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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

A Cuba le urge unificar sus monedas, el dilema es cuándo y cómo

 

Mimi Whitefield, The Miami Herald

 

LA HABANA.- Este hombre que se dedica a cambiar dinero tiene sus clientes: cubanos que quieren viajar al extranjero, visitantes estadounidenses, y cada vez más, cubanos que quieren comprar dólares para guardarlos.

 

“El dólar está respaldado por algo, no pierde su valor”, dice Manuel, quien declinó dar su apellido, porque cambiar dinero sin autorización oficial no es legal en Cuba. Manuel es cubano pero vive en México y viaja con frecuencia a la isla para llevar efectivo y bienes.

 

Cuba tiene un extraño sistema de doble moneda: el peso cubano (CUP), el que usa generalmente la población, y el peso convertible (CUC), que usan los turistas, compañías extranjeras y algunas empresas estatales y emprendedores privados. Desde hace muchos años, el gobierno cubano se ha propuesto unificar las dos monedas, pero todavía no ha ocurrido.

 

Mientras los cubanos esperan por una decisión que tendrá un profundo efecto sobre su vida económica, algunos ven en los dólares una manera de protegerse contra un golpe potencial.

 

“Cuando el valor de una moneda es incierto, el instinto natural es refugiarse en una moneda dura”, dijo Richard Feinberg, profesor de Economía Política Internacional en la Universidad de California en San Diego. Cuando el gobierno cubano finalmente decida ajustar la tasa de cambio y uniformar las monedas, dijo, “potencialmente habrá grandes ganadores y grandes perdedores”.

 

El gobierno ha dicho que el peso cubano será el sobreviviente y que el CUC pasará a la historia.

 

Rumores a finales de marzo de que la unificación monetaria se implementaría a la brevedad, y que el CUC saldría de circulación, provocaron que algunos cubanos retiraran con nerviosismo sus CUC del banco y lo cambiaran por pesos cubanos, dólares o euros.

 

El Banco Central de Cuba respondió con un comunicado el 30 de marzo en que denunció la “falsa información” y dijo que el CUC permanecería en circulación hasta la unificación monetaria, algo que se “comunicaría de manera oficial. La fecha del comienzo del proceso de unificación monetaria todavía no se ha definido”.

 

Economistas dicen que a la economía cubana le costará trabajo avanzar sin una unificación monetaria y tasas de cambio tan divergentes. El gobierno también está presionado para sanear la economía y facilitar los negocios, y eso incluye una tasa de cambio única.

 

“Para Cuba es imposible lograr una mejora significativa y sostenida en la productividad de su economía mientras funcione con dos monedas nacionales, con varias tasas de cambio entre ellas y una tasa de cambio oficial que es exageradamente elevada”, escribió el economista cubano Pavel Vidal en un análisis reciente para el Cuba Study Group, una organización estadounidense que apoya el desarrollo de una economía de mercado y la sociedad civil en la isla.

 

En el 2014 se informó a las compañías estatales que comenzaran a prepararse para la unificación monetaria, fecha denominada Día Cero, y el gobierno ha publicado listas de precios en pesos cubanos y CUC durante el último par de años a manera de preparación.

 

En meses recientes, funcionarios cubanos han comenzado a indicar que el Día Cero finalmente se acerca.

 

En diciembre, el gobernante cubano Raúl Castro -quien se esperaba que supervisara la difícil tarea de unificar las dos monedas, pero desde entonces ha anunciado que se retirará el 19 de abril- dijo que la unificación no puede demorarse mucho más. “Nadie puede calcular el elevado costo para el sector estatal de la persistencia de esta dualidad monetaria y cambiaria, que favorece la injusta pirámide invertida, en la que con una mayor responsabilidad se recibe una menor retribución”.

 

Cuando una delegación del Congreso estadounidense, liderada por el senador Patrick Leahy, de Vermont, visitó la isla en febrero, el senador Ron Wyden, de Oregon, dijo que funcionarios cubanos “expresaron repetidas veces que éste era el año de hacerlo, de unificar la moneda”.

 

En este momento, el peso cubano se negocia a 24 por 1 dólar, y el CUC está supuestamente a la par del dólar estadounidense, aunque un cargo y comisión de 10 por ciento significa que 1 dólar vale solamente 87 centavos de CUC en las casas oficiales de cambio. La tasa de cambio del CUC que usan las empresas estatales también varía.

