que no pueden confiar en la palabra del gobierno estadounidense.

 

Cuba mira en silencio el desarrollo con Corea del Norte. Su posición silente responde a un tema puramente estratégico, ya que un arreglo de paz entre las dos Corea y un entendimiento del gobierno socialista norcoreano con Estados Unidos les servirá para llamar la atención sobre su caso y el duro trato que Trump ha asumido contra la isla.

 

En el caso de Irán, los cubanos mostraron su condena al retiro estadounidense y el gobierno encabezado por Díaz-Canel respaldó incondicionalmente a su contraparte iraní mediante una declaración oficial crítica a la decisión estadounidense.

 

El gobierno cubano entiende que la acción de Estados Unidos con relación a Irán desestabilizará aún más al volátil Medio Oriente. No es casualidad, por lo tanto, que el presidente de Palestina, Mahmoud Abbas, haya realizado este fin de semana una visita oficial a Cuba, con la cual sella el respaldo del nuevo presidente cubano a la independencia del pueblo palestino.

 

Díaz-Canel recibió a Abbas para “reiterar el respaldo permanente de Cuba al derecho inalienable de los palestinos a constituir su propio Estado, con fronteras en los límites previos a 1967 y Jerusalén Oriental como su capital”.

 

Según la prensa oficial cubana, durante el encuentro “los mandatarios coincidieron en la voluntad de continuar desarrollando los históricos vínculos de solidaridad, cooperación y amistad que unen a sus pueblos y gobiernos”.

 

A este bufé se suman dos eventos electorales próximos y de mucho interés para Cuba, los de Venezuela y Colombia. Del resultado se redefinirá o no el tablero de ajedrez político en la región.

 

Cuba apuesta al continuismo de Nicolás Maduro en Venezuela y del partido afín a Juan Manuel Santos en Colombia. La ruta de Maduro parece segura; la de Colombia y el candidato Humberto de la Calle está más complicada, por lo que solo resta esperar.

 

Arena nacional

 

No toda la actividad, sin embargo, ha sido en la arena internacional. En el marco nacional Díaz-Canel también ha sido recibido con desafíos de todo tipo.

 

Primero están los gays, que en la celebración de su semana exigen que la reforma constitucional que se avecina en el país incluya en su agenda el matrimonio entre parejas del mismo sexo.

 

La iniciativa tiene una defensora de alto nivel en Mariela Castro Espín, diputada e hija del expresidente Raúl Castro Ruz. Castro Espín asegura que Díaz-Canel ha sido formado en los derechos de esa comunidad y confía que tendrá la sensibilidad para afrontar el tema, muy polémico en una sociedad con profundas raíces machistas.

 

Otro reto que parece sencillo, pero que igualmente es un dolor de cabeza, ha sido la escasez en los estantes de un producto como la sal. La producción se ha visto afectada por carencia del yodo usado en el proceso de enriquecimiento de la sal de mesa.

 

El problema con la sal es solo un síntoma de un desafío mayor. El Consejo de Ministros, que está en proceso de renovación por parte del nuevo mandatario, reconoció ante Díaz-Canel que la captación de divisas está por debajo de lo estimado, lo que ha traído consigo problemas en la adquisición de combustibles y materia prima.

 

Díaz-Canel, por lo tanto, lidia con un escenario fiscal muy complejo y deprimido, que de seguro requerirá la emisión de nueva deuda, recortes adicionales en las arcas gubernamentales y medidas adicionales de recaudación de impuestos, sobre todo, en el naciente sector privado.

 

La semana que pasó, Díaz-Canel se sentó con los principales productores agrícolas, a quienes hizo ver la importancia de garantizar e incrementar la producción interna de alimentos, como una medida de evitar las importaciones y dar un respiro al apretado presupuesto de la república.

 

Díaz-Canel es un hijo del sistema y sabe que debe atajar esas carencias, así como garantizar que las finanzas del Estado no colapsen, porque de ello dependerá su futuro en la silla y, por encima de todo, la integridad del sistema que defiende.

 

Ha vivido en carne propia cómo en casi un mes en el puesto, los desafíos dentro y fuera del país surgen a borbotones.

 

Menos mal que su pelo blanco le oculta las inevitables canas que le causará el hecho de ser el nuevo presidente de Cuba, porque si el resto de sus 10 años de mandato será como el primer mes, mucho trabajo le espera al presidente Díaz-Canel.