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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

¿Y qué va a sacar la Iglesia?

 

El Papa que llegará en unos días a Cuba sirvió de intermediario entre Raúl Castro y Obama, y habrá de recibir algo a cambio.

 

Camilo Loret de Mola, Miami, en Diario de Cuba

 

El Papa que llegará este septiembre a Cuba no es el mismo que sirvió de intermediario entre Raúl y Obama; es más bien un señor que viene a cobrar, a que le paguen por hacer bien su tarea.

 

Independientemente de la valoración que cada cual tenga del "papel papal" en el negocio de la apertura de las embajadas, no se puede negar que el argentino estuvo perfecto: llevó cartas, removió sedimentos de espías y contratista, aguantó críticas, calló mientras le pegaban a Ortega, y al final consiguió que Raúl y Obama bailaran un pas de deux, y que los protagonistas interrumpieran por un instante sus estrechones de manos y sonrisas  para reconocer el toque de Francisco como coreógrafo, su rol fundamental en el bolero de la reconciliación.

 

Ahora Francisco quiere lo suyo y no se debe ir de La Habana sin que Raúl le premie. Pero el agradecimiento del General suele ser "generalmente" muy liviano. Y quien lo dude, que le pregunte a Obama.

 

De seguro La Habana tiene planeado devolverle al Vaticano algunas de las construcciones confiscadas en los años 60, llámense Escolapios de Guanabacoa o Teresianos de Camagüey. Sin embargo, reducir la propuesta oficial a una reposición de este tipo parecería una burla o una estafa.

 

La mayoría de los antiguos predios católicos de todo el país  piden a gritos una demolición compasiva, un disparo certero que derrumbe las columnas de los vetustos templos-escuelas. Los edificios que no se caen a pedazos, como la Universidad de Villanueva o el Colegio de Belén, fueron convertidos en almacenes de divisas o escuelas tecnológicas del Gobierno y esos son más difíciles de devolver. Por no hablar de la Villa de los Maristas transformada en uno de los lugares más temidos por todos los cubanos, un departamento que ni siquiera el Vaticano querría de vuelta.

 

Está bien que le reintegren sus ruinas a la Iglesia, sería un tardío acto de justicia social, pero sería lamentable que la fiesta se limite al recuento de esas paredes enmohecidas.

 

Francisco es el tercer sumo pontífice en línea que llega a Cuba. Nada extraordinario en ello, no cabe simular que en la visita está el premio. Tampoco es su primera vez en la Isla, pues ya caminó por La Habana Vieja, le escuchó el cuento a Eusebio Leal y hasta escribió un libro sobre su experiencia como miembro de la comitiva de Juan Pablo II en 1998.

 

El calendario cubano no soporta un día feriado más y el almanaque católico tampoco, así que por esa vía no deben venir los tiros. Ya se trabaja muy poco en Cuba como para estar regalando otra jornada a la sombra.

 

El índice "inquisidor" de Francisco debe apuntar hacia los medios de prensa. Quizás consiga la trasmisión de la misa dominical por alguno de los canales televisivos, tal vez en uno de los denominados canales educativos. A esa temprana hora de la mañana y en medio de la resaca tras la noche del sábado, un cura en pantalla pareciera un daño controlado, una transgresión de bajo perfil, una novedad con poca audiencia.

 

La creación de una versión cubana de Radio Paz o la legalización y generalización de publicaciones como Vitral, son otras opciones que el gobierno de Raúl pudiera aceptar. Compromisos sencillos y sobre temas con los que ya conviven sin provocar ningún cambio drástico.

 

Ahora mismo existen varios centros de adiestramiento y superación profesional en diferentes iglesias del país, así que convertir estos lugares en una variante educativa independiente y oficial sería una victoria de Francisco y algo bien recibido por la población que acude a estos centros en busca de oportunidades.

 

La presencia generalizada de la Iglesia en hospitales y hogares de cuidados especiales podría estar entre las prebendas que consiga el Papa. Las monjas han demostrado su capacidad para sostener en pie clínicas y hospitales arruinados por los programas oficialistas. Pero, a pesar de esta evidencia, nunca las han dejado administrar o dirigir estos proyectos, solo colaborar, algo que puede cambiar a partir de septiembre.

 

A la Iglesia no se le permite importar ni distribuir directamente las donaciones y aportes que lleva a la Isla. Tampoco puede heredar las propiedades que sus feligreses les dejan en testamentos. No está autorizada a desarrollar fincas, programas agropecuarios o pequeñas industrias que no sean para su autoconsumo o sustento. Esto tiene que cambiar, es el momento de negociarlo o sencillamente imponerlo.

 

Francisco puede conseguirlo todo, salir con una iglesia recuperada, empoderada, pero puede irse con las manos vacías, igual que los otros papas, igual que todos los que llegaron antes. El protocolo cubano es ducho en regalar columnas de humo y pintar de actualidad cosas pasadas.

 

La comisión vaticana tendrá que estar atenta para cortésmente rechazar ofrecimientos inocuos como la eliminación de la pena de muerte, algo que de oficio ya se asume en Cuba, o la unificación de la moneda, tema netamente nacional y que en nada involucra a la Iglesia.

 

También están las listas. A la revolución le sobran presos y siempre los ha usado como piezas de canje, regalos de alto nivel. De seguro ya tiene una selección a disposición del Papa, queda ver si Francisco quiere su lista y en qué condiciones se la entregan. Recordemos los pasajes de no retorno con que despidieron al grupo de opositores enviado a España. Sería aconsejable que la lista se diera por un hecho consumado, que tan pronto se la presenten el Papa la guarde en su cartera y diga "de esto ya hablamos, vayamos a lo nuevo".

 

Francisco debe saber que a la contraparte cubana se le habla claro, directo, sin hipérboles ni parábolas, porque su capacidad de interpretación se reduce a cinco letras, que ahora son cuatro, pero que siguen diciendo lo mismo.

 

A 90 millas hay pocas esperanzas puestas en la visita y sus posibles logros, pero todos la atienden. Es el colofón de un año de sorpresas y asombros. Algunos creen que solo será un espectáculo, otros aseguran que las cosas han cambiado tan aceleradamente que no puede ser un Papa más en La Habana.

 

Un tercer grupo prefiere convertir el tema en parte del choteo habitual de Miami: Manolo Sedano bromea diciendo que Francisco no va a pedir sino a devolver la pintura de Kcho que Raúl le llevó al Vaticano. Jorge de Armas se ríe imaginando que en el recibimiento del Papa la orquesta de Adalberto Álvarez interprete el popular tema "¿Y que tú quieres que te den?". Le riposto con la letra de un famoso chachachá que bien pudiera cantar Francisco: "Toma chocolate, paga lo que debes".