 

Estos días, los particulares que se dedican a cambiar dinero ofrecen entre 93 y 95 centavos de CUC por dólar. Miguel dijo que no lo entristece ver la desaparición del CUC. “Este dinero no vale la pena”, dijo, lanzando al aire un billete.

 

A pesar del aviso de que el Día Cero se acerca, Domingo Amuchástegui, ex analista de la inteligencia cubana que vive en Miami, dice que ahora no es el momento para la unificación monetaria. “Cualquier noción de una unificación monetaria rápida me resulta técnica y socialmente imposible. No se puede dar un paso tan enorme cuando los recursos económicos están en su peor nivel”.

 

El gobierno cubano ha proyectado que la economía crecerá 2 por ciento este año, pero varios economista independientes piensan que eso es demasiado optimista, dada la la crisis económica en Venezuela, el principal benefactor de La Habana, las mayores restricciones a los viajes y el comercio por parte del gobierno de Trump, y el impacto del huracán Irma.

 

Una condición necesaria, dijo Amuchástegui, es mostrar que el peso cubano tiene un mayor poder de compra. Pero a raíz del paso de Irma por la costa norte de Cuba en septiembre del 2017, los precios han aumentado, especialmente de los materiales de construcción y los alimentos.

 

“Este no es el momento. Los precios están por las nubes. El proceso de unificación monetaria tiene que ser gradual. No puede ser una hora cero”, dijo Amuchástegui.

 

Feinberg no cree que la persona que se piensa que reemplace a Castro -el primer vicepresidente Miguel Díaz-Canel- se apurará en unificar las dos monedas. “Si yo fuera Díaz-Canel, lo último que quisiera abordar desde tan temprano en mi período sería algo tan políticamente volátil y técnicamente complejo como la unificación monetaria”, dijo. “Son muchos retos”.

 

Uno de los mayores retos es la posibilidad de provocar una espiral inflacionaria.

 

Una vez que las monedas se unifiquen, “pienso que el cubano promedio piensa que el salario real va aumentar. Eso significa una mayor demanda, y ¿de dónde salen los bienes para satisfacer esa demanda? Si aumenta la demanda sin una mayor oferta, el resultado es una inflación potencialmente seria”, dijo Feinberg, investigador del Brookings Institution y asesor de seguridad nacional durante el gobierno de Bill Clinton.

 

“El gobierno cubano no ha echado los cimientos en términos de conciencia pública sobre cómo enfrentar una inflación potencial”, agregó.

 

Aunque se espera que la economía general cubana se beneficie cuando la tasa de cambio se ajuste, porque los precios serán transparentes y habrá señales claras sobre las condiciones del mercado, también habrá perdedores, dijo Feinberg.

 

Aunque las compañías exportadoras deben beneficiarse de la reforma monetaria, algunas empresas estatales que se han apoyado en las tasas de cambio artificiales pudieran verse imposibilitadas de competir. Los cubanos que trabajan para esas empresas también pudieran salir perdiendo. “Los cubanos esperan que el gobierno ofrezca un colchón o algún tipo de subsidio para los perdedores, y eso es costoso”, dijo Feinberg.

 

Vidal, profesor de la Pontificia Universidad Javeriana en Cali, Colombia, dijo que las empresas estatales que muestren pérdidas permanentes deben ser cerradas o fusionadas en vez de permitírsele operar en una “burbuja financiera” en que sobreviven “con subsidios implícitos que reciben cada vez que pagan importaciones con una tasa de cambio sobrevalorada.

 

“Esta burbuja hay que explotarla y el sector estatal hay que reestructurarlo”, escribió Vidal en la presentación para el Cuban Study Group. “Se han gastado enormes cantidades de recursos financieros y humanos apoyando a empresas estatales sin ningún valor económico”.

 

El gobierno enfrenta dos opciones, dijo Vidal: implementar una reforma estructural del sistema monetario que tenga un impacto real sobre la economía o hacer una reforma inocua que permita que sigan las distorsiones de precios, los salarios deprimidos y las ganancias artificiales de algunas empresas estatales.

 

Vidal afirmó que si el gobierno cubano se decide por la reforma monetaria, debe acompañarla no sólo con una mayor apertura a la inversión extranjera, sino también con la liberalización del sector privado. Una expansión del sector privado, dijo “permitiría a Cuba absorber el desempleo que seguiría a la bancarrota de empresas estatales”.